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CUATRO
“Antes
de ti, no habíamos enviado sino a hombres con Nuestra inspiración.
Así pues, preguntad a la gente del Recuerdo si vosotros no sabéis”
(Sura de la Abeja, aleya 43)
Si no sabéis, preguntadle a la Gente del Libro y de la Sunna, puesto
que el dhikr es el Kitabullah y la Sunna del Mensajero, que Allah bendiga y
le conceda paz.
As-salaamu ‘alaykum
wa Rahmatullah.
A’udhu billahi min ash-shaytanir-rayim.
Bismillahir-rahmannir-rahim.
Esta
aleya es nuestra llave para el día de hoy, puesto que ahora tenemos
que recorrer el período de tiempo que se inicia con los Sahaba
y llega hasta los Tabi’in y luego hasta los Tabi’in de los
Tabi’in. Esta es la época que contiene al Imam Malik en Medina.
La aleya citado es la prueba y la confirmación del mandato que
ordena tomar el din de los ‘ulama de Medina, de los mejores de entre
ellos; y por supuesto, en la época de Malik, el mejor de ellos
fue el mismo Malik. Junto a él había toda una serie de grandes
hombres cuyos nombres conocemos uno por uno. Los más sobresalientes
de entre ellos, confirmaban el hecho de que Malik era el mejor de todos.
Y después de Malik, los mejores eran aquéllos a quienes
Malik había enseñado basándose en este camino Salafi
original.
Llegamos ahora a lo que en una primera impresión pudiera parecer
abstracto o perteneciente al terreno de la disputa y del academicismo,
aunque en realidad no sea así. Sin embargo es preciso tenerlo bien
claro o de lo contrario seréis confundidos por los liantes barbas-grises,
o los aún peores barbilampiños que van por ahí utilizando
la política y el lenguaje de la política y de la revolución
--haciéndolo además en nombre del Islam-- sin saber siquiera
lo que hay que saber al respecto, y que desgraciadamente abundan por doquier.
Es preciso comprender que hemos establecido esta base fundamental: la
preeminencia de la gente de Medina en todas las cuestiones relacionadas
con el ‘amal y en virtud de ello los hadices, porque la correcta
transmisión del hadiz, y la subsiguiente aparición de la
imagen auténtica de lo mandado y deseado por el Mensajero de Allah,
que Allah bendiga y le conceda paz, es un fenómeno inherente a
la ciudad de Medina, necesario a la hora de formar esta imagen completa
del Kitab wa Sunna.
Volvamos ahora a este aparentemente peligroso tópico del madhhab.
Y debo recordaros antes que nada que ni siquiera intelectualmente estáis
en la lujosa posición de poder interrogaros: ¿Vamos a ver,
seré Maliki o seré Hanafi?. Lo que yo digo es que el verdadero
madhhab, en el sentido primigenio del camino de Malik, del camino de los
Salafi, no es una escuela legal, sino que es el sello de soberanía
a disposición de los fuqaha con el que poder emitir juicios legales
a la hora de gobernar al pueblo Musulmán. ¡Y afirmo que esto
se destruyó! Se perdió con el madhhab Hanafi, como veremos
más adelante, analizando el cómo y el por qué mediante
las razones que iremos descubriendo cuando examinemos el tema. Sufrió
una desviación porque le faltaba algo, y el resultado fue la creación
de un imperio que a su vez permitió la aristocracia y el elitismo
de tipo genealógico, algo que ¡está absolutamente
prohibido! De esta forma, a los que estaban abajo se les mantenía
abajo y a los de arriba, allí se les dejaba.
Con la misma demostración veremos cómo la gente que siguió
a Imam Shafi’ jamás llegó a tener contacto real con
el nexo social, sin el cual jamás llegó a tener una influencia
sobre éste ya que, una vez más, faltaba algo. Veremos igualmente
como Ibn Hanbal, que era un afamado muhaddiz, nunca llegó a tener
un madhhab, porque de nuevo había cosas que faltaban. Y por último
demostraremos que el régimen que en la actualidad se define como
Hanbali, y precisamente por esta característica de ser Hanbali,
se encuentra completamente libre de obligaciones legales e incluso de
oposición en el terreno del usul puesto que ni siquiera tiene usul.
En su lugar encontramos un montón de hadices que no pueden relacionarse
ni aplicarse al comportamiento moral.
Cuando llegamos a la tradición Maliki, y este es el tema que nos
ocupa, lo que vemos es que a pesar de estabilizarse esporádicamente
en uno y otro lugar, y debido a la decadencia que conlleva el paso del
tiempo, ha terminado por adquirir el mismo exceso de equipaje característico
de los Hanafis, acumulando qiyas, analogías, casos analógicos
y ejemplos interminables, convirtiendo esta tradición en algo pesado
y enciclopédico hasta el punto en que sus propios ‘ulama
son tan enciclopédicos en su conocimiento que no pueden conectarse
con el ‘amal. A pesar de que se llama Maliki ha dejado de serlo.
Ya solo nos falta encontrarnos con la fase final de la destrucción
colonialista del ethos Islámico que incluye la destrucción
de los últimos vestigios del fiqh Maliki en Egipto que se produjo
con la nacionalización de al-Azhar a manos de ‘Abd an-Nasir,
o en Túnez donde se quitó a los ‘ulama Maliki de la
Yami’ Zeitouna, o en Marruecos donde se paralizó el fiqh
Maliki en la Qarawiyyin de Fez. El fin de estas tres grandes universidades
significó la decapitación de la tradición de Malik,
ya que el propósito único detrás de todo esto era
impedir el acceso a la enseñanza original de Malik.
Debemos tenerlo muy presente. No podemos en consecuencia convertirnos
en un club de fútbol. Un club de fútbol Shafi’ita
o un club Hanafi. De ninguna manera podemos acabar asumiendo una postura
de este tipo. Lo que debemos preguntarnos es: ¿Cuál es la
metodología? ¿Está en consonancia con el conocimiento
Salafi? ¿Tiene los elementos requeridos? Y hemos demostrado suficientemente
lo necesario que es seguir el ‘amal de Medina. Es preciso darse
cuenta de que este ‘amal de Medina está estrechamente conectado
con el hadiz. La ciencia del hadiz no puede separarse del ‘amal
porque ¿de qué sirve un hadiz si no se pone en práctica?
Incluso tratándose de un hadiz aceptado, su importancia reside
en el hecho de que la gente actúe guiándose por él,
prefiriéndosele a cualquier otro que no tenga esta característica.
Vamos ahora a dar la confirmación definitiva a la verdad de lo
que nos ha llegado procedente de la primera generación y de los
‘ulama, verdad relacionada con la obligación de recurrir
al ‘amal de la gente de Medina. Confirmaremos también el
hecho de que, de acuerdo con su propia visión de las cosas, esta
gente constituye en sí misma una prueba definitiva de la Shari’at
y esto a pesar de que, a veces, pueda estar en contradicción con
los textos transmitidos. Dicho con otras palabras, la garantía
definitiva del fenómeno Islámico es la confianza y certeza
absolutas en que nuestro Mensajero, que Allah bendiga y le conceda paz,
entregó el Mensaje y que esos hombres nobles lo recibieron.
“Se ha transmitido que ‘Umar ibn al-Jattab dijo en el mimbar:
Con la ayuda de Allah, glorificado sea, haré que se corrija con
toda severidad toda aquella circunstancia en la que cualquier hombre transmita
un hadiz contrario al ‘amal de Medina”.
Por lo que a mí respecta, esto constituye una prueba. ‘Umar
llegó a discutir en tres ocasiones con Aquél por quien pedimos
la paz y las bendiciones de Allah, llegando incluso a decir: “Y
alabo y le agradezco a Allah que algunas aleyas fueran enviadas confirmándome”.
Así que ¿quiénes somos nosotros para discutir con
él?.
“Ibn al-Qasim e Ibn Wahb dijeron: Me di cuenta de que para Malik
el ‘amal tenía más fuerza que el hadiz. Malik dijo
que entre la gente de conocimiento de los Seguidores, había hombres
capaces de narrar numerosos hadices, y que cuando recibían algunos
de los hadices relatados por otros decían: Conocemos esos hadices,
pero el ‘amal fue instituido con anterioridad y nos ha llegado en
consonancia con otros hadices y no con éstos.”
“Malik dijo: Recuerdo haber conocido a Muhammad ibn Abi Bakr ibn
‘Amr ibn Hazm, un qadi de Medina. Su hermano ‘Abdallah, un
transmisor de numerosos hadices, era un hombre de probada veracidad. En
ocasiones oí como Abdallah reprendía a su hermano cada vez
que Muhammad emitía un juicio contrario a lo que se había
transmitido en algún hadiz. Abdallah le decía a su hermano:
¿Acaso no existe un hadiz donde se trata esta cuestión?
Y Muhammad respondía: Así es, en efecto. A lo que su hermano
decía: ¿Entonces qué es lo que pasa contigo que no
has emitido el juicio de acuerdo a ello? Y Muhammad contestaba: ¿Pero
cual es la postura de la gente con respecto a ese hadiz?”
Refiriéndose con esto a lo que ya era una cuestión consensuada
en el ‘amal de Medina: el ‘amal era más fuerte que
el hadiz.
“Ibn al-Mu’adhdhal dijo: Oí a un hombre preguntarle
a Ibn al-Mayishun: ¿Por qué has transmitido un hadiz y luego
no lo has seguido? Y éste contestó: Para que se sepa que
hemos dejado de hacerlo teniendo pleno conocimiento del mismo.”
“Ibn Mahdi dijo: La Sunna de la primera época proveniente
de la Sunna de la gente de Medina, es más excelente que los hadices.
Y dijo también: A menudo me encuentro con numerosos hadices que
tratan de un tema en particular, descubriendo al mismo tiempo que la gente
de la Suffa, la gente de Medina, sigue incluso lo contrario. En consecuencia
y según mi propia opinión, esos hadices me parecen débiles.”
Y a continuación tenemos una declaración de sobra conocida
que es una de las piezas fundamentales a la hora de comprender este Islam
primigenio.
“Rabi’a dijo: Prefiero mil trasmitiendo de mil antes que uno
trasmitiendo de uno.”
Mil trasmitiendo de mil es la situación de Medina. Uno trasmitiendo
de uno es la de Kufa y Basra. Y Rabi’a continuó diciendo:
“Puesto que uno trasmitiendo de uno arrebataría la Sunna
de nuestras manos.”
Así pues, la gente que sigue a uno que trasmite de uno, arroja
la Sunna de sus manos.
Ibn Abi Hazim dijo: “Le solían hacer preguntas a ‘Abu’d-Darda’,
y cuando las contestaba se le decía: Pero esto y lo otro y lo de
más allá se nos ha relatado de forma opuesta a lo que tú
dices. Y respondía: Yo también he oído lo contrario,
pero de cualquier manera, yo provengo del ‘amal que está en
consonancia con otra cosa.”
“Ibn Abi Zinad dijo: ‘Umar ibn ‘Abdal-’Aziz solía
reunir a los fuqaha para preguntarles acerca de las varias partes de la
Sunna y sobre las decisiones tradicionales que se habían tomado
y que formaban parte del ‘amal; al oírlas confirmaba su validez
descartando aquéllas que no formaban parte del ‘amal de
la gente de Medina, incluso cuando la persona que lo presentaba como
evidencia era veraz y digna de toda confianza.”
“Malik dijo: En una ocasión el Mensajero de Allah, que Allah
bendiga y le conceda paz, regresó a Medina proveniente de una ghazwa
con varios miles de sus Compañeros, 10.000 de los cuales murieron
en Medina mientras que el resto se dispersó por otras tierras.
En consecuencia, ¿cual es la opinión más digna de
ser seguida, la de aquéllos entre quienes el Profeta murió,
que Allah le bendiga y la conceda la paz, y la de aquellos Compañeros
que acabo de mencionar, o la opinión de los otros entre quienes
murieron uno o dos de los Compañeros del Profeta? que Allah bendiga
y le conceda paz. ‘Ubaydullah ibn ‘Abdal-Karim ar-Razi dijo:
“El Mensajero de Allah murió rodeado de 20,000 ojos llenos
de lágrimas.”
Lo que nosotros decimos es que precisamente de esos ojos es de donde tomamos
nuestro din.
“Habéis de saber, y que Allah os colme de honores, que las
figuras principales de todas las escuelas de fuqaha --los mutakallimun,
los muhadizun y otros pensadores-- constituyen un solo cuerpo que, en
lo concerniente a esta cuestión, llegan a enfrentarse a los líderes
de esta enseñanza. Partiendo de sus propias suposiciones, nos atribuyen
errores y alientan discusiones en contra de este asunto basándose
en la primera cosa que se les viene a la cabeza y llegando a tal extremo
que algunos de ellos se han extralimitado pasando desde la posición
de ser meros partidarios a la de atacar mediante la calumnia, la propia
integridad de Medina, confeccionando para ello listas sobre sus faltas
y defectos, y esto lo hacen incluso cuando están discutiendo por
cosas que nada tienen que ver con este desacuerdo.”
Hubo personas tan reacias, que a fin de crear desviacionismo empezaron
a denigrar Medina, cuando de hecho Medina no era la cuestión. El
asunto era cómo comportarse, qué clase de sociedad vamos
a tener.
“Entre ellos están los que no han conceptualizado el problema
correctamente y los que no han sido capaces de verificar la postura real
de esta enseñanza. En consecuencia, las disputas al respecto estaban
basadas en meras conjeturas y suposiciones. Otros se basaban en las declaraciones
de aquéllos que ni siquiera se habían preocupado en averiguar
cual era nuestra postura. Hay incluso otro grupo que falsea la cuestión
atribuyéndonos aseveraciones que jamás habíamos manifestado,
como es el caso de as-Sayrafi, al-Muhamili y al-Ghazali. Más aún,
llegaron a citar como nuestras ciertas declaraciones que habíamos
hecho, produciendo en nuestra contra los mismos argumentos que habían
sido presentados contra aquéllos que atacan la validez del ijma’.”
Y también dijo:
“Quiero ahora presentar la cuestión de manera tal, que la
persona de buenas intenciones, una vez investigado a fondo el asunto,
no pueda encontrar motivo alguno por el cual poder negar su validez; y
si Allah quiere, clarificaré donde está la falta de acuerdo.”
Continúa diciendo:
“Habéis de saber que el consenso, el ijma’, de la gente
de Medina, es de dos clases.”
Estamos hablando de principios del fiqh; y este fiqh, afirma, es el fiqh
dinámico, activo, que funciona, que es real.
“Una, la obtenida por medio de la transmisión directa,”--Tenemos
el consenso de la gente de Medina como siendo de un tipo determinado--”que
proviene de una narración y transmisión directa del Profeta,
que Allah bendiga y le conceda paz, transmisión que ha sido pasada
por la mayor parte de una generación a la mayoría de la
siguiente, practicándosela como ‘amal y sin ser ocultada.
Fue trasmitida por la enorme mayoría de una generación a
la gran mayoría de la siguiente y así desde los tiempos
del Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz.”
“La segunda clase es la relacionada con su consenso sobre el ‘amal
al que se llega por medio del ijtihad y la deducción.”
Ijtihad significa resolver un asunto. Disponemos de toda la evidencia
necesaria, pero todavía es necesario dar un salto para llegar a
conocer lo que se debe hacer; a partir de este punto y basándonos
en lo que tenemos, debe tomarse una decisión. Llegamos ahora al
paso siguiente.
El Qadi Abu Fadl, que Allah esté complacido con él, dijo,
y recordemos, no puede olvidarse que este qadi que estamos citando no
es un erudito seco y frío, no es un hombre sentado en el palacio
de un tirano con la barriga llena de cuscús haram. No nos equivoquemos,
la tesis fundamental contenida en esta demostración del Islam,
es que esta clase de justicia jamás dejó de practicarse.
No se trata de que después de la época de aquél por
quien pedimos la paz y las bendiciones de Allah, nos hayamos quedado sumidos
en la oscuridad o la ignorancia, ni tampoco en la perfidia o la traición.
Esta tesis, esta práctica social ha luchado por abrirse camino
a través de los tiempos y lo ha hecho de forma victoriosa y efectiva
en épocas y lugares diferentes. El qadi Abu Fadl era un hombre
que redactaba sus escritos al tiempo que cortaba manos y cabezas, marcaba
espaldas, promulgaba sentencias y hacía que las tierras pasaran
de generación a generación bajo el mandato de la ley Islámica,
ordenando a los emires que cumplieran con sus obligaciones, poniendo límites
a su expansión, a sus energías y a sus capacidades, recordándoles
e insistiendo en los hudud de Allah; y todo esto de forma efectiva --porque
los Murabitun se mantuvieron en esta enseñanza durante más
de cincuenta años, hasta que llegaron los Muwahhidun y barrieron
su presencia. Lo que sucedió a continuación fue que los
Murabitun hicieron hijra de forma que este qadi se retiró a Marrakesh
--donde continuó enseñando y escribiendo-- dejando tras
de sí Ash-Shifa’, el más grandioso libro de sira jamás
escrito y su logro culminante, para ser luego asesinado en Marrakesh por
los Muwahhidun, que Allah esté complacido con él.
Dice el Qadi Abu Fadl:
“Debéis saber, y que Allah nos garantice a ambos el éxito,
que la regla que hay que aplicar a aquél que se ha entregado a
la adoración de Allah, acatando Sus órdenes y Sus prohibiciones,
exaltado sea, aquél que además busca incorporar en sí
mismo la Shari’at de Su Profeta, que Allah bendiga y le conceda
paz, es que debe buscar con pasión el conocimiento de todo lo
relacionado con ello.”
La regla es que si asumes este asunto sin duda querrás el conocimiento
del mismo. Esto compromete a todos por igual.
“Debe saber cómo adorar, qué es lo que puede hacer
y qué es lo que puede dejar a un lado tanto en lo que se le exige
como en lo que se le prohibe. Debe saber qué le está permitido
y qué le está prohibido, qué le es lícito
y qué se le sugiere hacer, y debe buscar el conocimiento de todo
ello a partir del Libro de Allah y la Sunna de Su Profeta.”
En otras palabras, los iniciados en el nuevo conocimiento deben partir
del Kitab wa Sunna.
“Puesto que éstas son las dos grandes y únicas bases
sobre las cuales puede asentarse la Shari’at. Tras ellas, el ijma’,
el consenso entre los Musulmanes el cual tiene asignado una posición
de autoridad inferior pero que se apoya en las mismas, ya que no es válido
que surja una cuestión de ijma’ sobre la que haya acuerdo
a no ser que esté basada en el Kitab wa Sunna. Tiene que proceder
o bien de una declaración explícita del Profeta, que Allah
bendiga y le conceda paz, conocida por los Compañeros pero cuya
transmisión habían omitido, o bien debe tratarse el asunto
a partir de un ijtihad basado en los dos, el Corán y la Sunna,
y siempre según la opinión que afirma que el ijma’
proveniente del ijtihad es válido. Sin embargo no hay manera de
llevar esto a cabo a no ser que se tenga la confirmación total
del conocimiento necesario.”
El ijtihad, este juicio nuevo basado sobre material también nuevo,
necesita conocimiento.
“Conocimiento de los diversos medios y métodos que han llevado
hasta él, ya fueran estos la transmisión directa, la reflexión
o la búsqueda (es decir, el estudio a las órdenes de alguien);
esto debe hacerse antes de llegar al ijtihad; hay que comprender los diferentes
textos que están relacionados entre sí, memorizar, tener
presente el conocimiento sobre el que hay sunnas válidas y que
se extendió por doquier. Debe saberse como adquirir la comprensión
--es decir, la ciencia del significado contenido en las palabras, esto
es, la ciencia de la lengua y el vocabulario árabe. Conocimiento
de sus significados, la fuente de la Shari’at y sus objetivos últimos.
Uno debe ser capaz de distinguir, dentro de su propio conocimiento, los
diferentes medios de expresión lingüísticos, los que
son explícitos y sin ambigüedades de una parte, y de otra
los que, teniendo significados aparentes contienen sin embargo la posibilidad
de dar pie a significados opuestos que no pueden distinguirse en una primera
lectura. Hay que conocer las cosas no mencionadas en ciertas declaraciones
que sin embargo están implícitas u ocultas en las mismas.
Y por último se deben saber todos los aspectos restantes que pueda
tener la expresión lingüística.”
Dicho de otra manera: es preciso saber dónde nos estamos metiendo.
A esto es a lo que se refiere como el conocimiento del usul del fiqh.
El qadi Abu Fadl dice: “Esto es el usul del fiqh.” En otras
palabras, el hombre que se compromete a todo esto tiene que conocer estos
elementos a fin de ser capaz de hacer el ijtihad. De modo que, antes que
nada, define lo primordial que es el taqlid. Tiene que ser capaz de seguir
este procedimiento, de lo contrario no es Islámico.
“Esto es lo que se denomina conocimiento del usul del fiqh, ligado
en su mayor parte al conocimiento del árabe y de los significados
que se persiguen con el discurso y la alocución directa. Después
de esto viene el estudio de cómo deben aplicarse las qiyas --analogías--
a cuestiones que carecen de textos claros y evidentes, cosa que se consigue
refiriéndolas a otras cuestiones para las que sí que hay
textos dotados de suficiente claridad. Esto se hace dirigiendo la atención
al terreno de las qiyas, --los fundamentos de la analogía--, para
ver de qué manera se puede determinar la similitud entre esa base
y la cuestión que nos ocupa.”
En otras palabras, ver en qué se parecen. Este es, una vez más,
un conocimiento específico que debe conseguirse.
“Todos estos procedimientos requieren paciencia y mucho tiempo,
debiendo estar cada cual totalmente entregado a la adoración al
tiempo que se lleva a cabo este asunto.”
El que se embarca en este conocimiento debe ser un hombre de ‘ibada.
Continúa diciendo:
“Aquéllos que llegan a este camino, a saber, el camino del
ijtihad.”
Esto es de lo que se trata: tenemos que crear una élite de fuqaha’
que puedan llegar a esta posición con respecto al ijtihad. Será
entonces cuando podrá dárseles algo que sea totalmente nuevo,
algo que haya creado la cultura, algo creado por una situación
determinada, puesto que ya estarán en disposición de consultar
el Kitab y buscar en la Sunna para terminar sumándolo todo y así
poder decidir cómo tratar la cuestión planteada. Este será
un momento seguro política y espiritualmente para el din del Islam.
¡Y lo será si ellos son de la manera descrita! De nuevo
vemos que todo esto significa tener confianza en los Musulmanes. Significa
que dondequiera que se establezca esta forma podremos confiar y sentirnos
seguros los unos con los otros.
Dice:
“En cuanto a este ijtihad y la promulgación de reglas y Shari’at
basándose en el mismo --hay pocos, muy pocos que tengan esta capacidad.
Ciertamente, hay incluso menos que los ya poco numerosos después
de la primera generación, los Salihun Correctos, y las tres primeras
generaciones tan merecedoras de alabanzas. Ahora bien, siendo ésta
la naturaleza de la cuestión, todo ser humano cargado con la responsabilidad
de obedecer a Allah, y que por sí solo no haya llegado al nivel
de poder conocer la Shari’at, está obligado a obtener este
conocimiento de otra persona.”
Debe tomarse de aquél que lo conoce. Pero no está en los
libros, ¡es materia viva!, ¡es un asunto viviente! Y si nos
basamos en estas declaraciones, jamás ha dejado de serlo.
“Debe obtener el conocimiento de cada acto de adoración que
se le ha mandado hacer --de cada aplicación de la Shari’at
que sea su responsabilidad llevar a cabo; y debe obtenerlo del hombre
que pueda dárselo directamente de la fuente y que le dará
a conocer con toda exactitud qué es lo que debe hacerse. Ese hombre
debe ser el bastón en el que se apoya cuando a su vez lo trasmita
a los demás, tanto el conocimiento que adquiere como los parámetros
de la Shari’at por los que vive.”
Aquel de quien lo recibe debe encarnarlo en sí mismo tanto política
como espiritual y moralmente. Y luego añade: “Esto es taqlid.”
El acto de tomarlo, que consiste en que aquél que lo necesita lo
toma de quien lo tiene, que a su vez es el hombre que se acaba de describir
--eso es taqlid. Así pues, la mentira de ‘Abduh y Rashid
Rida y el resto de shaytanes cuando afirman que taqlid significa una especie
de rendición pasiva de la responsabilidad acompañada de
un acatamiento servil --con lo que uno se encuentra atrapado en el pasado--
es una calumnia y una negación absoluta del din de Islam tal y
como ha sobrevivido durante toda la época anterior a la aparición
en escena de estos pequeños shaytanes. Y fue precisamente lo que
‘Abduh definió como ijtihad, que no era mas que una opinión
sin conocimiento, lo que produjo fenómenos políticos tales
como Ijwan al-Muslimin, una máquina para asesinar a jóvenes
Musulmanes sin llegar a conocer la victoria; o la ridícula Yama’at
al-Islamiyya, pudiendo decir lo mismo del resto de movimientos jadidi,
modernistas, que solo han producido hasta ahora excelentes directores
de bancos Islámicos que trabajan en estrecha relación con
el liderazgo yahudi.
Dice Qadi Abu Fadl:
“Esto es taqlid. Y esta es precisamente la postura de la gente común;
de hecho es la postura de la gran mayoría. Dado que este es el
caso, lo que se os exige es que en todas estas cuestiones hagáis
taqlid del ‘alim en quien confiéis totalmente. Si hubiese
muchos ‘ulama’ con estas características, seguid entonces
a aquél que sepa más.”
Y luego dice:
“Esta es la parte de ijtihad que corresponde al muqallid en relación
con su din.”
Lo que está diciendo es que si tomas el taqlid de quien lo sabe,
tal y como lo ha definido, ¡ese es tu ijtihad! Puesto que nadie
más puede hacerlo por ti. Tú mismo eres quien decide: “Sí,
éste es el hombre, él lo sabe, así que lo tomaré
de él”. En ese preciso instante eres un ser totalmente libre,
autónomo --¡El proceso Islámico en toda su plenitud
ha vuelto a empezar! Nos hallamos de nuevo en el punto de partida, hemos
regresado a Medina, estamos en la época del Mensajero de Allah,
que Allah bendiga y le conceda paz.
De esta manera, en cada nueva generación hay protección
y renovación. Es extraordinario, es diáfano, y lejos de
ser un motivo para la desesperación y la lamentación es,
por el contrario, un motivo de deleite.
“Esta es la parte del ijtihad que le corresponde al muqallid en
lo que concierne a su din. Y no es apropiado que el muqallid abandone
a quien más sabe en favor de otro, incluso si esa otra persona
está también entregada al conocimiento. En circunstancias
como éstas, el muqallid debe preguntar por las cosas que no sabe
hasta que por fin acabe conociéndolas tal y como Allah, glorificado
sea, ha dicho: “Si no sabes, pregúntale a la gente que Recuerda.”
Vemos ahora el enorme y profundo significado de esta aleya --o al menos
una gran parte de su significado.
“Y Aquél por quien pedimos la paz y las bendiciones de Allah,
ordenó que se copiara a sus Compañeros y a los jalifas
que le siguieron.”
Ordenó que se les copiara. Ordenó que se copiara a Abu Bakr,
a ‘Umar, ‘Uzman, ‘Ali y a sus Compañeros.
“Y además, Aquél por quien pedimos la paz y las bendiciones
de Allah, envió a sus Compañeros a la gente para que les
dieran comprensión del din, para enseñarles todo aquello
que era de su incumbencia; y Allah les urgió a que salieran, “de
cada grupo que exista entre vosotros que haya un grupo que aumente la
comprensión sobre el din para que, cuando regresen a su gente,
les den aviso y consejo.”
Esta aleya es pues el sello de la cuestión.
“De cada grupo que exista entre vosotros, que haya un grupo que
aumente la comprensión sobre el din para que, cuando regresen
a su gente, les den aviso y consejo.”
Esta es una confirmación definitiva del proceso que hemos estado
describiendo. La historia del Islam se ha desarrollado en base a la obediencia
prestada a esta aleya.
“Dado que esta cuestión es necesaria, no hay forma de eludirla;
y dado que aquéllos que más merecen ser seguidos por el
hombre ordinario carente de información, es decir, el principiante
que asume la adoración, que busca la guía correcta y el
conocimiento del fiqh del din de Allah, dado que como decíamos,
quienes tienen el mayor derecho a ser seguidos son los fuqaha de los Sahaba
del Rasulullah puesto que son ellos quienes obtuvieron el conocimiento
directamente de él, son los que sabían las circunstancias
de la Revelación, las órdenes y las prohibiciones, las diversas
profecías, los diferentes aspectos de la Shari’at, la pronunciación
exacta de las palabras del Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz;
fueron también testigos de las circunstancias que acompañaban
a estas aleyas, hablaron con el Profeta, que Allah bendiga y le conceda
paz, directamente y sobre la mayor parte de estos temas; y seguían
preguntándole una y otra vez, a pesar del vasto conocimiento que
ya tenían proveniente del Profeta mismo, del conocimiento que tenían
de los significados de la lengua árabe y a pesar de la luminosidad,
apertura y receptividad de sus corazones; éstos fueron, sin la
menor disputa, los Imams dotados de mayor conocimiento,” --los Sahaba
son los Imams del Mensajero Muhammad, que Allah bendiga y le conceda paz--
“y eran los Imams que más merecían ser seguidos por
taqlid.”
Todo este asunto tiene su origen en este taqlid, este extenso taqlid de
Ahl al-Medina.
“No obstante hay que tener en cuenta que solamente hablaron sobre
algunos de los acontecimientos problemáticos que habían
aparecido en su tiempo, habiendo gran cantidad de respuestas a las cuestiones
de la Shari’at que no surgieron de ellos con todo detalle. No hablaron
de la Shari’at excepto en lo relacionado con las enseñanzas
básicas y algunas cosas que les habían sucedido. Su mayor
preocupación era poner en práctica lo que ya sabían
y la defensa activa de todo lo relacionado con el din, es decir, el establecimiento
de las bases firmes de la Shari’at de los Musulmanes.
Relacionado con esto, hay una historia de los Sahaba que es muy ilustrativa
y que muestra la línea de demarcación existente entre este
camino de Malik y el de los falsos ‘ulama, el opuesto al de los
‘ulama correctamente guiados. Ciertas personas se acercaron a un
grupo de Sahaba y dijeron: “¿Si suponemos que ocurre esto
y lo otro, qué es lo que debemos hacer?” Uno de los Sahaba
dijo: “¿Ha sucedido?” Contestaron: “¡No!”
Los Sahaba dijeron: “¡Bueno, entonces iros! Cuando suceda
volvéis, nos preguntáis y entonces os lo diremos.”
¿Lo veis? Jamás abandonaban el ‘amal. Nunca, nunca
dejaban el ‘amal. Y si vosotros no abandonáis el ‘amal,
entonces vuestro usul, el preguntarse ¿qué haremos? o ¿cuáles
son las leyes? --que se siguen tomando en cualquier caso de la fuente
original--, sólo surgirá cuando sea necesario y probado.
Y haciéndolo, no daremos lugar a la mentalidad de “¿si
un ratón cae en un pozo puede hacerse wudu’ con el agua de
ese pozo?” Tomaremos únicamente las cosas necesarias para
la supervivencia y práctica del din, basadas en los principios
del sentido común, y provenientes del ‘amal, de Medina.
Dice Qadi Abu Fadl:
“Entre ellos se daba a veces un cierto grado de diferencias de opinión
con respecto a algunas de las cosas que se discutían, que podía
sumir al muqallid en un estado de confusión constante que exigía
de él un tipo de reflexión y discernimiento para el cual
aún no estaba preparado. Lo cierto es que la elaboración
completa de las preguntas, la resolución de los problemas y la
aclaración de las discusiones, surgían únicamente
como respuesta a las cuestiones cuya aparición se preveía
para cuando los Sahaba hubieran desaparecido.’
“En consecuencia, los Tabi’in, los Seguidores, llegaron y
reflexionaron sobre las diferencias de opinión existentes entre
los Compañeros construyendo solamente sobre las bases que éstos
habían establecido. Tras ellos llegaron después los ‘ulama
pertenecientes a los Seguidores de los Seguidores. En esa época,
los acontecimientos y las situaciones problemáticas que se dieron
eran ya muy numerosas, y al mismo tiempo, las fatwas relacionadas con
todo ello se habían ramificado con sumo detalle. Así pues,
recopilaron la opinión de todos y se aprendieron el fiqh de memoria.”
Llegados a este punto no querían que la gente se extraviase, de
forma que añadieron el aprendizaje de estos nuevos pasos puesto
que es parte de la historia.
“Recopilaron
la opinión de todos ellos y aprendieron su fiqh de memoria. Buscaron
en las generaciones precedentes los puntos de acuerdo y las diferencias
de opinión, siendo cautelosos a la hora de permitir que estas diferencias
se extendiesen quedando así fuera de su control. Así que
hicieron ijtihad con todo lo relacionado con estas partes de la Sunna
y con la articulación precisa de los principios fundamentales.
Hicieron preguntas y obtuvieron respuestas. Establecieron las bases de
los preceptos básicos e hicieron accesibles los principios fundamentales.
Basándose en éstos, delinearon las soluciones a problemas
y sucesos, los organizaron y los pusieron en forma escrita para el resto
de la gente. Cada uno de ellos trabajaba basándose en la inspiración
que había recibido, consiguiendo los logros a los que Allah le
había guiado. De esta forma, estas recopilaciones se convirtieron
en la referencia definitiva en la ciencia del usul y en los detalles específicos
de la Shari’at relacionados con las cuestiones en las que había
acuerdo o disensión. Basándose en el conocimiento que habían
recibido, hicieron qiyas, analogías, siempre de acuerdo con las
indicaciones y las similitudes de las que disponían. Que Allah
esté complacido con todos ellos, y que Él les dé la
totalidad de la recompensa por su ijtihad.”
Y ahora para resumir continúa diciendo:
“Por lo tanto, la obligación individual que en los primeros
pasos incumbe al muqallid y al estudiante de conocimiento, es que en su
taqlid recurra a estos grandes hombres o a los textos explícitos
donde se tratan los problemas y acontecimientos que le atañen.
Debe recurrirse a ellos en toda clase de cuestiones problemáticas
puesto que estaban inmersos por completo en el conocimiento de la Shari’at,
conocimiento que, literalmente, les envolvía por entero.”
La Shari’at del Islam gravitaba en torno a esta primera y gran generación.
“Sólo ellos tienen una comprensión precisa de las
escuelas, de los que habían existido anteriormente, de las generaciones
precedentes... Y ese conocimiento es suficiente para todos los que les
han sucedido en las generaciones posteriores. No obstante, es sencillamente
imposible que todos esos primeros fuqaha’ puedan ser objetos simultáneos
de taqlid en lo relacionado con los problemas más difíciles
o con la mayoría de las cuestiones, debido a las diferencias existentes
entre ellos causadas por opiniones conflictivas acerca de los principios
fundamentales sobre los que construyen sus tesis. Más aún,
no es válido que el muqallid haga taqlid de ninguno de ellos en
especial basándose únicamente en su capricho personal,”
--y ahora llegamos al punto definitivo-- “o que incluso llegue a
una decisión basándose en lo que vio hacer a la gente de
su tierra o a su propia familia.”
No puedes decir: “Oh, yo lo hago porque mis padres lo hicieron,
o lo hago así porque nací en Malasia; de allí es
de donde he sacado mi opinión.” Tienes que retroceder y volver
al punto de partida para, partiendo de ahí, alinearlo con tu vida
presente con la ayuda de quien enseñe lo que esté en consonancia
con esa enseñanza original.
“En consecuencia, y una vez más, la parte de ijtihad que
le corresponde al muqallid en este caso, es averiguar mediante la reflexión
quién era el que más sabía; tiene que descubrir quien
es el que más merece ser objeto de taqlid de forma que, tanto en
su práctica como en sus fatwas, el hombre corriente pueda confiar
y sentirse seguro con él, confiando en que, en sus actos de adoración,
ha incorporado en sí mismo lo que ese mujtahid tenía y había
elegido como correcto. El hombre corriente debe conceder el status que,
por legítimo derecho, se merece aquél que más sabe
de entre los seguidores de las escuelas de los primeros fuqaha. Y no le
es permisible que, en su búsqueda de fatwas, sobrepase a ninguno
de éstos hasta llegar a alguien que ni siquiera sigue la opinión
de esta escuela. Porque tal y como han dicho algunos de los Shuyuj: “Para
quien sigue esta escuela, el Imam es, con respecto su camino, lo mismo
que el Profeta es en relación a su umma, que Allah bendiga y le
conceda paz”. No le está permitido ir contra su Imam. Esto
ya ha sido formulado acertadamente y el camino correcto se manifestará
con claridad a todo aquel que tenga discernimiento y ojos para ver, basándonos
en lo que ya hemos expuesto y en los requisitos que hemos establecido.”
Con esto quiere decir: ¡Una vez entendido este asunto tienes que
tomarlo de Malik! ¡Y no hay otro punto de partida para el fenómeno
Islámico! Como veremos más adelante, Abu Hanifa no tenía
lo que Malik tenía. Veremos también cómo Imam ash-Safi’,
el distinguido y excelente erudito, tenía conocimiento del usul
y de las leyes pero no sabía hadiz. Ibn Hanbal, un hombre honorable
y de gran talla, no tenía el usul ni el hadiz; tenía el
Corán pero no tenía los dos anteriores. ¡Malik tenía
el Corán, el usul y el hadiz! En el próximo paso, abordaremos,
insha’Allah, la Colección que compuso, conocida como el “Camino
bien Allanado” --el camino allanado por el Mensajero de Allah, que
Allah bendiga y le conceda paz, y por sus amados Sahaba, que Allah esté complacido
con todos ellos.
As-salaamu ‘alaykum.
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