La consecuencia de la reforma cristiana: el utilitarismo
Presentamos aquí una breve descripción cronológica de
los acontecimientos político-económicos contrapuestos al surgimiento
del esoterismo: una breve historia de la libertad y la moneda. Queremos destacar
que la 'hermandad de la humanidad' no impidió la segregación
económica de la humanidad; que detrás de la idea engañosa
de la 'igualdad de las religiones' descansa la legitimación de la usura,
que está prohibida por Allah; y que desde la Ilustración la no-igualdad
entre la gente ha ido en aumento gracias a la banca, que se convirtió en
el aliado secreto de los principios esotéricos. La hermandad de la humanidad
no impidió las guerras, más bien permitió la evolución
y el crecimiento ininterrumpido de la usura sin el estigma religioso con el
que había cargado en el pasado. Durante siglos la palabra judío
fue sinónimo de 'usurero'. Esto empezó a cambiar cuando los reformadores
calvinistas (en Suiza, Escocia, Inglaterra, Holanda y las colonias inglesas
y alemanas en América) empezaron a sostener que el cobro de intereses
era necesario para alcanzar la salvación (196). La tolerancia religiosa
dio valor idéntico a las posiciones de aquellos que consideraban la
usura como un crimen y las de aquellos que la consideraban una virtud. Liberado
de la prohibición religiosa, el capitalismo estaba listo para florecer.
Una vez que se legalizó la usura fue sólo cuestión de
tiempo antes que todos los miembros de la sociedad, sin importar cuáles
eran sus creencias, fueran forzados a someterse a la usura.
Para comprender la relación entre la moneda y la libertad es vital
que comprendamos las razones del desarrollo del esoterismo. Tenemos que ir
hasta los primeros días del pensamiento económico para darnos
cuenta de que la economía, como el secularismo, se desarrolló paralelamente
al humanismo esotérico.
John Locke (1632-1704) fue el filósofo empirista
inglés y un autor de economía. Provenía de una familia
anglicana con inclinaciones puritanas. Se sabe que mantenía una postura
firme a favor de una monarquía constitucional, de una sucesión
protestante, de la libertad civil, de la tolerancia en la religión,
del gobierno del parlamento y defendió la usura (197) contra los 'prejuicios
religiosos' que invocaba, así como el uso de crédito como moneda
(el papel moneda) (198).
Desde 1660 hasta el año 1675 Locke se encontró con representantes
del platonismo del Cambridge, una escuela de humanistas cristianos que aunque
mantenían simpatías con la ciencia empírica se oponían
sin embargo al materialismo, ya que el mismo fracasaba en dar cuenta del elemento
racional en la vida humana. Tendían a ser liberales tanto en política
como en religión. Locke no les siguió, pero su tolerancia, su énfasis
en la conducta práctica como parte de la vida religiosa y su rechazo
del materialismo fueron rasgos que encontró de lo más atractivos.
Locke fue asimismo influenciado por otra escuela, el latitudinarismo. Ellos
creían que si un hombre reconocía a Cristo eso solo era suficiente
para llamarlo cristiano; esto es, la conformidad en asuntos no esenciales no
debía ser exigida. Estos movimientos prepararon a Locke para la escuela
liberal y antidogmática de teología.
Tomó una posición en contra del católico Juan II y fue
exiliado a Holanda. En Holanda se encontró con la tradición humanista
alemana. El espíritu de humanismo fue típico de la República
Alemana de los siglos XVI al XVIII. Figuras tales como Erasmo en el siglo XVI
y Hugo Grotius en el siglo XVII personifican ese espíritu. El mismo
puede caracterizarse como una amalgama de piedad religiosa que coexiste con
una conciencia científica y un juicio práctico capitalista. Amsterdam
fue el símbolo de esta nueva época.
"Hacia 1578 la ciudad de Amsterdam era católica, ortodoxa y parte integrante
de España. En apenas una generación no sólo se había
vuelto calvinista sino que daba la bienvenida a las religiones de todo el mundo,
incluyendo las sectas de la Reforma.
. Amsterdam mantuvo y desarrolló la libertad de conciencia, la libertad
de religión, la libertad económica así como el capital
extranjero entrante gracias a su seguridad. La fluctuación de la moneda
y las tasas de interés eran fijadas y estaban reguladas por un banco
central" (199).
Lo que dio por resultado un modo de pensar más bien pragmático
que ha dominado a la burguesía alemana desde el siglo XVI en adelante
y que era propenso a la reforma religiosa. La enseñanza calvinista no
sólo apeló a las clases bajas alemanas sino también a
la clase intelectual y media debido a su glorificación del trabajo y
de la usura, y su disciplina y organización en comunidades. Los calvinistas
se convirtieron en la fuerza conductora tras la revuelta contra el gobierno
español y su influencia fue fundamental para abrazar la floreciente
máquina capitalista que surgió, en particular tras el 1,740 (200),
después del dominio español y católico. Ninguna sociedad
ha sido capaz de fusionar tan exitosamente el capitalismo y la moral cristiana
como lo hizo la sociedad holandesa. La desigualdad capitalista se justificó sobre
la base de que los ricos eran asimismo virtuosos. Locke no dejó escapar
nada.
En 1689, el mismo año en que se expidió el Acta de Tolerancia
(201), publicó anónimamente en latín una Carta sobre
la Tolerancia donde defendía la tolerancia en la religión
no como un derecho sino como un argumento para la necesidad de separar la iglesia
del estado. Sus argumentos positivistas empezaban con la afirmación
de que la religión es un asunto de conciencia, que no puede ser forzado
por la ley:
"Puedo hacerme rico por un oficio que no me gusta; puedo curarme de alguna
enfermedad por remedios en los que no creo; pero no puedo ser salvado por una
religión de la que desconfío, y por una forma de adorar que aborrezco".
(202)
Por fuerza esta opinión estaba contra la opinión general de
las autoridades religiosas tradicionales de aquellos días (203), las
que proclamaban que por encima de los dictados de conciencia estaban las leyes
de Dios y que la fe hace la buena razón pero la buena razón no
hace la fe. Es interesante notar que para Locke el límite de la tolerancia
religiosa es la lealtad al estado. Dijo que una iglesia no debería ser
tolerada si reconoce la autoridad de un gobernante extranjero, y da el ejemplo
de los musulmanes que reconocen la autoridad del 'Mufti de Constantinopla'.
Y, por supuesto, estaba pensando en los católicos y su lealtad debida
a Roma.
En 1690 escribió los textos humanistas llamados Tratados del Gobierno
Civil (204) por los que es más conocido. En este trabajo presenta
una teoría del contrato social que abarca una defensa de los derechos
naturales y una justificación de la ley constitucional, la libertad
del individuo y el gobierno de la mayoría. Asimismo publicó en
1695 un alegato solemne por una cristiandad menos dogmática en La
Razonabilidad del Cristianismo .
Locke identificó tres derechos naturales: la vida, la libertad y la
propiedad. Los dos primeros se incluyeron en la Declaración Universal
de los Derechos Humanos. Las ideas económicas de Locke fueron admiradas
por Smith así como por Marx, quien consideró que sus trabajos
constituían textos fundamentales para la fundación de la ciencia
económica (205).
Adam Smith (1723-1790). Calvinista que también defendió la
usura en su famoso libro La Riqueza de las Naciones . Escribió Teoría
de los Sentimientos Morales , aprobando la filosofía de su amigo
Hume (206), que es la culminación de la tradición empirista de
John Locke. En La Riqueza de las Naciones Smith abandonó la
tradición cartesiana fisiócrata de la deducción a priori
todavía relacionada con un sentido natural de justicia y escribió un
libro como historiador basado simplemente en la observación de los hechos
empíricos y en la búsqueda de los fines utilitarios. En este
sentido La Riqueza de las Naciones es un verdadero libro de la Ilustración
así como el principio de la economía. La Teoría de
los Sentimientos Morales (1759) es un libro utilitarista en el que se
expresa que el sentido moral del individuo consiste en desear la felicidad
de la humanidad, lo que "parece haber sido el propósito original pretendido
por el autor de la naturaleza".
Anne-Robert-Jacques Turgot (1727-1781). Deísta francés
y enciclopedista que abolió los gremios en 1776 mientras estaba en el
gobierno del rey (aunque se restablecieron después de su caída)
y declaró que la usura era aceptable. No era un fisiócrata; algunos
de sus principios están claramente en contra de las creencias de éstos,
aunque mantuvo una relación estrecha con esta escuela.
Su republicanismo oculto
El fin de la monarquía estaba en el aire antes de los acontecimientos
de 1789. El enciclopedista y miembro del gobierno de Luis XVI, Turgot, buscó introducir
concientemente una medida que llevaría al fin de la monarquía
absoluta y la introducción de los Estados provinciales o asambleas,
elegidas en base a la clase y no en base y no en base al orden (clero, nobleza
y tercer estado). Con el tiempo estas asambleas elegirían una asamblea
nacional que eclipsaría los parlamentos (los mismos que no eran instituciones
representativas ya que sus miembros eran todos nobles) y acabaría con
la monarquía absoluta. El abate de Véri, a quien Turgot propuso
como ministro de interior, confesó su republicanismo (207), de modo
que la designación de Véri fue la razón por la que Turgot
fue separado de su cargo de controlador general de las finanzas (puesto que
tuvo desde 1774) por el rey en mayo de 1776. Asimismo Malesherbes, amigo de
Turgot y ministro de cartera, era al igual que Turgot y Véri un defensor
de una mayor evolución democrática de las instituciones, contrariamente
a aquellos que defendían un desenlace más aristocrático
de la reforma.
Su defensa de la usura
Turgot fue un típico producto de la mentalidad deísta. Estaba
profundamente en contra de la esclavitud legal, que llamaba 'la abominable
costumbre de la esclavitud' pero era un ardiente defensor de la esclavitud
económica que era el resultado de la usura y su sistema derivado de
la esclavitud salarial. Defendió la usura en contra de la tradición
católica escolástica. Naturalmente, era un deísta. Él
escribe en su libro más famoso Reflexiones sobre la Formación
y la Distribución de la Riqueza (1776):
"Que nadie me malentienda en este punto: el préstamo a interés
es sólo un comercio, en el que el prestamista es un hombre que vende
el uso de su dinero y el prestatario aquel que lo compra". (208)
Denuncia el enfoque escolástico que condenaba la usura:
"Es por falta de examen del préstamo de dinero a interés en
su verdadero punto de vista que los moralistas, más rígidos que
iluminados, se esfuerzan en hacer que veamos esto como un crimen. Los teólogos
escolásticos han concluido que como el dinero en sí mismo no
es productivo era injusto requerir una prima por su préstamo. Llenos
de estos prejuicios se han figurado que su doctrina estaba sancionada por este
pasaje en el Evangelio: mutuum date nihil inde sperantes. Aquellos teólogos
que han adoptado principios más razonables sobre el asunto del interés
deldinero han sido estigmatizados con los más severos reproches por
parte de aquellos que han adoptado el otro lado de la cuestión".
Y da algunas de las bien conocidas justificaciones de la usura:
"Un préstamo es un contrato recíproco y libre entre ambas partes
y al que ingresan sólo por ser mutuamente ventajoso".
Y asimismo:
"El dinero considerado como substancia física, como una masa de metal,
no produce nada, pero el dinero usado en progresos en el cultivo, la manufactura
y el comercio, produce un cierto beneficio; con dinero podemos adquirir tierras
y por tanto procurarnos ingresos, de modo que la persona que presta su dinero
no solo deja la improductiva posesión de ese dinero sino que se priva
a sí mismo del beneficio que estaba en su poder procurarse, y el interés
que le indemniza de esta pérdida no puede verse como injusto".
"Entonces un hombre puede prestar su dinero de modo tan lícito como
puede venderlo, y el poseedor de dinero puede hacer tanto lo uno como lo otro,
no sólo porque el dinero es equivalente a un ingreso y un medio de procurarse
ingresos, no sólo porque el prestamista pierde, durante la continuación
del préstamo, el ingreso que podría haberse procurado por el
mismo, no sólo porque arriesga su capital, no sólo porque el
prestatario puede emplear el dinero en adquisiciones ventajosas o en empresas
de las que cobrará un amplio beneficio; el propietario de dinero puede
recibir lícitamente interés por el mismo en virtud de un principio
más general y decisivo".
Él abolió también los gremios
En su último año en el gobierno Turgot abolió los gremios.
Fueron restablecidos inmediatamente después de su caída del gobierno
en 1776. Pero el parlamento los abolió finalmente en 1791.
Los gremios representaban el poder de las profesiones. Su propiedad mantenía
un sistema privado de riqueza que le había dado a la sociedad independencia
del estado. La abolición de los gremios fue un severo ataque a la gente
a favor del poder absoluto del estado. Esto sentó las bases para el
establecimiento universal del sistema salarial (que ya existía en la
agricultura) en las industrias de las ciudades. Admitió sin embargo
que los salarios sólo cubren la subsistencia, algo muy cercano a la
esclavitud que odiaba:
"El salario del trabajador está limitado por la competencia entre aquellos
que trabajan para su subsistencia. Él sólo se gana el sustento.
El mero trabajador, que sólo depende de sus tierras y su industria,
no tiene nada más que aquella parte de su labor que es capaz de disponer
para otros. Él vende esta labor a un precio más barato o más
costoso, pero este precio mayor o menor no depende tan sólo de sí mismo;
resulta del acuerdo que ha hecho con la persona que le emplea. Este último
le paga tan poco como pueda asistirle, y tiene la posibilidad de elegir entre
un gran número de trabajadores, prefiriendo la persona que trabaja a
precio más barato. Los trabajadores por tanto están obligados
a bajar sus precios en relación a los demás. En cada tipo de
trabajo debe ocurrir, y de hecho ocurre, que el salario del trabajador está confinado
apenas a lo necesario para procurarle la subsistencia".
Jeremy Bentham (1748-1832), padre del utilitarismo (209)
escribió en su libro Introducción a los Principios de la
Moral y la Legislación que el objetivo propio de toda conducta
y legislación es 'la mayor felicidad para el mayor número posible
de personas'. Escribió también Un Fragmento de Gobierno y
es asimismo el autor de un libro titulado, sin ninguna ambigüedad, Defensa
de la Usura .
John Stuart Mill (1806-73), seguidor del utilitarismo de
Bentham, llevó ardientemente la discusión sobre la tolerancia
religiosa fuera del contexto de la libertad religiosa hacia el paisaje glorificador
de la libertad individual en su Sobre la Libertad (1859). En sus Principios
de Política Económica (1848) no dudó en escribir
contra las leyes religiosas que prohibían la usura. La usura era ahora
no sólo un asunto de libertad religiosa sino también de libertad
individual. Mill escribió:
"Un ejemplo es el de las Leyes de la Usura. Éstas se originaron en
un prejuicio religioso acerca de recibir intereses por el dinero, derivado
de esa fértil fuente de perjuicios en la Europa moderna: el intento
de adaptar al cristianismo doctrinas y preceptos sacados de la ley judía" (210)
El Anillo y el surgimiento del capitalismo
Liberado de la prohibición religiosa, el capitalismo estuvo listo para
extenderse. Se sostuvo que la Europa católica, que prohibió (parcialmente)
la usura, se volvió más pobre en relación a la Europa
protestante, que más bien la abrazó (211). La desigualdad económica
que afectó entonces a Europa iría a afectar al mundo musulmán
en relación a Europa. Esto no es una prueba de que la usura es buena.
Es sólo una clara evidencia de que la nueva usura nacida del papel moneda,
al igual que una droga, fue capaz de empañar los sentidos. Esto es lo
que Wagner llamó 'el Anillo', que finalmente destruye a la gente.
El Anillo es una ecuación matemática simple que está en
el corazón de todo el sistema bancario. Adam Smith lo explicó en
los siguientes términos:
"Un cierto banquero presta entre sus clientes sus propias notas promisorias,
digamos que hasta un monto de cien mil libras. Como esas notas cumplen todos
los propósitos del dinero, sus deudores le pagan el mismo interés
que si les hubiera prestado la misma cantidad de dinero (real). Este interés
es la fuente de su ganancia. Aunque algunas de aquellas notas están
regresando continuamente a él para su pago, parte de ellas continúa
circulando por meses y años. Por consiguiente, aunque él tiene
generalmente en circulación notas hasta un monto de cien mil libras,
frecuentemente veinte mil libras en oro y plata pueden ser una provisión
suficiente para responder las exigencias. Así, por medio de esta operación,
veinte mil libras en oro y plata pueden realizar la función que de otra
manera habrían realizado cien mil libras". (212)
Hoy en día los depósitos bancarios son el equivalente de las
notas bancarias de aquellos días y la relación está en
un promedio de 1 a 20, es decir, que 1 libra puede realizar la función
de 20 libras. Eso significa que un banco puede prestar 20 veces más
dinero que el que tiene en efectivo. A esto se le llama la 'expansión
del crédito'. Ahora la ecuación: el cargar un 10% a un monto
de dinero veinte veces mayor al que tienes te produce un beneficio del 200%
sobre tu dinero en efectivo original. El prestatario puede obtener grandes
cantidades de dinero a una tasa de interés más baja (es decir,
más baja que la que habría obtenido sin la expansión del
crédito) y el banquero puede cargar una tasa acumulativa de interés
más alta que de otro modo en virtud a la expansión del crédito.
Pero ¿quién pierde? Todos los usuarios de la moneda que, aunque
no estén presentes en el contrato, tienen que sufrir la inflación
de la moneda, lo quieran o no. La combinación explosiva de la expansión
del crédito y la usura: esto es el Anillo.
Es claro que el incremento del ratio capital - préstamo es crucial
para el banco si éste quiere incrementar proporcionalmente su ganancia
a la par que, para sorpresa de la gente, disminuye sus tasas de interés, 'ayudando'
así a más gente. También es claro que para el banco es
crucial la aceptación de los sustitutos del dinero como dinero por parte
de los usuarios, ya que ésta es la base de la expansión del crédito.
A los países del mundo les quedó en claro que este sistema era
un método superior de gravar a la propia gente sin que la gente tengan
que aprobarlo o desaprobarlo, ya que el pago se toma directamente de la capacidad
adquisitiva de la moneda que está en sus bolsillos. Habiendo descubierto
este 'poder mágico' los estados del mundo no dudaron en convertirse
en bancos a lo largo del siglo XVIII (e incluso antes: el primer banco nacional
fue el Banco del Vaticano).
Esta transformación ocurrió al mismo tiempo que se abolían
las leyes de la usura y el estado secular declaraba 'la igualdad de todas las
religiones', lo que significó la abolición de la religión.
El Anillo, ansioso de alcanzar su máximo poder, tuvo primero que vencer
los 'prejuicios religiosos' contra la usura y después los prejuicios
del estado nación contra la expansión del crédito. Todo
empezó a salirse de control después de la Segunda Guerra Mundial.
La revolución informática, más una nueva generación
de líderes democráticos, garantizaron el crecimiento extraordinario,
libre de crítica y de toda oposición, de la usura junto a una
economía especulativa. Esto es lo que ocurrió entre bastidores
tras las escenas de la dramática historia del siglo XX y la caída
del Califato del Islam.
Durante este tiempo la religión se adaptó o murió. La
mayoría se adaptó. Se crearon algunas nuevas religiones que permitieron
que el sistema continuara. Se hizo un intento de adaptar el Islam a los nuevos
tiempos. Pero esto se mostró imposible ya que Allah ha protegido el
Qur'an. El Islam es, de hecho, el fin del capitalismo. Ese fin empezó con
la acuñación del Dinar Islámico de Oro en 1992 en la ciudad
de Granada, España.
Parte 3. Las
Reformas Religiosas.
(Dividido en 4 partes para facilitar la lectura) |
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