La Desviación Esotérica en El Islam.

Umar Ibrahim Vadillo

La tesis de este libro

El capitalista también quiere la salvación, o por lo menos no quiere ser visto como criminal. El problema es que para conceder la salvación al capitalista o para hacerle alguien que no es un criminal, la religión tiene que ser transformada. La religión transformada/reformada o aceptará el capitalismo o no tendrá nada que ver con el mismo. Esta última idea significa que la religión y la política/economía no tienen nada que ver entre sí: son dos campos separados. Bajo esta visión, puedes ser una persona religiosa perfectamente decente en tu propio campo personal y ser un buen capitalista en la vida mundana del capitalismo. La religión que resulta de esta transmutación puede llamarse una religión capitalista, porque todas las cosas, todas las leyes, todos los preceptos, pueden cambiarse . menos el propio capitalismo. El mecanismo por el que ocurrió esta transmutación es la esoterización de la religión. La esoterización de la religión no conduce a ninguna parte (excepto tal vez a un sincretismo); sólo significa la introspección de la religión hacia sí misma en la forma de principios y figuraciones abiertas a una renovada exégesis, una forma que, a pesar de sus muchos rostros, justificará invariablemente el capitalismo.

Nosotros mantenemos que el capitalismo es un crimen. Estamos obligados a decirle al capitalista puritano, que piensa que es bueno porque su moralidad sexual no está corrompida (lo que usualmente significa que su esposa sabe comportarse) que visitar el banco es un crimen cuarenta veces peor que tener relaciones sexuales con su madre. Y justo cuando esté a punto de gritar desesperadamente que él no es un criminal, podemos decirle:

-Mire, hay una salida del capitalismo. Usted no la ha visto y es algo en lo que meditar, pero no hay ningún problema. Ha llegado     el  tiempo de abandonar esta religión pagana y entrar en la única religión que le ofrece una salida de este capitalismo criminal; ésa es la religión que Allah ha llamado Islam.
-Pero -podría objetar- pensé que el Islam era otra cosa.
-No -le responderíamos-, esa religión esotérica que se le ha vendido a usted y al mundo desde la caída del Califato, es una desviación del Islam .

El signo de que el Islam ha regresado será su victoria, en la forma de la creación de un Dar al-Islam donde el Islam estará establecido en su totalidad (y no subsistirá ningún capitalismo ni banco alguno) y el Califa habrá sido restablecido para gobernar a los musulmanes.

El suceso económico y político de los últimos trescientos años fue la creación del estado moderno. Ningún otro hecho tiene la singularidad, permanencia y repercusión que tiene este último. El estado nació de la fusión del gobierno y la banca. Los gobiernos comprendieron que el enorme poder de la banca podría ser suyo. Y en lugar de luchar contra ella decidieron absorberla. Los gobiernos se volvieron bancos, y en esta transmutación usurera se engendró el estado moderno.

La nueva entidad capitalista emprendió la emisión o dio licencia para la emisión de moneda bancaria o papel moneda bajo la autoridad de la ley estatal, en contra de la ley religiosa. Incluso la ley cristiana prohibía la usura. La emisión del papel moneda proporcionó un nuevo instrumento de recolección de impuestos mucho más eficiente que cualquier cosa conocida antes, y redefinió asimismo las relaciones internacionales tan pronto como los estados se dieron cuenta de que verter sus monedas podridas en países extranjeros tenía el mismo efecto que imponer impuestos a los extranjeros y era más barato que enviar tropas de conquista.

Una reflexión respecto a este extraordinario acontecimiento usurero nos fuerza a hacer las siguientes observaciones iniciales:

    • Al abrazar el sistema bancario, los gobiernos se convirtieron en entidades capitalistas que llamamos estados.
    • Estas entidades capitalistas, y por tanto el capitalismo, exigieron una nueva identidad de parte de la gente. La identidad religiosa pasó a ser secundaria con respecto a la identidad de los ciudadanos o súbditos en su calidad de contribuyentes o clientes.
    • A la disolución de las identidades religiosas se la llamó tolerancia y se convirtió en un asunto legal en todas las nuevas constituciones y los nuevos sistemas legales de los nuevos estados.
    • El proceso de reducir la religión a fundamentos comunes que puedan ser aceptables a la mayoría (a toda la humanidad) es lo que llamamos esoterización. Este proceso estuvo en conformidad con el capitalismo y fue apoyado por éste.
    • La cuestión de la identidad es un asunto clave de gran importancia. En Islam, el Din es la identidad dominante. La nacionalidad, la raza y la clase no tienen valor. La nacionalidad se desvanece bajo el Califato, la raza se disuelve con la poligamia y las clases desaparecen con el establecimiento de los gremios.
    • La disolución de la identidad religiosa puede realizarse de dos maneras. La manera agnóstica: 'todas las religiones son falsas', o la manera esotérica: 'todas las religiones son verdaderas'.
    • La disolución de la identidad religiosa significa que la identidad predominante se eleva al campo de lo incuestionable y se convierte en ortodoxia. Poner en cuestión el asunto del pago de impuestos o la aceptación de la moneda nacional es algo que está fuera de cuestión. Hacerlo se considera un error. Por tanto, se trata de una ortodoxia.
    • En Islam, las identidades económicas son rebajadas de conformidad con la Ley Islámica. El pobre, el esclavo, el hombre libre, el rico, el maestro y el aprendiz todos comparten zonas comunes que permiten la interrelación y el cambio.
    • Islam es gobierno sin estado y comercio sin usura. La llegada del Islam implicará, automáticamente, la destrucción del sistema bancario y su industria de servicios: el estado.

Creemos que si este acontecimiento no se entiende adecuadamente será imposible formular una alternativa con respecto a esta forma de kufr. El problema no es kufr, porque kufr siempre será kufr. El problema es la incapacidad de distinguir el kufr. Necesitamos descubrir, después de cien años de fracaso, qué es lo que hemos hecho mal nosotros. Allah ha prometido la victoria a los musulmanes y sin embargo durante cien años hemos sido las víctimas en este mundo. Ya que no podemos culpar a nuestra religión, debemos culparnos a nosotros mismos. Necesitamos saber qué es lo que hemos hecho mal. No es fácil preguntar esto, y menos responderlo.

Ahora podemos ver que el capitalismo, a fin de establecerse, corrompió la religión; en otras palabras, la modificó para sus propios propósitos y su existencia. Hemos llamado a esta desviación capitalista la desviación esotérica, a causa del modo en que se manifestó. No negó la religión, simplemente la aisló en una 'zona religiosa' que no tenía nada que ver con la economía. Se desarrolló un tipo de espiritualidad que sugería que el despertar espiritual estaba divorciado de la responsabilidad social. En nombre del Tasawwuf se promovió una versión esotérica que hablaba de los conceptos masónicos de 'tolerancia' y 'hermandad humana' en lugar de Shari'ah y Jihad, o bien se transformó esotéricamente estos últimos dos conceptos a fin de que pudieran aceptar a los primeros. En sus formas extremas no se halló que fuera necesario seguir la Shari'ah para ser un sufi esotérico, tal como en el caso del movimiento de Inayat Khan. En algunas modalidades, se trató de un esfuerzo consciente de crear otra religión como en el caso de subud o el movimiento bahai. Ninguno de estos movimientos de desviación esotérica consideró la economía como un problema espiritual y, por lo tanto, al aceptar el crimen, falsificaron en el proceso la naturaleza del camino espiritual.

Demostraremos en este libro que el así llamado movimiento islámico del siglo XX se originó a partir de masones activos y militantes y que todo el movimiento fue viciado con el pensamiento masónico, esto es, el pensamiento occidental más un cierto retoque. Este modo de pensar no sólo afectó sus ideas sino también su modo de operar. Demostraremos que desde los masones Al-Afghani y 'Abduh hay una transmisión o 'isnad' ininterrumpido, de maestro a estudiante, que llega hasta nuestros días. Demostraremos que todas estas personas estaban interrelacionadas, se conocían y aprendían uno del otro. Hablaban usando el mismo lenguaje simbólico y los mismos conceptos y códigos simbólicos conducentes todos a la creación de un 'nuevo Islam' (lo que es imposible) que consistía en la islamización del modo de vida pagano, y cuyo más grande símbolo es el absurdo 'banco Islámico'. Demostraremos que otro masón, René Guénon (Abdalwahid Yahya), el gran reformador de la masonería en el último siglo, que se hizo musulmán y empezó una nueva escuela de filosofía perennialista, trajo también una desviación al Islam. Y demostraremos que estos dos movimientos masónicos alcanzaron un nihilismo final en la última parte del siglo XX, y no sólo combinaron sus palabras y sus méritos, sino que, en su búsqueda pragmática, se asimilaron al modo de vida pagano que empezaron criticando.

Nuestra tesis es que la Reforma islámica y lo que ahora se llama Resurgimiento islámico no es lo que claman ser, un retorno al Islam de la Primera Comunidad o los Salaf. La idea de que el 'Islam reformado' es un regreso al Islam puro y que la gente responsable de esta reforma son héroes incuestionables está lejos de la realidad. En lugar de ello, los reformadores islámicos y el resurgimiento islámico representaron una lucha política por el control del estado y de sus instituciones. No intentaron eliminar el estado y los bancos, es decir el capitalismo, sino más bien tomar el control de los mismos e islamizarlos adaptando o reformando la Shari'a para justificar sus objetivos políticos. Esta lucha política por el control del estado supuso una respuesta interactiva a las cambiantes circunstancias del capitalismo, lo que gradualmente forzó a este movimiento a ser más y más pragmático en la búsqueda del éxito político. Su intento de alcanzar el control del estado fue un completo fracaso. Cuando algunos estados se declararon Estados Islámicos y su maquinaria institucional y legal así como los bancos fueron 'islamizados', la prueba de su fracaso se hizo manifiesta. Habían vendido el modelo islámico vivo y se habían asimilado totalmente al orden capitalista.

La reforma islámica no ha solucionado nuestros problemas. Ha fracasado en producir un solo líder que pueda mostrarnos un camino a la victoria. La razón de su fracaso es una profunda desviación que les hizo pensar que el Islam necesitaba ser reformado o modernizado. El siglo XX fue el siglo de los reformadores. El programa de los reformadores contribuyó decisivamente al colapso del Califato y el deterioro general de la situación de los musulmanes. El detallado plan de la banca islámica no fue un tema neutral, ni siquiera una concepción errónea. Fue una herramienta decisiva para el avance del capitalismo y el ocultamiento del modelo islámico de modo que éste nunca pudiera surgir. Su reforma islámica es islámicamente criminal y desviada. A menos que identifiquemos a los perpetradores iniciales y los retiremos de nuestro horizonte serán fantasmas rondando en nuestro futuro. Necesitamos hacer esto a fin de proseguir hacia adelante. Este libro pretende remover estos fantasmas del pasado.

Otro fantasma es el Estado de Arabia Saudita. Por demasiado tiempo ha estado prohibido recordarle al mundo que Arabia Saudita nació como un estado renegado. Nació como resultado directo del ataque al Califato Islámico con el uso de apoyo militar británico-kuffar. Generalmente las audiencias occidentales desconocen que los wahhabis, la secta de los actuales gobernantes de Arabia Saudita, eran rebeldes y bandidos criminales en Arabia en el tiempo del Califato. Los wahhabis se opusieron brutalmente al Califato Osmanli (Otomano) y su rebelión contribuyó parcialmente a su caída. A la par que tomaban a los 'enemigos del Islam' como partidarios y aliados declaraban la guerra a los Musulmanes. Se rebelaron contra la autoridad del Califa renunciando a la lealtad y la obediencia debida al mismo (que Allah ha ordenado en el Qur'an). Tomar a los sauditas como la autoridad pura del Islam es como tomar al estalinismo como representación de la verdadera condición de la Rusia zarista. Los ingleses ofrecieron Arabia a los sauditas porque vieron en estos últimos una garantía contra la restauración del Califato. Por ende, el camino al Califato presupone que el estado saudita y su ideología sean removidos. Supone asimismo que cualquier fatwa originado de modo oficial en el régimen saudita, sea en la península árabe u otro lugar, es nula y sin efecto alguno, y que la gente educada en sus universidades será considerada sospechosa. Cualquier pronunciamiento islámico originado oficialmente de ellos debe ser tratado con sospecha por el único motivo de que ha sido 'hecho en Arabia Saudita'.

Este libro, esperamos, allanará el camino para plantar nuevas semillas, para construir una nueva comunidad, establecer nuevas metas, crear un nuevo liderazgo y, con la ayuda de Allah, reestablecer el Califato, in sha'allah. La pregunta clave que se plantea antes de este libro y que, esperamos, se planteará aún más después del mismo es: "¿puede haber alguna alternativa al capitalismo?". Al responder esta pregunta, mucha gente se verá obligada a descubrir el Islam de una manera que no había estado antes a su alcance, ya que, para nosotros, el capitalismo es el rostro actual de kufr.

En el proceso de redacción de este libro me he visto obligado a examinar los escritos de estas gentes que han sostenido estas ideas desviadas. Al leerlos me sentí como un doctor que tiene que examinar una materia fecal a fin de diagnosticar una enfermedad y producir una cura. He citado ampliamente de sus textos en un intento de presentar sus ideas tanto como fuere posible según lo que sus propios autores quisieron dar a entender.

Así, podemos ver a todos estos autores juntos y podemos reconocer, quizá por vez primera para muchos, que todos ellos comparten una 'desviación primordial' íntimamente relacionada con la masonería. Se ha hecho un esfuerzo particular en identificar sus expresiones simbólicas y hallar su verdadero significado mediante la exposición de patrones recurrentes que involucran con frecuencia a diversos autores. He enfatizado asimismo sus omisiones que a veces son más significativas que sus afirmaciones.

Es importante, para nosotros, dejar en claro que estas gentes no son el problema; y ciertamente no son la solución. Como he señalado antes, el problema real no es esta gente, sino el capitalismo en sí.

Prefacio
(Dividido en cinco partes para facilitar la lectura.)