El
oro producirá inestabilidad en los precios.
La
primera objeción, que no hay suficiente oro, está basada
en la mala comprensión del precio del oro. Da por establecido
que la presente tasa de intercambio entre el oro y los billetes es
la tasa de intercambio que debe prevalecer cuando el oro sea convertido
en medio de intercambio. Este, obviamente, no es el caso. Para expresarlo
sencillamente, los precios, menores bajo la circulación del
oro, eliminarán la necesidad de sumas más grandes. Uno
puede comprar un traje que cuesta 400 unidades de papel con 20 equivalentes
de oro a una diferente proporción de intercambio.
La
segunda objeción, concerniente a Rusia y Sudáfrica,
es igualmente infundada.
Podría considerarse una ventaja, en la misma forma que el petróleo
o el suelo fértil pueden serlo, en términos comparativos.
La cantidad de oro tomada de la tierra en los últimos dos mil
años es superior a las reservas conocidas pero no acuñadas
de Rusia y Sudáfrica. Las reservas no acuñadas de Rusia
se estiman en cerca de 250 millones de onzas, lo que es menos que
lo que los Estados Unidos tienen en reservas acuñadas. El monto
total de oro acuñado sólo en existencias oficiales (sin
considerar el que está en manos privadas) de acuerdo con el
FMI puede ser estimado en 1.100 millones de onzas. La demanda de oro
como medio de intercambio lanzará las reservas acopiadas, un
proceso que ya está en marcha en la mayoría de los bancos
centrales. El miedo real debería ser un incremento masivo en
el papel moneda, el cual traería otra década de alta
inflación como la de los 70'.
La
tercera objeción, que el oro está sujeto a influencias
especulativas y por lo tanto es demasiado inestable para ser usado
como medio de intercambio, es también falsa. Durante los años
70', el oro se transformó en el más importante refugio
contra la inflación. La escalada en los precios del oro de
$ 35 a $ 850 la onza llegó como resultado de los temores sobre
el valor del papel moneda y la crisis internacional en desarrollo.
La verdadera especulación es provocada por un sistema de papel
moneda no canjeable y por la gente que lógicamente desea protegerse
de él.
La
cuarta objeción dice que el oro producirá inestabilidad
en los precios.
Comparando los precios en oro en los Estados Unidos de 1833 con los
de 1933, justo antes del abandono del patrón oro doméstico,
¡el índice de los precios mayoristas aumentó sólo
el 0,9 % en cien años! Desde entonces el índice creció
el 350 % hasta 1971, cuando el presidente Nixon, declarando la quiebra
internacional, anunció que no se entregaría más
oro a cambio de dólares. En los últimos 20 años
el índice ha aumentado cerca del 400 %.
El oro es por consiguiente estable y apto para ser dinero, y la historia
nos muestra que no hay dinero más inestable o inepto que el
papel moneda.