Islam es el único Din válido. Allah dice en el Qur'an:
Hoy os he completado vuestro din
y he culminado Mi bendición sobre vosotros
y estoy complacido con el Islam
como el din para vosotros
(Qur'an 5, 4)
Allah ha escogido el Islam como la única
religión aceptable
para Él, y completó y culminó el Din que fue transmitido
a Rasulullah, sallallahu 'alayhi wa sallam. El Islam por definición
es victorioso por encima de todas las demás religiones. Allah nos ha
garantizado el favor de Su Poder y Su Victoria y luego nos los ha velado con
el velo de nuestras limitaciones personales. Por esta razón, ¡nosotros
somos la fuente de nuestras propias tribulaciones! Kufr no puede sostenerse
ante el Islam. Para los musulmanes, es una bid'a (innovación) ser derrotados
o gobernados por los kuffar. Esto es una imposibilidad, ya que sería
lo mismo que admitir que el Islam no es el mejor din ante Allah. El Islam está completo;
por lo tanto, Allah ha puesto a nuestro alcance todos los medios que necesitamos
para cumplir nuestras obligaciones. No podemos culpar a los kuffar por nuestros
problemas. Ellos no son una fuerza que se compare a nosotros. Islam está vivo
y es posible aquí y ahora, como siempre ha sido y como siempre será.
No puede ser reducido a un conjunto de creencias abstractas o a una idea perdida
en el pasado o el futuro.
No hay duda en Su Libro para aquellos que Le temen. Para esta gente las interpretación
y las órdenes del Qur'an son conocidas y claras, y confían en
las mismas y luchan para llevarlas a cabo. Parte del conocimiento de Allah
contenido en el Qur'an es reconocer que Él tiene poder sobre todas las
cosas y que ejerce Su poder sin esfuerzo alguno. Decir que lo que es halal
no es posible es ignorancia. ¿Cómo podría Allah ordenarnos
hacer algo y al mismo tiempo hacerlo imposible para nosotros? Allah ha hecho
que lo halal no sólo sea posible sino lo más sencillo. Vivir
en lo haram es difícil. Allah nos ha dado todos los medios que necesitamos
y la obediencia es la receta para encontrar estos medios, allí donde éstos
puedan no ser obvios para nosotros. La sumisión a Allah requiere nuestra
disposición de obedecer hasta el punto que consideremos que todo lo
que aparece como un obstáculo es una mera ilusión. A la luz de
esto, la única razón por la que el Islam no está establecido
es nuestro fracaso en obedecer a Allah, subhanahu wa ta'ala. Obedecer a Allah,
por otra parte, es en sí mismo un éxito inmediato. Por ejemplo,
establecer el Dinar de Oro como nuestro medio de cambio es el fin instantáneo
del sistema usurero que esclaviza a los musulmanes hoy en día. Lo que
distingue a esta posición de la de aquellos que se oponen a la misma
es kufr. Kufr cubre la realidad de varias maneras, tales como pretender que
no es posible obedecer a Allah, o que no es importante, o que eso debería
postergarse.
La obediencia a la Shari'a se ilumina
por la comprensión de la Haqiqa,
y ésta es la ciencia de la Tariqa. El Tasawwuf, o Sufismo, trata del
conocimiento de Allah o ma'rifatullah. Ma'rifatullah ocupa una posición
muy importante en el Islam. Con el permiso de Allah, este conocimiento se recibe
mediante la 'ibada y el dhikr según la capacidad espiritual latente
del hombre de conocer a Allah, por una percepción directa o 'saboreo'
espiritual (dhawq) y el desvelamiento de su visión espiritual (kashf).
Este conocimiento no está basado en la experiencia de la exploración
racional. Este conocimiento no es psicológico, sino que se obtiene por
un método de purificación del ser o nafs. La aniquilación
del nafs en el lenguaje de los sufis es la condición para remover los
velos, lo que nos permite tener conocimiento de Allah. Todo este asunto ocurre
con la Shari'ah en su lugar. Pero si la Shari'ah no está establecida
a nuestro alrededor, nuestra primera tarea requerida por este conocimiento
es la restitución de la Shari'ah antes que cualquier otra cosa. Los
Sufis son de hecho los primeros defensores de la Shari'ah. Ésa es la
razón de que no sea raro encontrarlos en la primera línea del
Jihad, simplemente porque saben que no puede haber enseñanza sin
la protección de la Shari'ah. Aquellos que quieren separar la Haqiqa
de la Shari'ah están equivocados. Aquellos que quieren hacer esto en
nombre del Tasawwuf están aún más equivocados, porque
eso no es verdad. Algunos de ellos han presentado la falsa figura de que la
Jihad al-Nafs debe venir antes que la Jihad contra los kuffar, pero en realidad
la Jihad al-Nafs es querer la Jihad contra los kuffar. Están particularmente
equivocados cuando dicen que la Shari'ah no puede ser establecida ahora mismo
porque aún no estamos listos, u otras excusas por el estilo que uno
escucha frecuentemente de los shi'a y de la gente que simpatiza con ellos.
Esto se debe a que, en su cosmología, ellos están esperando al
Mahdi. Nosotros no. Éstas son diferentes formas de decir que 'lo halal
no es posible' por alguna razón u otra. El Tasawwuf reafirma al individuo
en su búsqueda de ser esclavo de Allah hasta el punto en que las cosas
que para otra gente son obstáculos, se vuelven facilidades dadas por
Allah ta'ala para aquellos que quieren obedecerLe en el establecimiento de
la Shari'ah. Así, la Haqiqa y la Shari'ah están juntas en el
Islam.
El mundo musulmán hoy en día es un mundo sin Califa. Ésta
es una situación anormal para los musulmanes. La restauración
del Califato es el asunto más importante que encara a los musulmanes
en la actualidad, porque el Califato es una condición necesaria para
el establecimiento de Dar al-Islam y Dar al-Islam es la condición necesaria
sin la cual el Islam no puede llevarse a cabo en su plenitud. La desviación
esotérica es una parte importante de la comprensión del desarrollo
de los acontecimientos que ocurrieron antes y después de la abolición
del Califato.
La Ley Islámica es la única
Ley universal; siempre ha sido aplicable y alcanza a todo lugar. A diferencia
de cualquier ley humana, no necesita la aprobación de nadie y nadie
puede librarse de la misma. Es más
verdadera y confiable que la ley de la gravedad y, así como nadie en
su sano juicio saltaría desde una ventana, nadie que sepa iría,
en su sano entendimiento, contra la Ley de Allah. Y sin embargo vivimos en
un tiempo de usura, que es un crimen prohibido por Allah. Allah ha dicho en
el Qur'an (2, 274): "Allah ha permitido el comercio y ha prohibido
la usura" . Estamos haciendo exactamente lo opuesto: hemos prohibido
el comercio (sustituido por la distribución monopolista) y hemos permitido
la usura (el sistema bancario). No es una coincidencia que en el tiempo de
la desviación esotérica la usura pueda ser el crimen más
común. Esta desviación y este crimen tienen una historia común
y tienen algunos propósitos comunes. Ningún estándar moral
puede basarse en permanecer pasivos respecto a la usura. Pero, alhamdulillah,
la usura es tan extrema hoy en día que es más clara que nunca
antes. Esto significa, a su vez, que esto clarifica aspectos de la aplicación
de la Ley Islámica que de otra manera habrían permanecido paradójicos
u obscuros. El usurero no sólo es el banco; todo aquel que usa el sistema
bancario es un usurero. Esto está claro en el hadith. Según el
Mensajero de Allah, sallallahu 'alayhi wa sallam, la maldición de la
usura recae sobre la persona que ofrece y la persona que recibe. Y de acuerdo
a otra versión del mismo hadith en Al-Muslim, la maldición recae
asimismo sobre los dos testigos. Para ganar esta batalla no podemos estar en
el lado de los usureros. Debemos crear una salida del sistema bancario y esta
salida es el Comercio Islámico. Lo más importante es comprender
que el cumplimiento de la Ley es el modo de quitar el velo sobre nuestras circunstancias
y hechos pasados y presentes, y clarifica el camino que tenemos por delante.
La obediencia a Allah implica el abandono de la usura. El enfoque esotérico
consiste en ignorarla o bien decir: "Estoy contra la usura" sin hacer nada
al respecto ya que no puedes hacer nada efectivo contra la misma. No saber
qué hacer al respecto o permanecer pasivo con un sentimiento de desamparo
e impotencia es parte de la enfermedad de la desviación esotérica.
Bloquear el camino a la obediencia, es decir, perder la capacidad de obedecer
la Ley por ésta o aquella razón es el aspecto más distintivo
de esta desviación. Esta desviación no niega el Islam; simplemente
niega que éste pueda lograrse aquí y ahora. Y cuando aparecer
como creíble, reduce al Islam a principios y derechos, que no significan
nada para nosotros cuando se los compara con la obediencia.
Allah en Su sabiduría ha declarado
la guerra a los usureros. Podemos ver que eso es exactamente lo que está pasando
ahora. Esto nos da una oportunidad de ver con claridad y ofrece a aquellos
que Le temen una comprensión
de las decisiones a adoptar aquí y ahora. Lo halal y lo haram son, ambos,
pruebas del poder de Allah. Veremos claramente a Éste en aquellos si
miramos adecuadamente. Y si puedes ver apropiadamente no hay necesidad de misterios
porque las cosas se vuelven más claras para ti y no más complicadas. ¡Lo
que necesitamos es Allah! No necesitamos nada más. Depender de Él
es la victoria, porque Él ama que Le pidamos. La confianza y la dependencia
de Él es el método del éxito. Y esto es lo opuesto a la
enseñanza de la desviación esotérica.
La experiencia esotérica
Como mencioné previamente, la característica clave de la filosofía
esotérica es la separación entre un campo esotérico y
uno exotérico. El exoterismo está jerárquicamente posicionado
por debajo del esoterismo, y en ciertos casos se le presenta como un opuesto
del camino esotérico (140). El esoterismo es, a pesar de una cierta
confusión sobre el tema, algo separado de la religión y del Islam
(141). Tiene su propia comprensión autónoma del conocimiento,
independiente de lo que juzgan como las formas, normas y rituales exteriores
de una religión específica, aun cuando pueda hacer cierto uso
de algunas de estas cosas. Todos aquellos elementos exteriores de la religión
(142) caen bajo el dominio exotérico. En esta filosofía, el esoterismo
está por encima de todos aquellos elementos exteriores, a los que se
considera útiles pero en el mejor de los casos innecesarios y algunas
veces una barrera al 'conocimiento real'. El esoterismo, dicen, está por
encima de la religión.
Ésta es la razón de que la experiencia esotérica aparezca
como muy similar a la del agnóstico (143). El esoterista, como el agnóstico,
no quiere o no necesita obedecer. Para el esoterista, la obediencia a Allah
no se considera en sí misma como parte integral del conocimiento, a
diferencia de lo que ocurre en el Islam (144), sino solamente como una herramienta
con una referencia simbólica a sus significados esotéricos (ocultos).
Las razones por las que el esoterista no obedece son: porque no es necesario,
porque no es capaz o porque no es el tiempo adecuado. Todos estos son aspectos
de la experiencia esotérica.
El autor francés de L'Esoterisme escribe
(145): "Vivimos
en un campo de batalla donde luchan la luz y las tinieblas. Las luces ciegan;
nada puede verse. La oscuridad confunde; nada puede verse. ¿Cómo
ver?" El esoterista ve al mundo como un mundo en conflicto, conducido por fuerzas
malignas o satanases. Esta imagen es tan irresistible que frecuentemente domina
su visión. Por tanto, no es infrecuente que mencionen más a satanás
que lo que mencionan a Allah. Generalmente no pueden cumplir sus deberes porque
fuerzas malignas se lo impiden. Cuando miramos a la segunda parte de la extraordinaria
declaración mencionada más arriba: "Las luces ciegan;
nada puede verse. La oscuridad confunde; nada puede verse", esto revela otro
asunto. Y es que aunque dicen que creen en Dios, y dicen que Dios es el Todopoderoso, "las
luces ciegan". Están en busca de otra fuente. Cuando uno examina
el modo en que actúan y la manera en que ven sus propias acciones, queda
claro que mientras piensan que Allah es el Más Poderoso, en este
mundo de caos los satanases son más prácticos. ¿De otro
modo, cómo podría ser que se rindan al modo de vida que imita
fundamentalmente a la gente a la que odian apasionadamente? ¿Cómo
es que se hallan paralizados de efectuar su propia liberación? Porque
la Luz les ciega; no pueden ver ninguna guía en ésta. Entre la
Luz y la Oscuridad ellos viven en las sombras. La versión extrema de
esto es puro Satanismo, sin importar cuánto puedan discrepar con este
título.
El esoterista no acepta ningún
dogma ético. Pero éste
es un dogma ético. Esto es como aquellos que dicen que no tienen ningún
programa económico/político. No tener un programa económico
es tener un programa económico. Su programa es aceptar la visión
pragmática consistente en aceptar las cosas tal como se dan, tratando
de hacer lo mejor con ellas. Desde este punto de vista, el esoterista es la
persona más práctica. Ésta es la característica
clave de su modo de vida; porque también tienen un modo de vida. La
obediencia a Allah se sustituye por una conveniente moral hecha a la medida,
que dice: "Hago lo que puedo. Y esto es mejor que nada". Esta moralidad, que
evade el fracaso al mitigar la responsabilidad, se establece dentro de límites
y estereotipos morales de propia creación. Dentro de estos estereotipos
morales, uno de los más comunes y del que se hace más abuso es
lo que hoy se llama filantropía. Los esoteristas frecuentemente son
filántropos, como es el caso de George Soros, el judío financiero,
que se llama a sí mismo filántropo en base a las donaciones que
hace del dinero que ha adquirido arruinando a millones de personas en el Sudeste
de Asia. Un dicho del siglo diecinueve habla irónicamente de esa clase
de caridad: "Da caridad el domingo a los pobres que él mismo produce de lunes
a sábado".
La filantropía, o la caridad sin justicia, es hipócrita (146).
En verdad, la más elevada forma de 'fil-antropía' es la búsqueda
de la justicia, y la justicia pertenece a Allah.
Otro aspecto importante de la experiencia
esotérica son los secretos
y el secretismo. El conocimiento esotérico está profundamente
vinculado a una visión peculiar de la iniciación. Pertenece a
aquellos iniciados en la misma, con un énfasis en la exclusión
de aquellos que no han sido iniciados, llamados los profanos. El conocimiento
se oculta conscientemente del profano: se hace secreto. La iniciación
vista de esta manera toma el carácter de exclusión o sectarismo,
como frecuentemente se le atribuye a los grupos masónicos, así como
un elemento de necesidad de pertenecer a esa élite elegida, particular.
La iniciación es más importante que la enseñanza; sin
duda, la iniciación se vuelve la doctrina en sí misma. Nosotros
distinguimos al maestro que dice: "Me necesitas a fin de conocer", del maestro
que dice: "Tú sólo necesitas a Allah". El primero es el falso
maestro, y ningún conocimiento real es posible con él.
El secreto y la idea del progreso
El secreto y el misterio subsisten como el marco normativo. El secreto es
un modo de pensar. En el esoterismo esto es tan importante que el camino esotérico
ha sido llamado el camino de los misterios (147). El secreto se eleva a lo
sagrado, no debido a la discreción sino como parte del método
(148). El secreto es el anti-dogma: el secreto es que no hay secreto. Esto
abre la posibilidad de estar siempre en necesidad de competencia o evolución
hacia alguna forma de perfección, lo que es la base de la idea esotérica
del progreso. El progreso es el lenguaje de los propósitos especulativos
interminables.
Es importante enfatizar lo extrañas
que son estas ideas para el Islam. El Islam está basado en conocimiento
revelado. Esto significa que nuestra confirmación está absolutamente
basada en nuestra certeza (yaqin) del conocimiento revelado. La Revelación
no es un secreto. Esta Revelación
ha confirmado que el Islam está completo y es perfecto; por lo tanto
no hay secretos. Desde un punto de vista espiritual 'nosotros' somos el secreto
de la Revelación, en la medida en que el Qur'an está constantemente
iluminando nuestro camino hacia la obtención del conocimiento. El Islam
niega la posibilidad de estar siempre en necesidad de finalización o
evolución hacia la perfección. Por lo tanto, conceptos tales
como progreso o desarrollo o perfección cuando se aplican a la historia
del hombre en el Islam necesariamente se refieren a la aproximación
al claro y establecido modo islámico de vida permanente e incambiable
como lo practicara el Mensajero de Allah, sallallahu 'alayhi wa sallam. Este
esfuerzo es el único que puede ser verdaderamente llamado progreso.
La capacidad distintiva del hombre
es que él es capaz de conocer a
Allah. La civilización no puede consistir en el avance de los inventos
mecánicos o la velocidad incrementada de la locomoción. La creencia
en Allah es lo que sostiene a la sociedad unida. Sin esto, el avance en las
capacidades mecánicas sólo provee a la sociedad con más
armas para alcanzar su propia destrucción. El verdadero progreso ha
consistido en la sustitución cada vez mayor de la ignorancia y la superstición
por el conocimiento de Allah y, por tanto, el reemplazo de la fuerza bruta
y la voluntad arbitraria por la sumisión a la Ley de Allah. En la mayoría
de los estados modernos ciertos derechos fundamentales tales como la protección
de la persona y la propiedad santifican la práctica de la usura a pesar
de las claras órdenes dadas por todos los Profetas. ¿De qué sirve
el 'progreso mecánico' cuando abastece la injusticia de un sistema económico
criminal?
El progreso, tal como lo entenderíamos en el Islam, presupone una situación
en donde el mismo musulmán o la sociedad islámica se encuentran
confundidos o extraviados. En este caso, el 'progreso' es simplemente retornar
y regresar al Sirat al-Mustaqim , o puede simplemente indicar la aproximación
cada vez mayor al modelo perfecto del Mensajero de Allah, sallallahu 'alayhi
wa sallam. Este esfuerzo implica un cambio y un desarrollo hacia esa meta,
pero nuestra meta ni es cambiante ni es una que se escape constantemente de
la posibilidad de alcanzarla. Para nosotros la vida tiene una dirección
definida y un propósito final a ser alcanzado. Si la dirección
es aún vaga, aún por-llegar-a-ser, por así decirlo, y
el propósito no es aún final, entonces el resultado no es de
ninguna manera progreso hacia nada, sino más bien un andar a tientas
en la oscuridad.
El secreto esotérico como fundamento trascendental es también
el abandono de la acción. Su carácter secreto determina y toma
el lugar de la presencia. El secreto aparece de tal modo que la pregunta por
la acción no surge o no es inmediatamente necesaria. Se abandona la
acción por las presentaciones sucesivas del fundamento desconocido,
el secreto. Ésta es una prueba de impotencia, tal vez de perplejidad,
en la confrontación de la realidad y la obediencia a las claras órdenes
de Allah. Todo lo que el esoterista puede ofrecer es un aplazamiento, que se
vende con la idea del progreso, el cual es necesario para reconciliar interminablemente
sus elevados principios metafísicos con sus propias acciones aquí y
ahora. Existencialmente, su acción llega-a-la-realidad como un puro
consenso pragmático convalidado en términos trascendentales.
Su teoría de la acción ordena los hechos según un punto
focal: el '¿qué más puedo hacer?' moral. Más allá de
eso, la realidad termina acaba o es ocupada por los misterios. Aunque rechazan
la 'rigidez' de la Revelación, postulan las fantasías más
irreales respecto a principios conceptuales tales como la democracia, la tolerancia,
el progreso o los derechos humanos dentro de un ethos milenarista o escatológico.
Cuando el musulmán habla de los secretos de la Surat al-Fatiha, no
está sugiriendo que hay elementos del Fatiha que no están presentes,
como si fueran piezas perdidas o que necesitan ser añadidas. El Fatiha
lo conocen todos los musulmanes, y es el mismo para todos los musulmanes. El
Fatiha, como parte del Qur'an, es lo que es para siempre. No va a cambiar.
Por tanto, cuando el musulmán habla de los secretos del Fatiha se está refiriendo
a la sabiduría inagotable que puede derivarse de su recitación
y de la atención a la misma. Y esto se garantiza, una vez que Allah
ha dado Su permiso, por el estado o la condición de la persona que está recitándola
o escuchándola. Por tanto, dos personas diferentes pueden recitar la
misma Sura y beneficiarse de modo diferente de acuerdo a su grado con Allah.
La regla de este modo esotérico
de pensar radica en la reducción
o visión sincrética que atribuye un carácter trascendental
a la generalidad y a los principios. Esto sustituye lo cotidiano con lo general
y se ve a Allah como una versión del absoluto, como un principio unitario
(149) o como el Gran Arquitecto del Universo. Esto es lo opuesto del conocimiento.
Allah ha concedido sabiduría a la humanidad y nos ha velado dicha sabiduría
por medio de nosotros mismos. El desvelamiento es un proceso de obediencia
y un proceso de conocimiento al mismo tiempo. Los principios esotéricos
expiran y se sustituyen por otros. La obediencia no es un principio, ni un
fenómeno empírico, ni un dato dado. La obediencia no se termina.
El esoterista tiene creencias metafísicas. El problema con la metafísica
como base del comportamiento humano es la disociación implícita
entre el investigador o creyente y su tema-objeto o creencia. A esto es a lo
que nos referimos previamente como "Estoy contra la usura en mi mente". Estar 'contra
la usura' es un principio maravilloso. Pero acuñar el Dinar Islámico
de Oro y ponerlo en circulación es el establecimiento efectivo del comercio
que elimina la usura.
Parte
2. El Fenómeno Esotérico.
(Dividido en 7 partes para
facilitar la lectura) |
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