La Desviación Esotérica del Islam

Umar Ibrahim Vadillo


Parte 2. El Fenómeno Esotérico


El humanismo esotérico

La humanidad del humanismo está determinada por una interpretación fija de la naturaleza, la historia, el mundo y las entidades en su totalidad. Todo el humanismo, por consiguiente, está establecido sobre una metafísica. Es metafísico. La comprensión del hombre limitada a la experiencia vital del hombre es una negación de cualquier valor espiritual elevado. El hombre es capaz de llegar más allá de una definición mecánica y práctica del tiempo y el espacio. Pero si se halla entrampado por la comprensión técnica del mundo, el hombre establecerá significados de la naturaleza y de sí mismo de acuerdo a su proyecto técnico. El resultado será una representación subjetiva de sí mismo, pero no él mismo.

La acción no puede ser valorada simplemente por su utilidad, sino por la adoración de Allah. Medir la acción según su utilidad es juzgarla por un estándar al que no corresponde. Es como medir la capacidad de natación de un pescado observando cómo podría vivir en tierra seca. El abandono del utilitarismo no significa volverse inútil. El rigor del pragmatismo en contraste con el de la adoración no es una comparación entre ideas y principios exactos o principios técnicos artificiales, de un lado, e ideas y principios no exactos o principios no técnicos, del otro. La adoración implica, en primer lugar, la negación de otro-que-Allah, esto es, el abandono de aquellos principios e ideas que aparecen como obstáculos a la sumisión a Allah. Esto es algo muy preciso que nos permite cumplir nuestras obligaciones con Allah. Pero el tratar de ser prácticos nos incapacita para cumplir nuestras obligaciones, porque otro-que-la-obediencia se interpone. Debemos liberarnos de la interpretación técnica de la acción. El desamparo de la comprensión científica del mundo sólo puede vencerse por el recuerdo de Allah que libera la voluntad del hombre del proyecto técnico auto-impuesto y restablece la voluntad de hombre por encima la creación.

El modo humanista de pensar mantiene que el Islam debe probar sus afirmaciones ante 'las ciencias'. Los musulmanes humanistas están acosados por el temor de que el Islam perderá prestigio y validez si no se justifica por las ciencias. Y creen que la manera más efectiva de hacer esto es 'elevando' el Islam al rango de una ciencia. Por tanto hablan en términos de pruebas científicas del Qur'an, o ciencias islámicas del fiqh, la Shari'ah o el Tasawwuf. Hoy día te puedes volver un Doctor en Tasawwuf en algunas Universidades Árabes. Pero dicho intento es un abandono del Din del Islam. No ser una ciencia no significa ser algo anticientífico o irracional. Lo que significa es que el Islam pertenece a un nivel superior a las ciencias. La pureza de las ciencias, es decir, la cosificación de las ciencias consiste en proporcionar una accesibilidad uniforme a cualquiera sobre cualquier cosa. Este proceso viene a ser la supresión de la voluntad de la gente. A fin de restaurar esta voluntad, necesitamos recordar a Allah.

La ciencia no puede convalidar todas las cosas. Recientemente, un reporte de Reuters con fecha 16 de agosto del 2000 afirmaba que la labor sombría continúa:

". los cerdos ofrecen otro prospecto. Al ser similares en tamaño y en otros aspectos biológicos a los seres humanos han sido vistos como una fuente potencial de órganos y tejidos para transplantes a las personas. En marzo último, un equipo del PPL Therapeutics en Escocia, Edimburgo, dijo que había producido una camada de cinco lechones usando tecnología de clonación. El miércoles, la revista científica Nature hizo público su reporte que será publicado dentro de poco este mes".

Mientras tanto, se preocupan por los retrovirus del cerdo que podrían entrar en la humanidad como resultado de esta 'ciencia' que teme no a Allah, sino a la muerte. Para el humanismo, la muerte es el único verdadero mal. La muerte es el fin y ellos no lo quieren, cualquiera que sea el costo. Todos los medios entonces son humanos y están justificados.

Los musulmanes temen a Allah y no a la muerte. El musulmán preferiría morir en sumisión que con el corazón de un cerdo. Desafortunadamente la disparidad entre la ciencia humanista y el Islam es demasiado vasta para poder ser comprendida por este científico de Edimburgo y sus partidarios. Estos musulmanes modernistas que defendieron la ciencia como el instrumento para la reforma del Islam comprendieron terriblemente mal el trasfondo de la ciencia moderna. Tomaron la economía, la sociología, la biología, etc., como medios para un progreso humanista, que en su médula misma era anti-islámico. Pero no pudieron darse cuenta de esto.

Ser humano en el sentido de ser civilizado y responder a unas maneras de buen comportamiento significa, en el lenguaje del siglo veinte, ser un buen ciudadano cumplidor de la ley, un hombre que paga sus impuestos y alguien que vota en un estado democrático. Ser inhumano, por otra parte, significa ser brutal y comportarse temerariamente con respecto al ideal ciudadano del estado moderno. Lo que está en cuestión cuando decimos humano no es el género o la especie en comparación con los animales. Lo que está en cuestión es el comportamiento en relación con el estado. Ésa es una interpretación peculiar de lo correcto e incorrecto basada en una interpretación peculiar del hombre, la naturaleza, el mundo y la historia. Eso significa que toda forma posible de humanismo está basada en una metafísica que asume una interpretación de las cosas sin ningún tipo de referencia a Allah. El estado y los bancos no pueden ser humanos por referencia a sus investigaciones y descubrimientos científicos, sino sólo por referencia a Allah. Y nada es más importante.

Una vez aceptado el marco metafísico de una versión de humanismo admitimos asimismo la posibilidad intrínseca de otras versiones de humanismo. Podríamos hacer igualmente que todos se vieran como inhumanos en base a un tipo de humanismo completamente diferente fundado en la retórica marxista o simplemente en las preocupaciones ambientalistas. Lo que importa es que este modo de juzgar las cosas no tiene ninguna validez ante el Islam. Islam en ese sentido niega el humanismo. Negar el humanismo no significa que afirmemos el comportamiento bárbaro, cruel e inhumano, sino más bien la negación de las bases metafísicas sobre las cuales puede hacerse dicha evaluación del comportamiento. Islam está por encima de todo ello. El Islam no está basado en la especulación metafísica sino en la sumisión a Allah.

Si el comportamiento humano se aísla de la sumisión a Allah entonces ingresamos en la metafísica secular. Cualquier definición social, política o biológica del hombre es una reificación del hombre, que prepara el campo para la explicación secular de la realidad. Esto también nos hace posible explicar la realidad en términos de un campo esotérico y uno exotérico y nos prepara para la invención de un dios metafísico. El esoterismo no se halla accidentalmente en el corazón del desarrollo histórico del humanismo y lo que se llaman derechos humanos. Los derechos humanos tienen sus raíces en el esoterismo.

El Islam no sólo niega al humanismo sino que, lo que es más importante, niega la posibilidad de una visión que empequeñece al hombre como aquella lo hace. Si al hombre no se le da lo que le corresponde con Allah, entonces se le reduce a una herramienta utilitaria. Y de la misma manera, si se le reduce a una herramienta utilitaria entonces se niega a Allah. El Islam niega el capitalismo, que es el estándar del humanismo moderno: no hay tal cosa como un buen capitalista en el Islam. Los cristianos y esta sociedad en general han aceptado al buen banquero y hoy en día los banqueros son filántropos. Éste es un síntoma nihilista del esoterismo. Pero Allah es el juez. Nosotros no somos los jueces, somos los juzgados, lo que significa que amamos con el amor de Allah y odiamos con el odio de Allah. Nos agrada lo que a Él le agrada y odiamos lo que Él odia. Permitimos lo que Él permite y prohibimos lo que Él prohíbe.

La aceptación del banquero dentro de los límites del humanismo es la prueba de la falsedad del humanismo. Ya que no admitimos la lógica que acepta la usura junto al buen comportamiento podríamos ser retratados como gente asentada en el irracionalismo. Y al estar en contra de los 'valores' capitalistas sostenidos por los derechos humanos podríamos ser retratados como gente que no tiene valores. Pero para nosotros lo que ellos llaman humano, o derechos, o lógico, o valores, o bueno, no tiene ningún significado. Sus grotescos esfuerzos de probar objetivamente la impunidad de la usura muestra la naturaleza artificial de sus valores. Para cimentar estos valores deben recurrir al "Yo" o "nosotros" decidimos, o el "Yo" o "Nosotros" decimos. No pueden llamar en su favor a Allah y por esta razón el humanismo tendrá que oponerse al Islam por siempre.

La moralidad humanista es la moralidad del "Hago lo que puedo": una ética hecha a medida que puede acomodarse a cualquier comportamiento pragmático. Nada que admita esta afirmación puede ser inhumano o falto de ética. Dicha visión subjetiva puede acomodarse a cualquier comportamiento. Es una rendición implícita al todopoderoso ordenamiento técnico de una masa social que está encarnado por el estado. Cualquier variación o reforma del comportamiento debe recurrir al poder técnico del estado. Esto se añade a la perplejidad y el desamparo del individuo.

Llamar a la gente hacia Allah es la única manera de abandonar esta prisión humanista. Llamar hacia Allah es el único camino para recuperar la capacidad de actuar. Esto implica el rechazo de los términos y los lenguajes conceptuales usados para justificar lo injustificable: la usura y el estado. Nuestro nuevo lenguaje debe estar basado en el Qur'an y nuestro comportamiento debe estar modelado sobre el de Rasulullah, sallallahu 'alayhi wa sallam.

La libertad de religión no existe: sólo la libertad de una conciencia de la religión. No hay libertad para practicar el Islam en ningún estado, ya que el Islam implica la abolición del estado. Lo que se llama libertad de religión es limitar el Islam a un comportamiento personal y cultural. Aceptar el término 'tolerancia' es equivalente a afirmar el dominio técnico del estado por sobre el Islam, lo que implica la admisión directa de que la ley del estado puede anular la Ley Islámica. Cuando se nos pide que seamos tolerantes, se nos está pidiendo que renunciemos a nuestra religión y sigamos la de ellos: el humanismo.

Los derechos humanos son el fundamento del siglo veinte para un estado mundial y una religión mundial. Marc Fumarola de la Académie Française vio que los derechos humanos se habían convertido en "la religión de los derechos humanos" puesta encima de la ruina nihilista de la Europa tradicional:

"Con todo, Francia y su lenguaje universal a partir de 1784, en el espíritu mismo de uno de los más fieles súbditos al rey, nunca se desligaron de las raíces reales. Fueron abstracciones listas para recibir la nueva energía de la religión de los derechos humanos". (162)

El esoterismo y la filosofía de los derechos humanos

Una vez establecido que estar contra los derechos humanos no significa necesariamente ser inhumano, estamos listos para ver nuevamente la filosofía de los derechos humanos y de hecho es concebible que una filosofía como ésta, que pretende estar por encima de la Revelación de Allah y la aplicación de Su Ley, debe ciertamente ser inhumana. La idea de los derechos humanos islámicos, como otras fabricaciones modernistas tales como los bancos islámicos, es otra forma e intento de extraviar a los musulmanes en la Desviación Esotérica. Y nuevamente, negar la existencia de los derechos humanos islámicos no significa que el Islam no traiga lo mejor para la humanidad, sino que, por el contrario, la verdad es que sólo la Ley de Allah puede preservar la dignidad de los hombres y mujeres creyentes.

Los derechos humanos están siendo usados legalmente por encima de todas las naciones estado como si fueran una constitución mundial, a la espera de que se implemente un estado mundial. Sabido es que las ideas de Liberté , egalité y fraternité debían operar en una Republique Universel , es decir, un estado mundial. Ahora bien, los derechos humanos como instrumentos del estado mundial es algo que nos basta para repensar una vez más toda su filosofía.

Pero no todo el mundo hoy en día concuerda con los derechos humanos.

Del Valle escribe:

"Esta mezcla de terrorismo intelectual leninista-estalinista y moralismo puritano protestante readaptados a la nueva religión humanitarista ha generado, al fin y al cabo, lo que otro académico, Alain Peyrefitte, llama el "fundamentalismo de los Derechos del Hombre", verdaderamente un arma de subversión diseñada para desacreditar todos los sentimientos patrióticos y, más allá, para destruir la legitimidad de las naciones estado. Este nuevo fundamentalismo universalista, . significa sobre todo el fin de la libertad de expresión y, asimismo, la dirección de las conciencias mismas para establecer una dictadura de los espíritus, mediante un lavado de cerebro mediático." (163)

La imposición de los derechos humanos se ha denunciado como una dictadura moral e ideológica, con la característica de eliminar la clásica dicotomía de amigo/enemigo en un marco más legalista de policía/criminal que da la capacidad implícita de demonizar cualquier idea que tienda a descalificar su visión mundial. Así, se ha introducido un principio de 'lo políticamente correcto' para simbolizar la unilateralidad de esta filosofía humanista. Su tolerancia acaba cuando el otro no acepta su fundamentalismo. Sólo ellos pueden definir quién es intolerante. Los bancos usureros no son intolerantes o inhumanos. Y sin embargo son criminales ante Allah y los musulmanes. No pagar impuestos, no pagar los intereses de la hipoteca o no aceptar el orden de un estado mundial se definen como inhumano y pueden llevarlo a uno a la prisión o a la muerte -si te resistes a la prisión-. La moral mortal de Marat y Robespierre: 'no libertad para los enemigos de la libertad' llevada hoy en día bajo la fórmula 'no tolerancia para los enemigos de la tolerancia' o la más común de 'no democracia para los enemigos de la democracia' -piensen en Algeria- respaldará el establecimiento de un estado mundial y un Banco Mundial que ya están allí mismo.

¿Cuál es el castigo que se reserva para aquellos que aún piensan que su religión es verdadera y que quieren practicarla? Se les dice que sus puntos de vista 'políticamente incorrectos' deben ser modificados para beneficio de la mayoría que tiene otras opiniones. La forma como se convalida este argumento es universal: 'No tengo opción mas que abandonar mi religión'. Este argumento no le permite a uno argumentar que la banca es una práctica religiosa. La economía, al estar fuera de la contingente palabra 'religión' que ellos han creado, está fuera de crítica. No puede ser juzgada con la misma medida. La economía está por encima de la religión y en consecuencia por encima del asunto de la tolerancia. La economía coloca en el campo de lo científicamente correcto eso que en otros campos sería un dogma. Al tomar la usura como dogma, y al tomar el establecimiento universal de un estado mundial como dogma, sus puntos de vista no son diferentes de los de cualquier otra religión cuyo fundamentalismo debe ser tamizado por la tolerancia. Pero esto no puede ocurrir porque la 'hermandad de la humanidad' y los derechos humanos no son neutrales: son una religión disfrazada y la tolerancia es su arma de demonización.

Una crítica islámica de los derechos humanos

Cualquier interacción con la Ley Islámica revela inevitablemente que la misma es opuesta a los derechos humanos. Sin embargo en el Islam esta falta no se ve como una deficiencia ni se percibe en modo alguno como algo negativo. La Ley Islámica tiene otras maneras de proteger la dignidad humana. Los derechos humanos se crearon para proteger al individuo contra el superpoderoso estado centralizado. Pero el estado es tan extraño a nosotros como lo son los derechos humanos. Por tanto nuca sentimos la necesidad de un mecanismo que nos protegiera contra algo que no existía. Nuestras Leyes, habiéndonos sido dadas por Allah, no son hechas por el hombre por lo que no están abiertas al error humano.

Los derechos humanos sólo pueden existir en una sociedad dominada por el estado y con un sistema legal positivista y modernista. El Islam está libre de todo eso. El argumento de cómo los musulmanes pueden cumplir con los derechos humanos dentro de su religión sólo puede verse dentro de los parámetros de una reforma del Islam. Nunca se les ha ocurrido a los reformadores que es la sociedad la que necesita cambiar, no el Islam.

El debate sobre los derechos humanos siempre excluye el crimen de la usura en el corazón del capitalismo. La posición islámica es clara. La sociedad humanista está enferma con los bancos usureros. La gente no puede ser libre bajo tal régimen. Si la sociedad humanista democrática no tiene mecanismos para eliminar los bancos, nosotros, como musulmanes, tenemos una obligación de eliminar de la sociedad tales actos bárbaros e inhumanos. La sociedad humanista no cumple con la Ley Islámica y esto es lo que importa a los musulmanes.

El intento de crear derechos humanos islámicos es parte del intento de hacer al Islam 'conforme' con la modernidad. Hay una tendencia significativa hacia las iniciativas de derechos humanos; entre ellas:

•  La Comisión Árabe Permanente de los Derechos Humanos (1969)

•  El Borrador de la Declaración para una Carta Árabe de Derechos Humanos, emitido por la Liga de los Estados Árabes (1971)

•  El Borrador del Pacto de los Derechos Humanos realizado por Conferencia de Bagdad en la Conferencia de la Unión de los Juristas Árabes (1979)

•  La Declaración del Cairo de los Derechos Humanos en el Islam, emitida por la Organización de la Conferencia Islámica (1990)

•  El Borrador de Constitución Islámica, emitido por la Universidad al-Azhar.

A nivel legal, el asunto de los derechos humanos en el Islam se relaciona con el constitucionalismo. El constitucionalismo ha sido el frente histórico del programa anti-califal. Estuvo asociado con la interrupción de Dar al-Islam. En la actualidad tenemos un cierto número de 'constituciones islámicas'. Una de las más notorias es la constitución de Irán. Esta constitución tiene secciones que garantizan los derechos humanos individuales, que se colocan dentro de un sistema de instituciones que compiten una con otra y que guarda un gran parecido a aquellas otras constituciones. Algunas de estas instituciones clave son el parlamento, el sistema tributario y el banco central. Desde un punto de vista metodológico el sistema opera bajo directrices similares a los de otros modelos constitucionales como por ejemplo la Quinta República Francesa o, ciertamente, la constitución de los Estados Unidos.

Parte 2. El Fenómeno Esotérico.
(Dividido en 7 partes para facilitar la lectura)
Siete Notas