La Desviación Esotérica del Islam

Umar Ibrahim Vadillo


Parte 4. La Masonería.


El mesianismo en la masonería

El mesianismo en la masonería se refiere a la idea del ‘progreso’ hacia un reino no definido de felicidad humana.Lo que es sostenido por una creencia en un constante ‘llegar a darse’ de la realidad.El inacabable llegar a darsey el inalcanzable fin de la sociedad sólo es una mera espera de una utopía, algo que siempre se espera y siempre se anhela.El estado mundial es el Mesías y los banqueros mundiales son los desconocidos sacerdotes mediadores.

El mesianismo esotérico le ha dado al Banco Mundial el manto de guardianes y benefactores de la humanidad, y se le está vendiendo ahora a las masas como si fuera el logro final de la hermandad de la humanidad.Más aún, las Naciones Unidas está promoviendo un acercamiento sincrético de las religiones que tiene como objetivo el estado mundial.El estado mundial es el objetivo final del progreso humano y el nuevo Mesías.

Más allá de un velo de conspiración

Es relativamente común encontrar publicaciones, artículos y libros árabes que vinculan la masonería, el qadianismo, el bahaísmo, el sionismo y el Nuevo Orden Mundial bajo el rótulo general de ‘conspiración’ (298).Esto también fue común en la literatura política occidental europea, pero hoy en día se ha vuelto algo poco interesante en parte porque el tópico de la conspiración causa una cierta casta vergüenza.La idea de la conspiración, después de todo, ha sido desacreditada como anti-intelectual y, más aún, la dramática idea de una conspiración de hecho puede ser algo más bien inadecuado, algo que sirve más como un encubrimiento que como un instrumento con el que comprender la naturaleza de estos asuntos.

En vez de percibir a los masones como míticos conspiradores, sería más correcto verlos dentro del marco una constante frustración y un fracaso inherente.Incluso los Estados Unidos, cuya creación fue la primera victoria manifiesta de la masonería, es visto por ellos como un país degenerado (299).Hemos tratado de ir más allá de una simple demonización de la masonería y de sus manifestaciones esotéricas para llegar a una posición que Carl Schmitt llamaría ‘teología política’.La relación entre la masonería y el esoterismo es bien ilustrada por Guénon, un masón y un ‘sufi esotérico’ (este término, como se explicará más adelante, es totalmente autocontradictorio).Merece la pena esforzarse en comprender cómo vio Guénon la masonería y cómo intentó reformarla radicalmente, en vez de simplemente descalificarlo desde el principio.Esto se aplica a la mayor parte de los esoteristas que fueron masones o que estuvieron relacionados con la escena masónica.Es más revelador estudiar a los masones en sus propias palabras, comprender su historia e identificar sus propósitos y puntos de vista merced al trabajo de algunos de los protagonistas de la masonería, quizá no los más importantes, pero que sin embargo son los que representan una visión común de las cosas.

Aunque la esoterización ha influenciado a todas las cosas en el mundo actual, no es un logro o una victoria para nadie.Ciertamente la masonería no puede sentirse más satisfecha con el estado de las cosas en este mundo más que lo que podría estarlo con el orden del Antiguo Régimen.Pero ahora que el esoterismo ha alcanzado su cenit es cuando aparece como más evidente y en consecuencia más frágil.El esoterismo es lo que pretende ser: ‘metafísico’.Y la metafísica en tanto modo de pensar se acabó desde la publicación de Sein und Zeit de Heidegger en los años 1920.Heidegger desaprobó su validez.En consecuencia, la posibilidad intelectual de una filosofía esotérica sobre bases metafísicas es simplemente insostenible.

En los días del nihilismo los más encarnizados y apasionados enemigos de los esoteristas se hallan en sus propias filas.Ésta es la razón de que sea tan inapropiado hablar de una conspiración.Al mismo tiempo esto explica porqué los esoteristas están paranoicos con respecto a sus enemigos, así como por qué son extremadamente secretistas y sectarios en sus actitudes.

Cuando se trata de lo que los masones verdaderamente creen, el Islam ciertamente se les escapa.La primera característica que los diferencia de nosotros es su falta de misericordia.Su filosofía es egoísmo.Son ‘tacaños’ consigo mismos y con los demás.Sus limosnas son las exoneraciones morales que pretenden realizar ante un capitalismo que no se preocupa de los pobres ni de los necesitados.Esto se debe a su fracaso en comprender el propósito de la vida.Por eso, a su vez, el 95% de lo que les interesa a ellos es irrelevante para nosotros, y el 95% de lo que nos interesa no pueden comprenderlo.De ahí además que no sean enemigos de valor, sino meras caricaturas.Por lo que un musulmán no puede tener temor de ellos, en tanto que ellos al menos deberían estar temerosos de nosotros ya que no tienen temor de Allah.El único peligro para nosotros, los musulmanes, es involucrarnos en la poco probable trampa de una dialéctica sobre el esoterismo.Más específicamente, el peligro es confrontarnos con sus asuntos y su terminología polémicas, abandonando así implícitamente nuestra propia lucha y nuestras propias metas.

Lo que proponemos es ver la masonería sin el velo de la conspiración.Su filosofía no se halla en lugares ocultos.Ya no es secreta.Ésta se halla en las instituciones de las Naciones Unidas, en las constituciones de las naciones del mundo y en la Declaración de los Derechos Humanos.Y somos parte de la misma, nos guste o no.Y con todo éste no es aún el punto.El único asunto real es el capitalismo que está en tu bolsillo y en tu modo de vida, de una modo tal que no puedes librarte del mismo, sin importar cuánto lo odies.Estar cautivado por el campo de batalla ilusorio de los derechos humanos es perderse de lo que verdaderamente importa.Todos estos asuntos y sus tan llamativas controversias no significan nada para el capitalismo.Son como una función de marionetas.Todos miran a las marionetas pero hay alguien que está robándole a cada espectador.El show visible consiste en la democracia, la tolerancia y los derechos humanos con todos sus escandalosos conflictos y sus llamativas controversias.El ladrón silencioso e innominado es el capitalismo.

La idea del Islam versus el Occidente es otra de las fantasías conspiracionistas que distrae la atención de la gente de los acontecimientos críticos.Es un mito que ha sido propagado tanto por los musulmanes que han perdido la iniciativa política como por no musulmanes que quieren inventar otro enemigo ahora que el comunismo ha caído.La teología política de la retórica del ‘Occidente malvado’ sirve para perpetuar el status quo actual.Dicha afirmación no tiene base alguna que la caracterice como islámica.Constituye una burla de la lucha por establecer el Islam y sus prioridades.Llama a una batalla que no ofrece ningún resultado valioso para los musulmanes.Sin embargo, dichos puntos de vista están tan extendidos que merecen un examen adecuado.

Los intelectuales iraníes que condujeron la revolución emprendieron una satanización hipnotizante de los Estados Unidos, y sin embargo lo copiaron sistemáticamente bajo la cobertura de una etiqueta despreciable y un procedimiento esotérico llamado ‘islamización’.Copiaron todo el modo de vida político y capitalista de los Estados Unidos, creando fenómenos tales como una constitución islámica, un parlamento islámico, una democracia islámica, un mercado de valores islámico, un seguro islámico, un banco central islámico, un papel moneda islámico, bancos comerciales islámicos, y así por el estilo.De allí que se haya vuelto necesario cuestionar la corrección de su ‘aqida y su posición ante el Islam.Han probado con claridad nuestra afirmación de que el capitalismo permanece sin desafiar bajo este tipo de raciocinio.Su discurso conspirativo apoya más bien la perpetuación del capitalismo y así, contrariamente a lo que pretenden, este discurso permanece en el lado capitalista.Su ‘aqida debe estar equivocada.

Si crees en la hawla wa la quwwata illa billah no hay necesidad de demonizar kufr.Pero tampoco hay necesidad de islamizarlo.Un banco islámico no es la mera aceptación de la más usurera y capitalista de todas las instituciones; va mucho más allá: santifica con la pureza del Islam, es decir, la sumisión a Allah, un acto criminal y vicioso fuertemente reprobado.La usura es peor que una relación sexual ilícita y el capitalismo ha servido y continúa sirviendo a la perdición económica y política de los musulmanes.No hay excusa para la complacencia.La expresión ‘banco islámico’ es equivalente a ‘burdel islámico’.Si es absurdo islamizar los prostíbulos que se manejan para los soldados americanos en Arabia Saudita, es igualmente absurdo islamizar la institución más poderosa y con todo la más odiada en el mundo del capitalismo: el banco.Mientras que incluso en el Occidente hay voces anticapitalistas que están atacando el sistema bancario por la deuda del tercer mundo, su excesivo poder sobre la economía de las personas y su falta de responsabilidad política, un pequeño grupo de intelectuales fundamentalistas con una formación masónica están ocupados en este absurdo programa de ‘islamización’.La ‘aqida de estos intelectuales porta la siguiente tácita y perversa admisión satánica: “Allah es el más poderoso (afirman el Tawhid unitario) pero los shaytanes son más prácticos” (niegan al Rasulullah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y su Sunna).Estos intelectuales son corruptores del Din y han usado los métodos masónicos esotéricos para hacer que su programa parezca islámico cuando de hecho no lo es.Esto es un signo de desviación esotérica.

Allah dice en el Qur’an:

Piensan que engañan a Allah y a los creyentes.

No se engañan más que a sí mismos

pero no se dan cuenta.

Hay una enfermedad en sus corazones

y Allah ha incrementado su enfermedad.

Tendrán un doloroso castigo por lo que han rechazado.

Cuando se les dice: “No corrompáis las cosas en la tierra”,

responden: “Sólo las hacemos mejores”.

¡Por cierto que no!Ellos son los corruptores,

pero no se dan cuenta.

Cuando se les dice: “Creed como han creído los hombres”,

dicen: “¿Cómo? ¿Vamos a creer como los necios?”

¡Por cierto que no! Ellos son los necios, pero no lo saben.

Cuando se encuentran con los que creen, dicen: “Creemos”.

Pero después cuando se quedan a solas con sus shaytanes,

dicen: “La verdad es que estamos con vosotros.

Sólo estábamos burlándonos”.

Pero Allah se está burlando de ellos y los está empujando,

según ellos yerran ciegamente en su altanera insolencia.

Ésa es la gente que ha vendido la guía por el extravío

y su negocio no les ha dado beneficios.No están guiados.

(Qur’an 2, 8-15)

 

Estos ayats de la surat al-Baqara parecen encajar perfectamente con nuestros masones esotéricos musulmanes que iniciaron la así llamada Reforma Islámica.Dijeron que creían en Dios, pero creían en sus shaytanes.Regresaremos a este ayat más adelante.

La sociología de la masonería

Los orígenes sociales de los masones han variado a lo largo del tiempo.Antes de la Revolución Francesa los masones procedían de la nobleza y de la alta burguesía.En el siglo XIX fueron sobre todo burgueses y miembros de las profesiones liberales.En el siglo XX fueron comerciantes, burócratas y políticos.En Inglaterra han encontrado un nicho en el departamento de policía, al cual controlan hasta el punto de que esto se ha convertido en un tema de interés público de gran preocupación.Los militares siempre han jugado un papel significativo en las logias.

Los judíos y otras sectas religiosas minoritarias encontraron en la masonería un puente hacia la sociedad que los rechazaba.En los siglos XVII y XVIII el poder económico de los judíos y particularmente el de los calvinistas se encontraba por delante de sus derechos civiles.El mejor ejemplo de esto es que cuando el jefe de la familia Rothschild vivía aún en un ghetto en Francfort estaba dirigiendo una red bancaria internacional.Que los judíos penetraron la masonería y naturalmente la influenciaron está bien documentado.En 1893 Joseph Findel escribió Los judíos como masones.Una exposición de la crisis actual dentro de la masonería alemana (300).El masón Karl Leonard Reinhold (301) publicó asimismo, bajo el seudónimo de Decius, tres conferencias sobre las relaciones entre la masonería y la religión judía.

El origen de la masonería, y por ende el nombre, es anglosajón.La primera mención de la palabra aparece en 1376 (302).Parece haberse referido al escultor, un trabajador privilegiado y con más capacidades que los demás.Pero de acuerdo a la Crónica del Masón(303), el nombre fue usado en escritos hallados recientemente incluso antes de 1155, haciendo referencia también a un albañil [mason, en inglés] muy capacitado, aunque posteriormente designó también a uno que disfrutaba de la libertad, o el privilegio, de un gremio de comercio (304).En el primer sentido la palabra se deriva comúnmente de ‘albañil de piedra noble’ [‘freestone-mason’, de donde deriva ‘freemason’, francmasón -o masón- en inglés –n. del t.-], esto es, un albañil que esculpe o construye en piedra noble (ornamental) como opuesto a un albañil [mason] de piedra burda.

Otra interpretación de la palabra se refiere a los albañiles [masons] que reivindicaban una exención del control de los gremios locales de las ciudades en las que se establecían temporalmente.Conforme a esta sugerencia, el Nuevo Diccionario de Inglés de la Sociedad de Filología (Oxford, 1898) favorece la interpretación de los masones como artesanos expertos, emancipados, según la práctica medieval, de las restricciones y el control de los gremios locales a fin de que pudieran viajar y dar sus servicios donde sea que una gran edificación (catedral, etc.) estaba en proceso de construcción.Estos francmasones [free-masons] formaron para sí mismos un gremio universal con un sistema de señales y palabras de pase secretas por el cual el artesano al que se hubiera admitido al haber dado muestras de una capacidad competente, pudiera ser reconocido.Con el declive de la arquitectura gótica, este gremio se unió con los gremios de albañiles (305).

El significado moderno de la francmasonería, como ha sido universal y exclusivamente entendida desde 1750, data tan sólo de la constitución de la Gran Logia de Inglaterra, en 1717 (306).

Algunos hechos de la masonería

Hay alrededor de 4.75 millones de miembros (405) en todo el mundo, la mayor parte de ellos en los Estados Unidos (con cerca de 200,000 miembros canadienses) y en otros países de habla inglesa.

La masonería moderna, ‘especulativa’, deriva de una fusión de 4 logias para formar la Gran Logia de Inglaterra (los Modernos) el 24 de junio de 1717.La Gran Logia de Irlanda se formó alrededor de 1725, la Gran Logia de Escocia surgió en 1736 y una Gran Logia de Inglaterra rival (los Antiguos) se formó en 1751 pero se fusionó con los modernos en 1813.Estos cuatro organismos fueron las fuentes de las logias masónicas en todo el mundo.La primera logia en los Estados Unidos fue fundada en Filadelfia (1730); Benjamín Franklin era un miembro.Muchos de los líderes de la Revolución Americana, incluyendo a John Hancock y Paul Revere, fueron miembros de la Logia Saint Andrew en Boston.George Washington se hizo masón en 1752.Hacia el tiempo de la Revolución la mayoría de las logias americanas se habían separado de sus antecedentes ingleses y escoceses.La Francmasonería ha continuado siendo de importancia en la política; 13 presidentes han sido masones (308) y en todo momento un gran número de los miembros del Congreso ha pertenecido a logias masónicas.

Parte 4. La Masonería.
(Dividido en 7 partes para facilitar la lectura)
Siete Notas