La Desviación Esotérica del Islam

Umar Ibrahim Vadillo


Parte 3. Las Reformas Religiosas


La consecuencia de la reforma cristiana: el utilitarismo

Presentamos aquí una breve descripción cronológica de los acontecimientos político-económicos contrapuestos al surgimiento del esoterismo: una breve historia de la libertad y la moneda. Queremos destacar que la 'hermandad de la humanidad' no impidió la segregación económica de la humanidad; que detrás de la idea engañosa de la 'igualdad de las religiones' descansa la legitimación de la usura, que está prohibida por Allah; y que desde la Ilustración la no-igualdad entre la gente ha ido en aumento gracias a la banca, que se convirtió en el aliado secreto de los principios esotéricos. La hermandad de la humanidad no impidió las guerras, más bien permitió la evolución y el crecimiento ininterrumpido de la usura sin el estigma religioso con el que había cargado en el pasado. Durante siglos la palabra judío fue sinónimo de 'usurero'. Esto empezó a cambiar cuando los reformadores calvinistas (en Suiza, Escocia, Inglaterra, Holanda y las colonias inglesas y alemanas en América) empezaron a sostener que el cobro de intereses era necesario para alcanzar la salvación (196). La tolerancia religiosa dio valor idéntico a las posiciones de aquellos que consideraban la usura como un crimen y las de aquellos que la consideraban una virtud. Liberado de la prohibición religiosa, el capitalismo estaba listo para florecer. Una vez que se legalizó la usura fue sólo cuestión de tiempo antes que todos los miembros de la sociedad, sin importar cuáles eran sus creencias, fueran forzados a someterse a la usura.

Para comprender la relación entre la moneda y la libertad es vital que comprendamos las razones del desarrollo del esoterismo. Tenemos que ir hasta los primeros días del pensamiento económico para darnos cuenta de que la economía, como el secularismo, se desarrolló paralelamente al humanismo esotérico.

John Locke (1632-1704) fue el filósofo empirista inglés y un autor de economía. Provenía de una familia anglicana con inclinaciones puritanas. Se sabe que mantenía una postura firme a favor de una monarquía constitucional, de una sucesión protestante, de la libertad civil, de la tolerancia en la religión, del gobierno del parlamento y defendió la usura (197) contra los 'prejuicios religiosos' que invocaba, así como el uso de crédito como moneda (el papel moneda) (198).

Desde 1660 hasta el año 1675 Locke se encontró con representantes del platonismo del Cambridge, una escuela de humanistas cristianos que aunque mantenían simpatías con la ciencia empírica se oponían sin embargo al materialismo, ya que el mismo fracasaba en dar cuenta del elemento racional en la vida humana. Tendían a ser liberales tanto en política como en religión. Locke no les siguió, pero su tolerancia, su énfasis en la conducta práctica como parte de la vida religiosa y su rechazo del materialismo fueron rasgos que encontró de lo más atractivos. Locke fue asimismo influenciado por otra escuela, el latitudinarismo. Ellos creían que si un hombre reconocía a Cristo eso solo era suficiente para llamarlo cristiano; esto es, la conformidad en asuntos no esenciales no debía ser exigida. Estos movimientos prepararon a Locke para la escuela liberal y antidogmática de teología.

Tomó una posición en contra del católico Juan II y fue exiliado a Holanda. En Holanda se encontró con la tradición humanista alemana. El espíritu de humanismo fue típico de la República Alemana de los siglos XVI al XVIII. Figuras tales como Erasmo en el siglo XVI y Hugo Grotius en el siglo XVII personifican ese espíritu. El mismo puede caracterizarse como una amalgama de piedad religiosa que coexiste con una conciencia científica y un juicio práctico capitalista. Amsterdam fue el símbolo de esta nueva época.

"Hacia 1578 la ciudad de Amsterdam era católica, ortodoxa y parte integrante de España. En apenas una generación no sólo se había vuelto calvinista sino que daba la bienvenida a las religiones de todo el mundo, incluyendo las sectas de la Reforma.

. Amsterdam mantuvo y desarrolló la libertad de conciencia, la libertad de religión, la libertad económica así como el capital extranjero entrante gracias a su seguridad. La fluctuación de la moneda y las tasas de interés eran fijadas y estaban reguladas por un banco central" (199).

Lo que dio por resultado un modo de pensar más bien pragmático que ha dominado a la burguesía alemana desde el siglo XVI en adelante y que era propenso a la reforma religiosa. La enseñanza calvinista no sólo apeló a las clases bajas alemanas sino también a la clase intelectual y media debido a su glorificación del trabajo y de la usura, y su disciplina y organización en comunidades. Los calvinistas se convirtieron en la fuerza conductora tras la revuelta contra el gobierno español y su influencia fue fundamental para abrazar la floreciente máquina capitalista que surgió, en particular tras el 1,740 (200), después del dominio español y católico. Ninguna sociedad ha sido capaz de fusionar tan exitosamente el capitalismo y la moral cristiana como lo hizo la sociedad holandesa. La desigualdad capitalista se justificó sobre la base de que los ricos eran asimismo virtuosos. Locke no dejó escapar nada.

En 1689, el mismo año en que se expidió el Acta de Tolerancia (201), publicó anónimamente en latín una Carta sobre la Tolerancia donde defendía la tolerancia en la religión no como un derecho sino como un argumento para la necesidad de separar la iglesia del estado. Sus argumentos positivistas empezaban con la afirmación de que la religión es un asunto de conciencia, que no puede ser forzado por la ley:

"Puedo hacerme rico por un oficio que no me gusta; puedo curarme de alguna enfermedad por remedios en los que no creo; pero no puedo ser salvado por una religión de la que desconfío, y por una forma de adorar que aborrezco". (202)

Por fuerza esta opinión estaba contra la opinión general de las autoridades religiosas tradicionales de aquellos días (203), las que proclamaban que por encima de los dictados de conciencia estaban las leyes de Dios y que la fe hace la buena razón pero la buena razón no hace la fe. Es interesante notar que para Locke el límite de la tolerancia religiosa es la lealtad al estado. Dijo que una iglesia no debería ser tolerada si reconoce la autoridad de un gobernante extranjero, y da el ejemplo de los musulmanes que reconocen la autoridad del 'Mufti de Constantinopla'. Y, por supuesto, estaba pensando en los católicos y su lealtad debida a Roma.

En 1690 escribió los textos humanistas llamados Tratados del Gobierno Civil (204) por los que es más conocido. En este trabajo presenta una teoría del contrato social que abarca una defensa de los derechos naturales y una justificación de la ley constitucional, la libertad del individuo y el gobierno de la mayoría. Asimismo publicó en 1695 un alegato solemne por una cristiandad menos dogmática en La Razonabilidad del Cristianismo .

Locke identificó tres derechos naturales: la vida, la libertad y la propiedad. Los dos primeros se incluyeron en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Las ideas económicas de Locke fueron admiradas por Smith así como por Marx, quien consideró que sus trabajos constituían textos fundamentales para la fundación de la ciencia económica (205).

Adam Smith (1723-1790). Calvinista que también defendió la usura en su famoso libro La Riqueza de las Naciones . Escribió Teoría de los Sentimientos Morales , aprobando la filosofía de su amigo Hume (206), que es la culminación de la tradición empirista de John Locke. En La Riqueza de las Naciones Smith abandonó la tradición cartesiana fisiócrata de la deducción a priori todavía relacionada con un sentido natural de justicia y escribió un libro como historiador basado simplemente en la observación de los hechos empíricos y en la búsqueda de los fines utilitarios. En este sentido La Riqueza de las Naciones es un verdadero libro de la Ilustración así como el principio de la economía. La Teoría de los Sentimientos Morales (1759) es un libro utilitarista en el que se expresa que el sentido moral del individuo consiste en desear la felicidad de la humanidad, lo que "parece haber sido el propósito original pretendido por el autor de la naturaleza".

Anne-Robert-Jacques Turgot (1727-1781). Deísta francés y enciclopedista que abolió los gremios en 1776 mientras estaba en el gobierno del rey (aunque se restablecieron después de su caída) y declaró que la usura era aceptable. No era un fisiócrata; algunos de sus principios están claramente en contra de las creencias de éstos, aunque mantuvo una relación estrecha con esta escuela.

Su republicanismo oculto

El fin de la monarquía estaba en el aire antes de los acontecimientos de 1789. El enciclopedista y miembro del gobierno de Luis XVI, Turgot, buscó introducir concientemente una medida que llevaría al fin de la monarquía absoluta y la introducción de los Estados provinciales o asambleas, elegidas en base a la clase y no en base y no en base al orden (clero, nobleza y tercer estado). Con el tiempo estas asambleas elegirían una asamblea nacional que eclipsaría los parlamentos (los mismos que no eran instituciones representativas ya que sus miembros eran todos nobles) y acabaría con la monarquía absoluta. El abate de Véri, a quien Turgot propuso como ministro de interior, confesó su republicanismo (207), de modo que la designación de Véri fue la razón por la que Turgot fue separado de su cargo de controlador general de las finanzas (puesto que tuvo desde 1774) por el rey en mayo de 1776. Asimismo Malesherbes, amigo de Turgot y ministro de cartera, era al igual que Turgot y Véri un defensor de una mayor evolución democrática de las instituciones, contrariamente a aquellos que defendían un desenlace más aristocrático de la reforma.

Su defensa de la usura

Turgot fue un típico producto de la mentalidad deísta. Estaba profundamente en contra de la esclavitud legal, que llamaba 'la abominable costumbre de la esclavitud' pero era un ardiente defensor de la esclavitud económica que era el resultado de la usura y su sistema derivado de la esclavitud salarial. Defendió la usura en contra de la tradición católica escolástica. Naturalmente, era un deísta. Él escribe en su libro más famoso Reflexiones sobre la Formación y la Distribución de la Riqueza (1776):

"Que nadie me malentienda en este punto: el préstamo a interés es sólo un comercio, en el que el prestamista es un hombre que vende el uso de su dinero y el prestatario aquel que lo compra". (208)

Denuncia el enfoque escolástico que condenaba la usura:

"Es por falta de examen del préstamo de dinero a interés en su verdadero punto de vista que los moralistas, más rígidos que iluminados, se esfuerzan en hacer que veamos esto como un crimen. Los teólogos escolásticos han concluido que como el dinero en sí mismo no es productivo era injusto requerir una prima por su préstamo. Llenos de estos prejuicios se han figurado que su doctrina estaba sancionada por este pasaje en el Evangelio: mutuum date nihil inde sperantes. Aquellos teólogos que han adoptado principios más razonables sobre el asunto del interés deldinero han sido estigmatizados con los más severos reproches por parte de aquellos que han adoptado el otro lado de la cuestión".

Y da algunas de las bien conocidas justificaciones de la usura:

"Un préstamo es un contrato recíproco y libre entre ambas partes y al que ingresan sólo por ser mutuamente ventajoso".

Y asimismo:

"El dinero considerado como substancia física, como una masa de metal, no produce nada, pero el dinero usado en progresos en el cultivo, la manufactura y el comercio, produce un cierto beneficio; con dinero podemos adquirir tierras y por tanto procurarnos ingresos, de modo que la persona que presta su dinero no solo deja la improductiva posesión de ese dinero sino que se priva a sí mismo del beneficio que estaba en su poder procurarse, y el interés que le indemniza de esta pérdida no puede verse como injusto".

"Entonces un hombre puede prestar su dinero de modo tan lícito como puede venderlo, y el poseedor de dinero puede hacer tanto lo uno como lo otro, no sólo porque el dinero es equivalente a un ingreso y un medio de procurarse ingresos, no sólo porque el prestamista pierde, durante la continuación del préstamo, el ingreso que podría haberse procurado por el mismo, no sólo porque arriesga su capital, no sólo porque el prestatario puede emplear el dinero en adquisiciones ventajosas o en empresas de las que cobrará un amplio beneficio; el propietario de dinero puede recibir lícitamente interés por el mismo en virtud de un principio más general y decisivo".

Él abolió también los gremios

En su último año en el gobierno Turgot abolió los gremios. Fueron restablecidos inmediatamente después de su caída del gobierno en 1776. Pero el parlamento los abolió finalmente en 1791.

Los gremios representaban el poder de las profesiones. Su propiedad mantenía un sistema privado de riqueza que le había dado a la sociedad independencia del estado. La abolición de los gremios fue un severo ataque a la gente a favor del poder absoluto del estado. Esto sentó las bases para el establecimiento universal del sistema salarial (que ya existía en la agricultura) en las industrias de las ciudades. Admitió sin embargo que los salarios sólo cubren la subsistencia, algo muy cercano a la esclavitud que odiaba:

"El salario del trabajador está limitado por la competencia entre aquellos que trabajan para su subsistencia. Él sólo se gana el sustento.

El mero trabajador, que sólo depende de sus tierras y su industria, no tiene nada más que aquella parte de su labor que es capaz de disponer para otros. Él vende esta labor a un precio más barato o más costoso, pero este precio mayor o menor no depende tan sólo de sí mismo; resulta del acuerdo que ha hecho con la persona que le emplea. Este último le paga tan poco como pueda asistirle, y tiene la posibilidad de elegir entre un gran número de trabajadores, prefiriendo la persona que trabaja a precio más barato. Los trabajadores por tanto están obligados a bajar sus precios en relación a los demás. En cada tipo de trabajo debe ocurrir, y de hecho ocurre, que el salario del trabajador está confinado apenas a lo necesario para procurarle la subsistencia".

Jeremy Bentham (1748-1832), padre del utilitarismo (209) escribió en su libro Introducción a los Principios de la Moral y la Legislación que el objetivo propio de toda conducta y legislación es 'la mayor felicidad para el mayor número posible de personas'. Escribió también Un Fragmento de Gobierno y es asimismo el autor de un libro titulado, sin ninguna ambigüedad, Defensa de la Usura .

John Stuart Mill (1806-73), seguidor del utilitarismo de Bentham, llevó ardientemente la discusión sobre la tolerancia religiosa fuera del contexto de la libertad religiosa hacia el paisaje glorificador de la libertad individual en su Sobre la Libertad (1859). En sus Principios de Política Económica (1848) no dudó en escribir contra las leyes religiosas que prohibían la usura. La usura era ahora no sólo un asunto de libertad religiosa sino también de libertad individual. Mill escribió:

"Un ejemplo es el de las Leyes de la Usura. Éstas se originaron en un prejuicio religioso acerca de recibir intereses por el dinero, derivado de esa fértil fuente de perjuicios en la Europa moderna: el intento de adaptar al cristianismo doctrinas y preceptos sacados de la ley judía" (210)

El Anillo y el surgimiento del capitalismo

Liberado de la prohibición religiosa, el capitalismo estuvo listo para extenderse. Se sostuvo que la Europa católica, que prohibió (parcialmente) la usura, se volvió más pobre en relación a la Europa protestante, que más bien la abrazó (211). La desigualdad económica que afectó entonces a Europa iría a afectar al mundo musulmán en relación a Europa. Esto no es una prueba de que la usura es buena. Es sólo una clara evidencia de que la nueva usura nacida del papel moneda, al igual que una droga, fue capaz de empañar los sentidos. Esto es lo que Wagner llamó 'el Anillo', que finalmente destruye a la gente.

El Anillo es una ecuación matemática simple que está en el corazón de todo el sistema bancario. Adam Smith lo explicó en los siguientes términos:

"Un cierto banquero presta entre sus clientes sus propias notas promisorias, digamos que hasta un monto de cien mil libras. Como esas notas cumplen todos los propósitos del dinero, sus deudores le pagan el mismo interés que si les hubiera prestado la misma cantidad de dinero (real). Este interés es la fuente de su ganancia. Aunque algunas de aquellas notas están regresando continuamente a él para su pago, parte de ellas continúa circulando por meses y años. Por consiguiente, aunque él tiene generalmente en circulación notas hasta un monto de cien mil libras, frecuentemente veinte mil libras en oro y plata pueden ser una provisión suficiente para responder las exigencias. Así, por medio de esta operación, veinte mil libras en oro y plata pueden realizar la función que de otra manera habrían realizado cien mil libras". (212)

Hoy en día los depósitos bancarios son el equivalente de las notas bancarias de aquellos días y la relación está en un promedio de 1 a 20, es decir, que 1 libra puede realizar la función de 20 libras. Eso significa que un banco puede prestar 20 veces más dinero que el que tiene en efectivo. A esto se le llama la 'expansión del crédito'. Ahora la ecuación: el cargar un 10% a un monto de dinero veinte veces mayor al que tienes te produce un beneficio del 200% sobre tu dinero en efectivo original. El prestatario puede obtener grandes cantidades de dinero a una tasa de interés más baja (es decir, más baja que la que habría obtenido sin la expansión del crédito) y el banquero puede cargar una tasa acumulativa de interés más alta que de otro modo en virtud a la expansión del crédito. Pero ¿quién pierde? Todos los usuarios de la moneda que, aunque no estén presentes en el contrato, tienen que sufrir la inflación de la moneda, lo quieran o no. La combinación explosiva de la expansión del crédito y la usura: esto es el Anillo.

Es claro que el incremento del ratio capital - préstamo es crucial para el banco si éste quiere incrementar proporcionalmente su ganancia a la par que, para sorpresa de la gente, disminuye sus tasas de interés, 'ayudando' así a más gente. También es claro que para el banco es crucial la aceptación de los sustitutos del dinero como dinero por parte de los usuarios, ya que ésta es la base de la expansión del crédito. A los países del mundo les quedó en claro que este sistema era un método superior de gravar a la propia gente sin que la gente tengan que aprobarlo o desaprobarlo, ya que el pago se toma directamente de la capacidad adquisitiva de la moneda que está en sus bolsillos. Habiendo descubierto este 'poder mágico' los estados del mundo no dudaron en convertirse en bancos a lo largo del siglo XVIII (e incluso antes: el primer banco nacional fue el Banco del Vaticano).

Esta transformación ocurrió al mismo tiempo que se abolían las leyes de la usura y el estado secular declaraba 'la igualdad de todas las religiones', lo que significó la abolición de la religión.

El Anillo, ansioso de alcanzar su máximo poder, tuvo primero que vencer los 'prejuicios religiosos' contra la usura y después los prejuicios del estado nación contra la expansión del crédito. Todo empezó a salirse de control después de la Segunda Guerra Mundial. La revolución informática, más una nueva generación de líderes democráticos, garantizaron el crecimiento extraordinario, libre de crítica y de toda oposición, de la usura junto a una economía especulativa. Esto es lo que ocurrió entre bastidores tras las escenas de la dramática historia del siglo XX y la caída del Califato del Islam.

Durante este tiempo la religión se adaptó o murió. La mayoría se adaptó. Se crearon algunas nuevas religiones que permitieron que el sistema continuara. Se hizo un intento de adaptar el Islam a los nuevos tiempos. Pero esto se mostró imposible ya que Allah ha protegido el Qur'an. El Islam es, de hecho, el fin del capitalismo. Ese fin empezó con la acuñación del Dinar Islámico de Oro en 1992 en la ciudad de Granada, España.

Parte 3. Las Reformas Religiosas.
(Dividido en 4 partes para facilitar la lectura)