INDICACIONES DE LOS SIGNOS

Shayj Dr. Abdalqadir As Sufi

SHAIJ ABDALQADIR AS-SUFI

INFORMACIÓN E IMAGEN CIFRADA

«Él es Quien ha hecho descender sobre ti el Libro, en el que hay signos precisos que son la madre del Libro y otros ambiguos.
Los que tienen una desviación en el corazón siguen lo ambiguo, con ánimo de discordia y con pretensión de interpretarlo, pero su interpretación sólo la conoce Allah.
Y los arraigados en el conocimiento dicen: Creemos en él, todo procede de nuestro Señor.
Pero sólo recapacitan los que saben reconocer lo esencial.» (3:7).

Aquí se indican dos tipos de aleyas. Muhkamat y mutashabihat El Libro se define a sí mismo de modo casi terminante como Libro que tiene signos claros y signos menos claros. Signos basados en un juicio legal, y signos basados en la semejanza. Otro pasaje contrasta mutashabihat con mazani. Esto nos da el par: signo consistente en sí mismo y signo emparejado.

Lo basado en un juicio legal no es más que el establecimiento de los fundamentos legales para una sociedad contenida y sana. Por añadidura, podríamos decir que los signos basados en un fallo legal son los que dan principios claros sobre la unidad de Allah, a la que está subordinado todo el punto de vista coránico. La comprensión básica del cómo es está fundamentada en una información clara que indica cómo el orden de la creación apunta hacia el reino de los significados, sin imposición alguna. Por decirlo sencillamente, todo en la existencia tiene sentido. Los signos basados en la semejanza son aquéllos cuya enseñanza se basa en mizal, en semejanzas, metáforas y cuadros narrativos. Conlleva también la significación de lo que es 'consistente en sí mismo'. De este modo, una parte del Libro clarifica la otra parte del Libro sin lagunas ni contradicciones. El último vocablo, mazani, quiere decir aparejado. También significa repetido muchas veces. Pero aquí indica que se trata de un Libro que ha aparejado los pares sobre los que está constituido el orden de la creación: luz/oscuridad: muerte/vida: este mundo/el otro mundo: musulmán/kafir, etcétera, en una formidable serie de opuestos que forman la urdimbre del Libro, al mismo tiempo que los mizal, entrelazados y consistentes en sí mismos, forman la trama. Y con estos elementos dobles se teje la Revelación.

Aquí distinguimos dos modos de intelección. El primero es un proceso sencillo de pensamiento definido, pero el segundo es de naturaleza completamente distinta. Diríamos que supone una facultad intelectual diferente. Es significativo que en la primera serie de elementos las palabras significan lo que dicen, mientras que en la segunda ocurre precisamente lo opuesto. Es más, en la primera serie, se puede hacer un análisis de los significados que se hallan en los vocablos de referencia. Pero en el mizal no se puede explorar el significado por extensión y desarrollo de la imagen básica. Ha de ser 'averiguado'. Leer mizales no es como leer 'hechos', puesto que los primeros son lineales y estáticos y los segundos son tridimensionales y móviles. Los primeros se hallan inmovilizados, los segundos deben volar libremente. Algunas personas carecen de la primera facultad, otras de la segunda. La primera puede ser adquirida, la segunda es un don.

Obsérvese la claridad con la que los distintos modos de intelección quedan trazados en el pasaje coránico citado al principio. Hay un grupo atraído por lo metafórico y lo secreto, que quiere abstraerlo de su fundamentación en la existencia ordinaria y sólida. Son los ocultistas, batini, en el lenguaje tradicional. Como se trata de una esfera en la que se carece de pruebas, en último término cada cual tiene su propia interpretación y nadie puede decirle que no. Es un camino, en consecuencia, que conduce a la división y a la oscuridad, ya que sólo Allah conoce el completo significado de estas indicaciones. Lo cual no quiere decir que se sustraigan a nuestro conocimiento, pero no podemos hacer una lectura definitiva de ellos: su significación es inacabable. Hay otro grupo que acepta sencillamente, con humildad y convicción, que tales declaraciones proceden de Allah; con ello el sobrecogimiento de este grupo de gente ante el poder y conocimiento de Allah aumenta. También existe, sin embargo, un tercer tipo de gente que recuerda, lo que significa también que invoca; y ésta es la gente del núcleo más íntimo, Lubb. Son las personas de gnosis, puesto que el gnóstico es el que ha llegado al centro de su ser y ha encontrado la semilla núcleo que contiene su propio pleno, la realidad cósmica. Su conocimiento es invocación. Su conocimiento es recuerdo. Se trata de un salto cualitativo. Se puede pasar del segundo grupo al tercero, pero nunca del primero al tercero. Ello ratifica para nosotros que los opuestos son shari'ah y haqiqat; camino y realidad; obligación social frente a conocimiento interno. Los ocultistas flotan en un mundo sin obligaciones morales ni sociales y son por lo tanto de carácter violento y dictatorial.

Consecuentemente, concluimos que el segundo tipo de conocimiento, el del mizal, es un componente necesario del saber humano y que sin él el hombre queda incompleto, como cuando le falta lo que llamamos la facultad de abstracción, que es la capacidad de reconocer la primera serie de patrones basados en la existencia ordinaria. Podríamos agregar que el conocimiento por el mizal es más alto y más necesario, pero que a la vez no es una alternativa, al depender como lo hace de la comprensión por la shari'ah y por lo tanto de la capacidad racional.

Así pues, regresamos a nuestro patrón cuadrante que en sí mismo constituye el sistema de conocimiento completo de la criatura humana. Nos da la oposición: hombre/cosmos y pares/significados; una oposición correlacionada. Desarrollando esto, tenemos un yo que es recogimiento o unión del cosmos: tenemos un cosmos que es separación del yo. Esto es, una realidad vista de dos maneras distintas. Tenemos un mundo de opuestos de la creación que se hallan en conflicto dinámico y también en preponderancia cambiante: tenemos un mundo de múltiples metáforas que aluden a significados: ambos son consistentes y se confirman mutuamente. De modo que mientras una cosa consiste en sí misma y se opone a la otra de una manera, de otra manera se identifica con su opuesto. Esto nos da oposición en lo sensorial y unificación en lo que significa.

Ahora bien, cuando colocamos los cuatro elementos alineados en un patrón o configuración, la forma cuadrante que obtenemos está formada, como si dijéramos, por dos pares de 'opuestos' idénticos; dos series de contradicción y tensión dinámicas; cada una de ellas guarda el secreto de la otra; ninguna de las dos se completa sin la realidad de la otra. Y cada opuesto se mantiene gracias a su disponibilidad para con el otro. En resumen, sin el hombre-en-el cosmos (que es el cosmos en el hombre) no podemos tener opuestos en la creación (que son metáforas armónicas) y viceversa.

Esta es la esfera del conocimiento, la zona de la intelección, el reino de los conocimientos que abarca tres mundos: el visible, el invisible y el mundo divisorio en sí mismo, que es Luz. Porque sin luz la forma no puede ser separada de la no forma, lo visible de lo invisible. Hemos llegado a ver que el nasut/lahut es una realidad viviente que es existencia, y el / es el rahamut. Estos tres reinos son indicativos del Real, porque el Real no puede ser asociado con ninguna forma de este mundo de lo oculto, ni con la de ningún otro mundo. Aquí está.