La Desviación Esotérica del Islam

Umar Ibrahim Vadillo


Parte 2. El Fenómeno Esotérico


Esoterismo y capitalismo

El sueño del propietario de esclavos en la plantación es tener felices a los esclavos: trabajarán mejor. No se les ocurrió a los dueños de esclavos que escribieron en la Constitución de los Estados Unidos 'el derecho a la búsqueda de la felicidad' que esto posiblemente pudiera significar que la felicidad era para todos o que tuviera algo que ver con la esclavitud. La esclavitud era algo circunstancial; no un asunto de elección. Hoy en día aún existen plantaciones con condiciones mucho peores que aquellas de los Estados Unidos: las llamamos el lugar de trabajo. La diferencia es que el esclavo se llama ahora empleado. Este empleado pertenece a una clase de empleados. La libertad, tal como se la entendiera en los gremios medievales que mantenían un ethos social en el que la relación maestro/aprendiz dominaba por encima de la degradante relación empleador/empleado de la actualidad, ya era algo superior a lo que se estaba intentando bajo la bandera de los 'derechos'. Pero los gremios llegaron a verse como centros de resistencia a la centralización del poder del estado y por tanto, en la visión de los estados, como un impedimento para el progreso. Las palabras liberté, egalité y fraternité significaron poco más que el papel sobre el que estaban escritas. En su nombre, los gremios que dominaron la Edad Media fueron abolidos dando paso al sistema capitalista de los salarios (154). Hemos aceptado la idea de que el empleo es un objetivo decente para el desempleado sin confrontar el hecho de que el empleo es la forma más baja de actividad económica, esto es, un hombre reducido a funciones mecánicas, privado de la capacidad de gozar plenamente los frutos de su trabajo. Este hecho hoy en día es ignorado, sin ser entendido ni percibido por los modernos analistas dentro del nuevo ethos económico. Y sin embargo este hombre, que es un esclavo según la mayoría de los estándares del pasado, se considera libre porque así se dice en su constitución. Esta incapacidad de mirar y comprender la realidad, sin hablar ya de actuar sobre la misma, es el logro del esoterismo. Es también algo de lo que el capitalismo tiene que estar bien agradecido, ya que sin ello la rebelión popular sería inevitable.

Si ahora comparamos a un honesto empleado en una compañía de software en Seattle con otro que camina kilómetro y medio para llegar a una mina de oro en Sudáfrica, donde la gente cuenta el número de semanas desde la última muerte, nos daremos cuenta que, no importa cuáles sean tus estándares, en su condición de empleados no son lo mismo. Pero incluso en el tiempo que te tome decidir quién de ellos está en mejor situación, el dinero que tienes en tu bolsillo perderá una porción de su valor (inflación, dicen) te guste o no. Ése es el 'dinero' que ni has visto ni has tocado; sólo puedes leer respecto al mismo en un pedazo de papel que dice: 'Prometo pagar al portador al requerimiento'. Esto es como el derecho a tener un trabajo o a la búsqueda de la felicidad. Pero si uno paga sus impuestos para que se maten a miles de mujeres y niños civiles en Irak o Hiroshima, podría esforzarse un poco en pronunciar la palabra 'tolerancia' y aún tendremos a esta misma persona confundida sobre si él los mató o fue el estado que lo hizo contra su voluntad. Cuando tu poder político se ha reducido a marcar una cruz en un pedazo de papel y dejarlo caer en un ánfora más o menos cada cuatro años, entonces difícilmente puede considerarse que la libertad está en su punto máximo. Y esta erosión de nuestra libertad está ocurriendo en un tiempo en el que se ve la palabra libertad en más lugares que nunca antes. El esoterismo ha permitido que alguna gente salve falsamente la cara y de alguna manera continúe sintiéndose decente en medio de esta rendición existencial de nuestra libertad personal que acompaña a nuestra actual castración política y económica, una situación que disfraza su verdadera naturaleza bajo el nombre de democracia.

Se nos pide que creamos que las nuevas y radicales prácticas sociales que vinieron con la liberté, égalité y fraternité en la Revolución Francesa vinieron de pronto, aparentemente como producto de un súbito y espontáneo consenso entre millones de personas que estaban actuando fuera de sus rutinas normales y que por tanto se puede suponer razonablemente que estaban actuando como individuos al menos por una vez, haciendo algo que ellos realmente querían hacer. En contraste con la opresión del Antiguo Régimen, la imagen confortable de la libertad oscurece la posibilidad de motivos humanos ulteriores y convalida cualquier acción que hubiera servido para eliminar el vil Régimen. De este modo los acontecimientos políticos, más allá de cuán importantes fueran, han hecho desaparecer los acontecimientos de la revolución económica. Después de la revolución el estado absolutista ocupó el lugar de la monarquía absoluta. Poco es lo que se dice en relación al año 1789 para recordarnos que éste fue el año en el que se derogó la ley contra la usura (155); el año del nuevo parlamento, expropiado, en el que no sólo la iglesia sino además los gremios del pueblo fueron abolidos, por lo tanto, el de la abolición del sistema de riqueza del pueblo (156); y el año en el que se introdujeron los primeros assignats, sustitutos del dinero sancionados por el Estado -el papel moneda-. La explicación social de estos hechos no puede basarse satisfactoriamente en la espontaneidad popular o el accidente. Más bien sugieren que intereses distintos a la liberté y demás co-existieron durante la Revolución.

En retrospectiva, la evolución desde las clásicas prácticas usureras hasta la banca basada en la creación de dinero de la nada tuvo un efecto mayor en la sociedad que la remoción del gobierno de los viejos Borbones. Una vez que el extraordinario poder de la creación de riqueza ex-nihilo había sido descubierto, es decir la banca, las naciones estado cogieron la idea para sí mismas. Así como la guerra se convirtió en una guerra total, la banca se convirtió en una 'banca total' cuando se le dieron los recursos casi ilimitados y el compromiso total del estado. Los estados se convirtieron en bancos y nació el estado moderno. Esta relación entre los bancos y el estado moderno es muy importante para la comprensión de las instituciones que hemos heredado hoy. Es significativo que uno de los resultados directos de la Revolución Francesa fuera la legalización de la usura. La usura se legalizó en primer lugar en Francia dentro de los tres primeros meses de la Revolución. Este episodio no narrado de la historia significó la legalización de un crimen que en el Islam es peor que el incesto (157) y, por tanto, arroja una sombra sobre los grandes principios de liberté , égalité y fraternité .

El cambio brusco en la percepción de crimen de la usura ilustra perfectamente el reciente cambio del centro de atención desde la realidad a la moralidad, esto es, el nihilismo. Antes de los días de la Revolución, en 1745, el papa Benedicto XIV escribió lo siguiente respecto a un crimen que todavía estaba vigorosamente castigado, incluso con la excomunión:

"El pecado de la usura consiste en tratar de obtener -por medio y gracia de un préstamo- una cantidad cualquiera distinta al monto dado así como en no respetar la condición de este contrato que requiere la igualdad entre lo que se entrega y lo que se devuelve". (158)

En contraste, Jeremy Bentham, padre del utilitarismo, escribió en 1816 en su Defensa de la Usura :

"Conozco dos definiciones que podrían darse de la usura. Una es la toma de un interés mayor que el que permite la ley: a ésta podría titulársele la definición política o legal. La otra es la toma de un interés mayor al que usualmente los hombres toman y dan: a ésta se la podría titular la definición moral, y ésta, donde la ley no ha interferido, es claramente la única. (.) Una cosa entonces es evidente: que con anterioridad a la costumbre que surge a partir de la convención no puede haber una cosa tal como la usura, porque ¿qué tasa de interés hay que sea naturalmente más adecuada que otra?"

Este cambio es un cambio de valores esotérico: la realidad de la usura se reemplaza por la moralidad de la usura, y por tanto la usura no es usura. Ya no importa qué es lo que uno haga, sólo cuáles sean los principios morales que estén detrás del hecho de hacerlo. Ésta fue una filosofía práctica lista para expandirse hasta sus consecuencias finales. Incluso la iglesia tuvo que doblegarse con el tiempo a la nueva jerarquía esotérica de valores: ignorar la Ley Divina que prohíbe cualquier incremento, por pequeño que sea, y adaptarse a la interpretación moral. De esta manera, el padre católico Ballerini pensó que "la justicia o injusticia de la toma de intereses depende de la intención que uno tenga" (159).

El esoterismo alcanza la plenitud de su vigor en la complacencia de la gente que quiere sentirse decente sin exponer su modo de vida. El esoterismo suministra una base desde la que explicar que el problema no es la usura, sino cómo nos sentimos respecto a ella. Olvida la economía: el problema es tu percepción de mundo. De cualquier modo, esta visión es imposible en el Islam. El cuerpo de la Shari'ah y el fiqh llega hasta un detalle extremo en la descripción de los hechos. Reconoce la motivación del individuo pero juzga sobre los hechos. Esto no significa que algunos musulmanes no tomaran el enfoque esotérico. Algunos esoteristas musulmanes han tratado de convencernos de que la economía no es el problema (160). Ésta es una marca clara y distintiva.

Esta visión esotérica de la usura es análoga a la visión que tienen sobre Dios. La usura nos da la oportunidad de obtener una idea inicial de la comprensión esoterista de Dios. Cuando se trata de hablar del Tawhid en el Islam la experiencia esotérica tiene una forma distintiva de ver las cosas. Se ve al Tawhid como un principio teológico llamado monoteísmo. Pero el Tawhid no es ni monoteísta ni politeísta ni ateísta. No es teísta en absoluto. Allah no es una idea. El musulmán vive el Tawhid. Ésta es la razón de que nuestra declaración de creencia o Shahada no sea una mera declaración sino un compromiso social hecho en público. Al menos una vez en su vida el musulmán declara su creencia en frente de otros musulmanes, y eso le vincula a la comunidad de los musulmanes al implicar ciertas obligaciones para el resto de su vida.

Nuestro Tawhid implica la creencia en Allah y la creencia en Su Mensajero. Ambas partes de la Shahada son necesarias. No puedes creer en una parte sin creer en la otra. La declaración 'Muhammadun Rasulullah' es un reconocimiento de nuestra obediencia al Mensajero y a aquellos con autoridad entre los musulmanes. Esto reúne la creencia y la obediencia. Musulmán significa aquel que se somete a Allah, algo que es superior a simplemente decir que uno se somete a Allah. La sumisión es un acto que no puede ser reemplazado por una idea (logos). El Tawhid no es una idea teológica. Su aceptación se conecta al comportamiento. De manera similar, la usura no es una idea moral sino un comportamiento.

Los esoteristas se refieren al Tawhid meramente en términos teológicos. Hablan de 'religión monoteísta', un nombre que coloca al Islam al lado del cristianismo y el judaísmo. El monoteísmo esotérico nos permite de esta manera hablar de la universalidad de las religiones. Nos permite elaborar la idea de un dominio esotérico común a todas las religiones e igualmente la de un dominio exotérico, menos importante, que consiste de variaciones locales y temporales de rituales y obligaciones. La afirmación esotérica, en consecuencia, está basada en una falsa asunción del Tawhid. Comprender el Tawhid es en sí mismo una forma de desmantelar el esoterismo, que es la separación entre creencia y comportamiento que le permitió al Padre Ballerini redefinir la usura y practicarla sin remordimientos.

Esoterismo y Tasawwuf

A primera vista el esoterismo y el Tasawwuf no tienen nada que ver el uno con el otro, excepto que el Tasawwuf puede darnos una comprensión del esoterismo.

Fue un arduo negocio para los kuffar el vender la democracia, el capitalismo y los derechos humanos en un solo paquete a los musulmanes. Los kuffar debían borrar el conocimiento de Allah de los musulmanes y reemplazarlo con su propia interpretación psicológica y antropológica de la existencia. Eliminar el conocimiento de Allah es eliminar la experiencia de la Presencia de Allah. El objetivo fue eliminar el Tasawwuf. Había dos maneras de hacerlo: negarlo ante la Shari'ah o elevarlo por encima de la Shari'ah. Ambos modos requerían la separación del Tasawwuf y la Shari'ah. El esoterismo proporcionó esto. Brindó esa división entre el Islam esotérico, representado por el Tasawwuf, y el Islam exotérico, representado por la Shari'ah. Alguna gente colocó lo que llamaron el Islam esotérico por encima de la Shari'ah, mientras que otros aceptaron un Islam práctico o exotérico que negó el conocimiento del Tasawwuf. Ambas son formas de destruir el Islam y son desviaciones del Islam. Ambas formas niegan el Islam. Ambas formas son las formas de la desviación esotérica.

El esoterismo tomó prestado su metafísica de la noción kantiana de la realidad en el sentido de la 'objetividad de la experiencia', la última expresión de la 'subjetividad' en la evolución de la metafísica occidental. Es decir, el esoterismo está basado en una noción de realidad encerrada en lo que llamamos la 'realidad humana'. Esto significa que la acción se interpreta de una manera antropológica, que niega la hawla wa la quwwata illa billah . En consecuencia, es absolutamente lo opuesto al Tasawwuf.

Allah es el Actor. Nosotros somos esclavos. La capacidad asombrosa del esclavo es que puede obedecer a Allah hasta el punto en que se vuelve libre. Alcanza la libertad al entregarla. Y la obtención de la libertad -esto es, alcanzar el estatus de un esclavo perfecto- le permite al musulmán, una vez que Allah ha dado Su consentimiento, mandarse a sí mismo y al mundo. Ese poder no pertenece al esclavo; sólo se toma prestado de Allah y está velado para nosotros. El actuar no es sólo una mera función antropológica. La actuación es adoración. Si se niega esta comprensión o se pospone o se disminuye entonces se abandona el Islam. El esclavo logra el mandato sobre sí mismo y el mundo mediante su capacidad de obedecer. Él puede entonces decir: "lo que es halal es posible", mientras que el hipócrita dice: "lo que es halal no es posible". La libertad de actuar es el privilegio del esclavo que escapa de la prisión de la 'realidad humana' y se rinde ante el Real. La Shari'ah no puede presentar un conflicto o un problema al esclavo. Es el camino fácil. El esclavo añora la Shari'ah y el conocimiento de la Shari'ah: conocerse a sí mismo. ¡Aquellos que han tratado de separar el Tasawwuf de la Shari'ah son mentirosos!

No puede concebirse al hombre sino como un testigo de La ilaha illa'llah , Muhammadun Rasulullah . Éstos son los dos aspectos de nuestro Tawhid. No podemos separarlos y no hay shirk en que estén juntos. La afirmación de Muhammadun Rasulullah , sallallahu 'alayhi wa sallam, es la esperanza del proyecto de la humanidad. Esto ofrece un modelo a seguir. Ese modelo se comprende por el amor a él, a quien se le dio el honor de ser Rasulullah. El amor a él implica el deseo de imitarle. El deseo de imitarle es sabiduría respecto a la existencia en la forma de discriminación así como de resolución para actuar.

Conocer La ilaha illa'llah es escapar de los límites antropológicos, fabricados por uno mismo, que han venido a llamarse la realidad humana. Allah es el Real. Esto es conocer que Allah puede lograr algo, mientras que nosotros no. Él puede y nosotros no. Pero saber que Allah puede es nuestra llave para ir más allá de los límites auto-fabricados de nuestra realidad humana. Esto no significa dejar de ser humano o volverse de capacidades sobrehumanas. Significa ser capaz de conectarse a las capacidades naturales del hombre negadas sólo por una realidad humana auto-fabricada. Hay una realidad humana de tiempo y espacio que se contrae y se expande de acuerdo a nuestra condición y se resiste a ser medida por kilómetros y segundos, y sin embargo es constantemente negada por una compulsión kantiana a medir. Esta compulsión kantiana a medir que fija el tiempo y el espacio, tan humana, vela la realidad de la existencia que afirma con respecto al hombre la dependencia esencial de Allah. Dependemos de Allah; ésta es nuestra realidad. La medición está subordinada a la realidad del tiempo y el espacio, pero no a la inversa. Esto es lo que expresó nuestro Shaykh cuando dijo que: "El dhikr de esclavo de Allah en el Occidente cura el hombre enfermo en el Oriente".

"No hay victoria sino por Allah" fue el lema de la conquista de Al-Andalus por los musulmanes. La victoria del hombre es una ilusión. Sólo la comprensión de que el poder pertenece a Allah puede hacer que el regreso de un Dar al-Islam y del Califato sea un acto instantáneo. El deseo del mumin es más poderoso que todos los ejércitos permanentes de los kuffar. El esoterismo ha fracasado. El uso conciente del Dinar Islámico de Oro destruirá la usura.

El esoterismo y el diálogo interreligioso

En la actualidad el movimiento interreligioso es robusto (como queda probado por las reuniones masivas de los Parlamentos de las Religiones del Mundo), con diversas organizaciones que llevan a cabo su trabajo, incluyendo el Congreso Mundial de las Creencias, con sede en Londres; la Conferencia Mundial sobre Religión y Paz, en Nueva York, y el Templo del Entendimiento, fuera de la Catedral de Nueva York de San Juan el Divino. Para muchos musulmanes la filosofía de este movimiento se ha vuelto aceptable.

En contraste, Ibn Khaldun escribe en su Al-Muqaddimah :

"Después de ello, hubo disensiones entre los cristianos con respecto a su religión y a la cristología. Se dividieron en grupos y sectas, que aseguraron el apoyo de varios gobernantes cristianos poniéndose uno contra el otro. En diferentes momentos aparecieron diferentes sectas. Finalmente, estas sectas cristalizaron en tres grupos, que constituyen las sectas cristianas. Las otras no tienen relevancia. Éstas son los Melkitas, los Jacobitas y los Nestorianos. No creemos que debamos ennegrecer las páginas de este libro con la discusión de sus dogmas de kufr. En general, éstos son bien conocidos. Todos ellos son kufr. Esto está claramente expresado en el Qur'an. Discutir o argumentar estas cosas con ellos no es algo que nos corresponda. Corresponde a ellos elegir entre la conversión al Islam, el pago de la Jizya o la muerte".

Es importante enfatizar el punto presentado por el gran Qadi Ibn Khaldun cuando declara que "discutir o argumentar estas cosas con ellos no es algo que nos corresponda". El Din del Islam no es algo sobre lo que se argumente; sólo puede argumentarse sobre nuestro modo de vida. No hay diálogo cristiano-musulmán porque ellos no son nuestros iguales. Un diálogo tal sólo sirve para degradar al Islam y da al cristianismo un estatus que no se merece, y nosotros podemos decir todo eso por bondad hacia los cristianos ya que queremos que se vuelvan musulmanes. Dicho diálogo sólo puede perpetuar el cristianismo y hará que los musulmanes pierdan su din. Esto es porque no podemos discutir nada con respecto al conocimiento de Allah con gente que niega al Mensajero de Allah y vive en una fantasía metafísica. Nuestro trabajo es enseñarles, lo que implica un tipo diferente de relación. Regresaremos a este punto más adelante para demostrar que tales discusiones están instigadas por kuffar que quieren destruir el Islam. Esto no debe ser tolerado. Nuestra actitud debería ser tal como la expresó el Qadi: "Corresponde a ellos elegir entre la conversión al Islam, el pago de la Jizya o la muerte". El estado moderno ofrece un dilema aparentemente más humano que consiste en "puedes elegir entre el pago de impuestos, la cárcel o la muerte".

Organizaciones involucradas en el diálogo tales como la World Assembly of Muslim Youth (WAMY) [Asamblea Mundial de la Juventud Islámica] y Rabita al-Islamiyya usan en su búsqueda de justificación su propia interpretación del Qur'an. Dicen que el diálogo está permitido sobre la base del ayat:

Di: '¡Gente del Libro! Venid a una palabra

común para todos:

que adoremos únicamente a Allah

sin atribuirle asociados

y no nos tomemos unos a otros por señores en vez de Allah'.

Si vuelven la espalda, decid: 'Sed testigos de que somos musulmanes.' 

(Qur'an 3, 63)

Pero este ayat se continúa con la siguiente que ellos ignoran:

¡Oh Gente del Libro! ¿Por qué argumentáis sobre Ibrahim

cuando la Torah y el Injil sólo se hicieron descender después de él?

¿Por qué no usáis vuestro intelecto?

Sois gente que disputa sobre aquello que no sabéis.

¿Por qué disputáis sobre aquello de lo que no tenéis conocimiento?

Allah sabe. Vosotros no sabéis.

Ibrahim no era judío ni cristiano.

Sino que era un hombre de creencia natural pura: un musulmán.

Él no era idólatra.

(Qur'an 3, 64-66)

Y también dicen que la metodología del diálogo está explicada en el Qur'an en el ayat que dice:

Llama al camino de tu Señor con sabiduría y buena advertencia,

y argumenta con ellos de la mejor manera.

Tu Señor conoce mejor quien está extraviado de Su camino.

Y conoce mejor a los guiados.

(Qur'an 16, 125)

Sin embargo, de la lectura literal de este ayat no puedes justificar el diálogo de las religiones, ni tampoco a partir del fiqh. Podemos hablar y enseñar a los cristianos acerca del Din y acerca de Allah -algo de lo que ellos son ignorantes- pero esta ayat de ninguna manera sugiere que podemos permitir que los cristianos hagan eso con nosotros, que es lo que significa el diálogo.

El Dr. Jamal Badawi escribe:

"Para el musulmán, el diálogo constructivo no sólo está permitido, sino que es recomendable. En el Qur'an leemos: 'Di: '¡Oh Gente del Libro! (un término que se refiere particularmente a los Judíos y a los Cristianos) 'Venid a un término común entre vosotros y nosotros: que no adoremos a nadie sino sólo a Allah; que no le atribuyamos asociados (en Sus poderes y atributos divinos); que no erijamos de entre nosotros mismos señores y dueños distintos a Allah'. Si luego vuelven la espalda, di: 'Sed testigos de que somos musulmanes.' (Sometiéndonos) a la voluntad de Dios' (al-i-Imran, 64). La metodología de este diálogo se explica también en el Qur'an: "Invita (a todos) al camino de tu Señor con sabiduría y bella exhortación, y argumenta con ellos de las mejores maneras.' (an-Nahl, 125)'". (161)

Parte 2. El Fenómeno Esotérico.
(Dividido en 7 partes para facilitar la lectura)
Siete Notas