Ventana abierta a nuestro 'Id al Fitr

Hayy Sulayman abu Abdalaziz


En este año, en la Comunidad Islámica en México, y después de un mes de ayuno lleno de bendiciones de todo tipo, en el que hemos podido saborear la compañía, el apoyo, la fuerza que da el ser comunidad. Los madrugones para servir a los demás, esas rupturas de ayuno y el disfrutar el placer de compartir una sopa con buen chile chiapaneco. Y esos tarawih nocturnos, plenos de regalos de Conocimiento, que han dado otro sonido y otro color a esta noche del extremo sur de México.

Hemos recibido, casi sin necesidad de abrirle la puerta de nuestros corazones, el día del Id, día del fin del Ramadán. Y Allah ha hecho que llegara aquí a Chiapas en una jornada lluviosa, de lluvia llena de misericordia, que ha hecho que todos estuviéramos más juntos, como al frío del ayuno lo estuvimos. Pero con una alegría que se desborda, pues este día nos llega con una sensación de plenitud, de final de ciclo e inicio de otra etapa. Una fuerza nueva nos empuja, un deseo de mayor entrega que nos exige mirar ya hacia delante...pero ahora queremos dejar una breve reseña de este Id, no muy periodística a decir verdad, sino íntima, viva, para que los usuarios de nuestra página puedan asomarse a lo que éste ha sido en verdad para nosotros:

El primer acontecimiento tuvo lugar ya en el día previo, fue el sacrificio de un toro de los contornos para servir de base para el menú de las comidas de los días subsiguientes. En ello participaron varios hombres de la comunidad en un ambiente de reunión que fue ya prólogo anunciador de lo que serían unas jornadas festivas intensas aquí en los Altos de Chiapas, en San Cristóbal de las Casas.

Al anochecer de este día previo, se procedió a la entrega del zakat al fitr; En cuanto se vio la luna que confirmaba el Id para el día siguiente, bolsas de milpa (maíz), chenek (frijol), arroz, avena y sal fueron siendo entregadas por los “cabezas de cada familia” al emir para su posterior repartición entre los más necesitados de la comunidad.

En la mañana del día propiamente festivo, llegó la oración del Id, profunda, abigarrada, sólida. Quizás por ser hecha en esta ocasión en el interior de la mezquita, ya que el lugar donde suele hacerse, la explanada de nuestra escuela, se encontraba completamente mojada debido a la lluvia, que además, seguía cayendo intermitentemente. Nuestro imam dio un jutba (discurso en la oración) claro y expresivo interrumpido por algunos Allahu Akbar (Allah es Grande), que aunque debieron ser dichos en voz baja, no pudieron ser dejados en los pechos embargados por la emoción del momento. En esta oración contamos con la presencia de la prensa local que cubrió toda la celebración con un reportaje y foto del momento del jutba que serían publicadas en la edición dominical del periódico “Reforma”.

Al final de la oración, las lágrimas se asomaron a los ojos de la mayoría, los abrazos fueron fuertes y prolongados. El recuerdo de los momentos vividos en común. Del apoyo, de la ayuda mutua, todo se vino a nosotros. Y nos rompió...

Luego, ya una vez en las instalaciones de nuestra escuela, llegó el ágape, desborde de apetitos, y tuvimos comida y disfrute en un compartir de bandejas y platos adornados con jubilosa conversación. Esto se repitió por tres días consecutivos en los que no faltó ningún detalle, pues los jóvenes de la comunidad lo dieron todo para que hubiera un servicio impecable.

Asimismo, y para reafirmar el papel que los jóvenes y niños, semilla que anuncia un futuro distinto para el mundo, tienen en nuestra comunidad. En la tarde del sábado y del domingo los alumnos de nuestra madrasa nos obsequiaron con una serie de puestas en escena, en un escenario en el jardín de la escuela diseñado por ellos mismos, entre las que se incluían canciones infantiles entonadas por los más pequeños, una representación en forma de teatro del cuento “el gato con botas” y otras actuaciones que hicieron las delicias de chicos y no tan chicos. En este despliegue de trabajo, aprendizaje y expresividad, pudimos comprobar la magnífica labor que la directora, las maestras y todos los alumnos de nuestra escuela están llevando a cabo. Así pudimos constatar que cada año nuestros hijos nos dan una lección de entrega, afán de superación y adquisición de una cortesía en los modales que deviene en un comportamiento natural que, se aproxima, sin duda, al que Allah desea para los hombres y del que nos ha dado muestras a través de los Profetas, especialmente de su Último Mensajero, nuestro amado profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él.

Sirvan estas líneas para dar unas pinceladas sobre lo que fue para los musulmanes de Chiapas este día de celebración del final del Ramadán, Id al-fitr. Y vaya con ellas el deseo de que Allah nos permita hacerlo cada año más intenso. Amín.

Sulayman Abu Abdalaziz