El humanismo esotérico
La humanidad del humanismo está determinada por una interpretación
fija de la naturaleza, la historia, el mundo y las entidades en su totalidad.
Todo el humanismo, por consiguiente, está establecido sobre una metafísica.
Es metafísico. La comprensión del hombre limitada a la experiencia
vital del hombre es una negación de cualquier valor espiritual elevado.
El hombre es capaz de llegar más allá de una definición
mecánica y práctica del tiempo y el espacio. Pero si se halla
entrampado por la comprensión técnica del mundo, el hombre establecerá significados
de la naturaleza y de sí mismo de acuerdo a su proyecto técnico.
El resultado será una representación subjetiva de sí mismo,
pero no él mismo.
La acción no puede ser valorada simplemente por su
utilidad, sino por la adoración de Allah. Medir la acción según
su utilidad es juzgarla por un estándar al que no corresponde. Es como
medir la capacidad de natación de un pescado observando cómo
podría
vivir en tierra seca. El abandono del utilitarismo no significa volverse inútil.
El rigor del pragmatismo en contraste con el de la adoración no es una
comparación entre ideas y principios exactos o principios técnicos
artificiales, de un lado, e ideas y principios no exactos o principios no técnicos,
del otro. La adoración implica, en primer lugar, la negación
de otro-que-Allah, esto es, el abandono de aquellos principios e ideas que
aparecen como obstáculos a la sumisión a Allah. Esto es algo
muy preciso que nos permite cumplir nuestras obligaciones con Allah. Pero el
tratar de ser prácticos nos incapacita para cumplir nuestras obligaciones,
porque otro-que-la-obediencia se interpone. Debemos liberarnos de la interpretación
técnica de la acción. El desamparo de la comprensión científica
del mundo sólo puede vencerse por el recuerdo de Allah que libera la
voluntad del hombre del proyecto técnico auto-impuesto y restablece
la voluntad de hombre por encima la creación.
El modo humanista de pensar mantiene que el Islam debe probar sus afirmaciones
ante 'las ciencias'. Los musulmanes humanistas están acosados por el
temor de que el Islam perderá prestigio y validez si no se justifica
por las ciencias. Y creen que la manera más efectiva de hacer esto es 'elevando'
el Islam al rango de una ciencia. Por tanto hablan en términos de pruebas
científicas del Qur'an, o ciencias islámicas del fiqh, la Shari'ah
o el Tasawwuf. Hoy día te puedes volver un Doctor en Tasawwuf en algunas
Universidades Árabes. Pero dicho intento es un abandono del Din del
Islam. No ser una ciencia no significa ser algo anticientífico o irracional.
Lo que significa es que el Islam pertenece a un nivel superior a las ciencias.
La pureza de las ciencias, es decir, la cosificación de las ciencias
consiste en proporcionar una accesibilidad uniforme a cualquiera sobre cualquier
cosa. Este proceso viene a ser la supresión de la voluntad de la gente.
A fin de restaurar esta voluntad, necesitamos recordar a Allah.
La ciencia no puede convalidar todas las cosas. Recientemente, un reporte
de Reuters con fecha 16 de agosto del 2000 afirmaba que la labor sombría
continúa:
". los cerdos ofrecen otro prospecto. Al ser similares en tamaño y
en otros aspectos biológicos a los seres humanos han sido vistos como
una fuente potencial de órganos y tejidos para transplantes a las personas.
En marzo último, un equipo del PPL Therapeutics en Escocia, Edimburgo,
dijo que había producido una camada de cinco lechones usando tecnología
de clonación. El miércoles, la revista científica Nature
hizo público su reporte que será publicado dentro de poco este
mes".
Mientras tanto, se preocupan por los retrovirus del cerdo que podrían
entrar en la humanidad como resultado de esta 'ciencia' que teme no a Allah,
sino a la muerte. Para el humanismo, la muerte es el único verdadero
mal. La muerte es el fin y ellos no lo quieren, cualquiera que sea el costo.
Todos los medios entonces son humanos y están justificados.
Los musulmanes temen a Allah y no a la muerte. El musulmán preferiría
morir en sumisión que con el corazón de un cerdo. Desafortunadamente
la disparidad entre la ciencia humanista y el Islam es demasiado vasta para
poder ser comprendida por este científico de Edimburgo y sus partidarios.
Estos musulmanes modernistas que defendieron la ciencia como el instrumento
para la reforma del Islam comprendieron terriblemente mal el trasfondo de la
ciencia moderna. Tomaron la economía, la sociología, la biología,
etc., como medios para un progreso humanista, que en su médula misma
era anti-islámico. Pero no pudieron darse cuenta de esto.
Ser humano en el sentido de ser civilizado y responder a unas maneras de buen
comportamiento significa, en el lenguaje del siglo veinte, ser un buen ciudadano
cumplidor de la ley, un hombre que paga sus impuestos y alguien que vota en
un estado democrático. Ser inhumano, por otra parte, significa ser brutal
y comportarse temerariamente con respecto al ideal ciudadano del estado moderno.
Lo que está en cuestión cuando decimos humano no es el género
o la especie en comparación con los animales. Lo que está en
cuestión es el comportamiento en relación con el estado. Ésa
es una interpretación peculiar de lo correcto e incorrecto basada en
una interpretación peculiar del hombre, la naturaleza, el mundo y la
historia. Eso significa que toda forma posible de humanismo está basada
en una metafísica que asume una interpretación de las cosas sin
ningún tipo de referencia a Allah. El estado y los bancos no pueden
ser humanos por referencia a sus investigaciones y descubrimientos científicos,
sino sólo por referencia a Allah. Y nada es más importante.
Una vez aceptado el marco metafísico de una versión de humanismo
admitimos asimismo la posibilidad intrínseca de otras versiones de humanismo.
Podríamos hacer igualmente que todos se vieran como inhumanos en base
a un tipo de humanismo completamente diferente fundado en la retórica
marxista o simplemente en las preocupaciones ambientalistas. Lo que importa
es que este modo de juzgar las cosas no tiene ninguna validez ante el Islam.
Islam en ese sentido niega el humanismo. Negar el humanismo no significa que
afirmemos el comportamiento bárbaro, cruel e inhumano, sino más
bien la negación de las bases metafísicas sobre las cuales puede
hacerse dicha evaluación del comportamiento. Islam está por encima
de todo ello. El Islam no está basado en la especulación metafísica
sino en la sumisión a Allah.
Si el comportamiento humano se aísla de la sumisión a Allah
entonces ingresamos en la metafísica secular. Cualquier definición
social, política o biológica del hombre es una reificación
del hombre, que prepara el campo para la explicación secular de la realidad.
Esto también nos hace posible explicar la realidad en términos
de un campo esotérico y uno exotérico y nos prepara para la invención
de un dios metafísico. El esoterismo no se halla accidentalmente en
el corazón del desarrollo histórico del humanismo y lo que se
llaman derechos humanos. Los derechos humanos tienen sus raíces en el
esoterismo.
El Islam no sólo niega al humanismo sino que, lo que
es más
importante, niega la posibilidad de una visión que empequeñece
al hombre como aquella lo hace. Si al hombre no se le da lo que le corresponde
con Allah, entonces se le reduce a una herramienta utilitaria. Y de la misma
manera, si se le reduce a una herramienta utilitaria entonces se niega a Allah.
El Islam niega el capitalismo, que es el estándar del humanismo moderno:
no hay tal cosa como un buen capitalista en el Islam. Los cristianos y esta
sociedad en general han aceptado al buen banquero y hoy en día los banqueros
son filántropos. Éste
es un síntoma nihilista del esoterismo. Pero Allah es el juez. Nosotros
no somos los jueces, somos los juzgados, lo que significa que amamos con el
amor de Allah y odiamos con el odio de Allah. Nos agrada lo que a Él
le agrada y odiamos lo que Él odia. Permitimos lo que Él permite
y prohibimos lo que Él prohíbe.
La aceptación del banquero dentro de los límites del humanismo
es la prueba de la falsedad del humanismo. Ya que no admitimos la lógica
que acepta la usura junto al buen comportamiento podríamos ser retratados
como gente asentada en el irracionalismo. Y al estar en contra de los 'valores'
capitalistas sostenidos por los derechos humanos podríamos ser retratados
como gente que no tiene valores. Pero para nosotros lo que ellos llaman humano,
o derechos, o lógico, o valores, o bueno, no tiene ningún significado.
Sus grotescos esfuerzos de probar objetivamente la impunidad de la usura muestra
la naturaleza artificial de sus valores. Para cimentar estos valores deben
recurrir al "Yo" o "nosotros" decidimos, o el "Yo" o "Nosotros" decimos. No
pueden llamar en su favor a Allah y por esta razón el humanismo tendrá que
oponerse al Islam por siempre.
La moralidad humanista es la moralidad del "Hago lo que puedo": una ética
hecha a medida que puede acomodarse a cualquier comportamiento pragmático.
Nada que admita esta afirmación puede ser inhumano o falto de ética.
Dicha visión subjetiva puede acomodarse a cualquier comportamiento.
Es una rendición implícita al todopoderoso ordenamiento técnico
de una masa social que está encarnado por el estado. Cualquier variación
o reforma del comportamiento debe recurrir al poder técnico del estado.
Esto se añade a la perplejidad y el desamparo del individuo.
Llamar a la gente hacia Allah es la única manera de abandonar esta
prisión humanista. Llamar hacia Allah es el único camino para
recuperar la capacidad de actuar. Esto implica el rechazo de los términos
y los lenguajes conceptuales usados para justificar lo injustificable: la usura
y el estado. Nuestro nuevo lenguaje debe estar basado en el Qur'an y nuestro
comportamiento debe estar modelado sobre el de Rasulullah, sallallahu 'alayhi
wa sallam.
La libertad de religión no existe: sólo la libertad de una conciencia
de la religión. No hay libertad para practicar el Islam en ningún
estado, ya que el Islam implica la abolición del estado. Lo que se llama
libertad de religión es limitar el Islam a un comportamiento personal
y cultural. Aceptar el término 'tolerancia' es equivalente a afirmar
el dominio técnico del estado por sobre el Islam, lo que implica la
admisión directa de que la ley del estado puede anular la Ley Islámica.
Cuando se nos pide que seamos tolerantes, se nos está pidiendo que renunciemos
a nuestra religión y sigamos la de ellos: el humanismo.
Los derechos humanos son el fundamento del siglo veinte para un estado mundial
y una religión mundial. Marc Fumarola de la Académie Française
vio que los derechos humanos se habían convertido en "la religión
de los derechos humanos" puesta encima de la ruina nihilista de la Europa tradicional:
"Con todo, Francia y su lenguaje universal a partir de 1784, en el espíritu
mismo de uno de los más fieles súbditos al rey, nunca se desligaron
de las raíces reales. Fueron abstracciones listas para recibir la nueva
energía de la religión de los derechos humanos". (162)
El esoterismo y la filosofía de los derechos humanos
Una vez establecido que estar contra los derechos humanos
no significa necesariamente ser inhumano, estamos listos para ver nuevamente
la filosofía de los
derechos humanos y de hecho es concebible que una filosofía como ésta,
que pretende estar por encima de la Revelación de Allah y la aplicación
de Su Ley, debe ciertamente ser inhumana. La idea de los derechos humanos islámicos,
como otras fabricaciones modernistas tales como los bancos islámicos,
es otra forma e intento de extraviar a los musulmanes en la Desviación
Esotérica. Y nuevamente, negar la existencia de los derechos humanos
islámicos no significa que el Islam no traiga lo mejor para la humanidad,
sino que, por el contrario, la verdad es que sólo la Ley de Allah puede
preservar la dignidad de los hombres y mujeres creyentes.
Los derechos humanos están siendo usados legalmente
por encima de todas las naciones estado como si fueran una constitución
mundial, a la espera de que se implemente un estado mundial. Sabido es que
las ideas de Liberté , egalité y fraternité debían
operar en una Republique Universel , es decir, un estado mundial.
Ahora bien, los derechos humanos como instrumentos del estado mundial es algo
que nos basta para repensar una vez más toda su filosofía.
Pero no todo el mundo hoy en día concuerda con los derechos humanos.
Del Valle escribe:
"Esta mezcla de terrorismo intelectual leninista-estalinista y moralismo puritano
protestante readaptados a la nueva religión humanitarista ha generado,
al fin y al cabo, lo que otro académico, Alain Peyrefitte, llama el "fundamentalismo
de los Derechos del Hombre", verdaderamente un arma de subversión diseñada
para desacreditar todos los sentimientos patrióticos y, más allá,
para destruir la legitimidad de las naciones estado. Este nuevo fundamentalismo
universalista, . significa sobre todo el fin de la libertad de expresión
y, asimismo, la dirección de las conciencias mismas para establecer
una dictadura de los espíritus, mediante un lavado de cerebro mediático." (163)
La imposición de los derechos humanos se ha denunciado
como una dictadura moral e ideológica, con la característica
de eliminar la clásica
dicotomía de amigo/enemigo en un marco más legalista de policía/criminal
que da la capacidad implícita de demonizar cualquier idea que tienda
a descalificar su visión mundial. Así, se ha introducido un principio
de 'lo políticamente correcto' para simbolizar la unilateralidad de
esta filosofía humanista. Su tolerancia acaba cuando el otro no acepta
su fundamentalismo. Sólo ellos pueden definir quién es intolerante.
Los bancos usureros no son intolerantes o inhumanos. Y sin embargo son criminales
ante Allah y los musulmanes. No pagar impuestos, no pagar los intereses de
la hipoteca o no aceptar el orden de un estado mundial se definen como inhumano
y pueden llevarlo a uno a la prisión o a la muerte -si te resistes
a la prisión-. La moral mortal de Marat y Robespierre: 'no libertad
para los enemigos de la libertad' llevada hoy en día bajo la fórmula
'no tolerancia para los enemigos de la tolerancia' o la más común
de 'no democracia para los enemigos de la democracia' -piensen en Algeria-
respaldará el establecimiento de un estado mundial y un Banco Mundial
que ya están allí mismo.
¿Cuál es el castigo que se reserva para aquellos que aún
piensan que su religión es verdadera y que quieren practicarla? Se les
dice que sus puntos de vista 'políticamente incorrectos' deben ser modificados
para beneficio de la mayoría que tiene otras opiniones. La forma como
se convalida este argumento es universal: 'No tengo opción mas que abandonar
mi religión'. Este argumento no le permite a uno argumentar que la banca
es una práctica religiosa. La economía, al estar fuera de la
contingente palabra 'religión' que ellos han creado, está fuera
de crítica. No puede ser juzgada con la misma medida. La economía
está por encima de la religión y en consecuencia por encima del
asunto de la tolerancia. La economía coloca en el campo de lo científicamente
correcto eso que en otros campos sería un dogma. Al tomar la usura como
dogma, y al tomar el establecimiento universal de un estado mundial como dogma,
sus puntos de vista no son diferentes de los de cualquier otra religión
cuyo fundamentalismo debe ser tamizado por la tolerancia. Pero esto no puede
ocurrir porque la 'hermandad de la humanidad' y los derechos humanos no son
neutrales: son una religión disfrazada y la tolerancia es su arma de
demonización.
Una crítica islámica de los derechos humanos
Cualquier interacción con la Ley Islámica revela
inevitablemente que la misma es opuesta a los derechos humanos. Sin embargo
en el Islam esta falta no se ve como una deficiencia ni se percibe en modo
alguno como algo negativo. La Ley Islámica tiene otras maneras de proteger
la dignidad humana. Los derechos humanos se crearon para proteger al individuo
contra el superpoderoso estado centralizado. Pero el estado es tan extraño
a nosotros como lo son los derechos humanos. Por tanto nuca sentimos la necesidad
de un mecanismo que nos protegiera contra algo que no existía. Nuestras
Leyes, habiéndonos
sido dadas por Allah, no son hechas por el hombre por lo que no están
abiertas al error humano.
Los derechos humanos sólo pueden existir en una sociedad
dominada por el estado y con un sistema legal positivista y modernista. El
Islam está libre
de todo eso. El argumento de cómo los musulmanes pueden cumplir con
los derechos humanos dentro de su religión sólo puede verse dentro
de los parámetros de una reforma del Islam. Nunca se les ha ocurrido
a los reformadores que es la sociedad la que necesita cambiar, no el Islam.
El debate sobre los derechos humanos siempre excluye el crimen
de la usura en el corazón del capitalismo. La posición islámica
es clara. La sociedad humanista está enferma con los bancos usureros.
La gente no puede ser libre bajo tal régimen. Si la sociedad humanista
democrática
no tiene mecanismos para eliminar los bancos, nosotros, como musulmanes, tenemos
una obligación de eliminar de la sociedad tales actos bárbaros
e inhumanos. La sociedad humanista no cumple con la Ley Islámica y esto
es lo que importa a los musulmanes.
El intento de crear derechos humanos islámicos es parte del intento
de hacer al Islam 'conforme' con la modernidad. Hay una tendencia significativa
hacia las iniciativas de derechos humanos; entre ellas:
La Comisión Árabe Permanente de los Derechos Humanos
(1969)
El Borrador de la Declaración para una Carta Árabe
de Derechos Humanos, emitido por la Liga de los Estados Árabes (1971)
El Borrador del Pacto de los Derechos Humanos realizado por Conferencia
de Bagdad en la Conferencia de la Unión de los Juristas Árabes
(1979)
La Declaración del Cairo de los Derechos Humanos en el
Islam, emitida por la Organización de la Conferencia Islámica
(1990)
El Borrador de Constitución Islámica, emitido por
la Universidad al-Azhar.
A nivel legal, el asunto de los derechos humanos en el Islam
se relaciona con el constitucionalismo. El constitucionalismo ha sido el
frente histórico
del programa anti-califal. Estuvo asociado con la interrupción de Dar
al-Islam. En la actualidad tenemos un cierto número de 'constituciones
islámicas'. Una de las más notorias es la constitución de
Irán. Esta constitución tiene secciones que garantizan los derechos
humanos individuales, que se colocan dentro de un sistema de instituciones que
compiten una con otra y que guarda un gran parecido a aquellas otras constituciones.
Algunas de estas instituciones clave son el parlamento, el sistema tributario
y el banco central. Desde un punto de vista metodológico el sistema opera
bajo directrices similares a los de otros modelos constitucionales como por ejemplo
la Quinta República Francesa o, ciertamente, la constitución
de los Estados Unidos.
Parte
2. El Fenómeno Esotérico.
(Dividido en 7 partes para facilitar
la lectura) |
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