La Desviación Esotérica del Islam

Umar Ibrahim Vadillo


Parte 4. La Masonería.


La anti-masonería 

La anti-masonería en la actualidad

La dificultad para dar credibilidad a la posición antimasónica estriba en la dificultad de proponerse una crítica de nuestro actual modo de vida.Ser antimasón es como ser una persona que sale de un banco y dice que está contra la usura pero que debemos ser pragmáticos.El constitucionalismo, el marco legal erigido bajo la supremacía legal del estado, es tan masónico como usurero es el banco.¿Qué es, por tanto, ser antimasón?¿Es afirmar cuán detestables son los masones?¿O enumerar los nombres de los 28 masones que fueron parte de los 40 firmantes de la Constitución Americana? (256)Confeccionar una lista de masones como quien hiciera el icono de un exorcista no cambia nada; no nos exonera del hecho de que somos responsables por contribuir a este modo de vida, con todos sus aspectos masónicos.Abandonar este modo de vida masónico es mucho más poderoso que enumerar los miembros de la organización.Abandonar el dólar americano, ese objeto cubierto de simbolismo masónico, es la verdadera manera de ser antimasón.La introducción del Dinar de Oro Islámico, esto es, el cumplir la Ley de Allah, es la mejor forma de liberarnos a nosotros mismos de cualquier así llamada conspiración masónica.Esto implica ver más allá del mito que reemplaza la realidad y reconocer que la vida es el único dominio de la libertad.La fascinación con los mitos es una forma de parálisis.La única actitud liberadora es recuperar la capacidad de actuar.Para los creyentes, esto sólo puede obtenerse por la sumisión a Allah.Es decir, para los musulmanes, ser capaces de establecer el Islam sin queja o excusa alguna.

Historia de la anti-masonería

El origen de la anti-masonería es tan antiguo como la misma masonería especulativa.No hubo anti-masonería con anterioridad a ello.Algo ocurrió a finales de siglo dentro de la organización de los masones tal que en el año 1698, esto es, 19 años antes de 1717, circuló un panfleto en la capital de Inglaterra que advertía de una “secta diabólica en Londres”.

A la masonería se la ha acusado de todo, y de todo lo opuesto.Sin embargo es importante reconocer detrás de la nebulosidad de la crítica un cierto orden. Es fácil reconocer dos campos diferentes en los que la masonería ha sido atacada: el campo político y el religioso.Las acusaciones más importantes pueden describirse como las de secretismo, subversión y desviación:

  • El secretismo, o el abuso de los grados inferiores por parte de los altos grados, ciega constantemente al observador sobre los objetivos reales de la organización.
  • La subversión del orden religioso o social, proponiéndose la creación de un estado mundial dominado por los judíos, los banqueros o ambos.
  • Desviación de la verdadera religión en nombre de ‘la verdadera religión’.

El secretismo tiene una dimensión política y social, mientras que la desviación pertenece a una perspectiva más doctrinal asociada con la religión.La subversión tiene tanto una implicación política como religiosa, ya que puede significar subversión contra el orden establecido o contra la religión.

La anti-masonería política

Los masones afirman que no son una organización política pero el antimasón argumenta: “son hipócritas”.La crítica más benigna es que ellos practican actividades tales como:

  • Ejercer presión e influencia para promover sus propios intereses o los de sus desconocidos maestros.
  • ‘Infiltrarse’ en los cuerpos administrativos y legislativos, lo que les permite actuar o transmitir sus ideas sin que la demás gente se dé cuenta de su verdadero rol.

Cuando se trata de los propósitos políticos de los masones, las respuestas pueden ser bastante diferentes dependiendo de la época y la fuente de la anti-masonería.La masonería ha sido acusada de promover el dominio de: estuardos, jesuitas, Roma, la revolución, el protestantismo, la dominación americana y la germana, la dominación judía, el comunismo, el socialismo, y demás.También existe la posición que admite simplemente que las cosas son como son, lo que ya de por sí es suficientemente malo, y que los masones junto con otros elementos han contribuido a la actual situación de derechos humanos y tolerancia al sistema bancario.

En la anti-masonería política el secreto es el elemento más peligroso de sus malévolas intenciones.Ya que -dicen los anti-masones- si tuvieran buenas intenciones no necesitarían secretos.Esta preocupación se basa en la afirmación masónica de que la diferencia entre el aprendiz y el maestro es el conocimiento del secreto o los secretos únicamente accesibles a los altos grados.Cuando se examina esto dentro del cuadro más amplio de las sociedades secretas y la sociedad en general, su secreto es por lo menos causa de una sospecha legítima.Siguiendo esta lógica se ha dicho que no todos los masones pueden ser acusados, ya que muchos son ignorantes de los propósitos finales de la masonería o de los superiores de la masonería, tanto conocidos como no conocidos.

El secretismo de la masonería es el que porta su carácter peligroso y es la base de su eficacia.La filosofía oculta apela a dos tendencias en la naturaleza humana: la imaginación y el amor de lo desconocido.

Los escritos anti-masónicos han establecido con frecuencia paralelos entre la masonería y la orden jesuita por tres razones:

  • Obediencia pasiva
  • Espionaje universal.
  • El lema: ‘El fin justifica los medios’.

Henri Martin establece un paralelo interesante al decir que la masonería es a la conspiración contra el antiguo orden lo que los jesuitas son a la revitalización de la Iglesia Católica.

La anti-masonería subversiva fue respaldada por puntos de vista contra-revolucionarios.Hay una anti-masonería católica y continental y hay una anti-masonería británica y protestante.Los contra-revolucionarios católicos vieron la Revolución Francesa como anti-monárquica y anti-católica y por ende vieron a todos los activistas masones como anti-monárquicos y anti-católicos.El más célebre fue el abate Agustín Barruel (257), quien escribió el célebre libro Memoires en 1797.

En el mismo año el profesor escocés John Robinson (258) escribió Pruebas de una conspiración contra todas las religiones y gobiernos que se lleva a cabo en las reuniones secretas de los masones, los Illuminati y las sociedades de lectura.La tesis es más o menos la misma que la de Barruel: los masones han creado en las logias, a cubierto y bajo la supervisión de los Superiores Desconocidos, los puntos de vista religiosos y políticos que han engendrado la Revolución.Robinson no era un católico, era protestante, de modo que percibió a los masones como esoteristas, estuardistas, católicos y jesuitas.Él acusó a los masones místicos.Pensó que los escritos místicos de Claude de Saint-Martin no tenían otro propósito que el de destruir las religiones.Robinson sostenía que la masonería de Gran Bretaña, a diferencia de la continental, no se había desviado de sus propósitos originales de caridad y bienestar.Es interesante notar que la anti-masonería continental de esta época tendió a exonerar a la masonería británica de la acusación de subversión, mientras que la masonería británica acusó al Gran Oriente de Francia de irregularidad (259).

Parte 4. La Masonería.
(Dividido en 7 partes para facilitar la lectura)
Siete Notas